MÁS DE CIEN HERIDOS EN DESALOJO

MÁS DE CIEN HERIDOS EN DESALOJO

Manuel* corría con su hija entre brazos, mientras la menor no paraba de llorar y gritar que su cuerpo le ardía. Buscó la salida de la invasión, hasta que en la calle destapada fueron recibidos y atendidos por dos voluntarios de la Cruz Roja.

07 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Al mismo tiempo, otra mujer, de por lo menos 30 años, era cargada por otros dos hombres, luego de desmayarse por efecto de los gases lacrimógenos.

A 20 metros, en el otro extremo de la calle, un joven sin camisa, acalorado y agitado, dejaba ver sobre su pecho las heridas de varios perdigones que recibió en los enfrentamientos.

Ayer, desde las 10 de la mañana, en el área de Mogambo y Edmundo López, barrios al sur de Montería, se desató un enfrentamiento luego de que mil hombres de la Policía de Córdoba y Sucre y del Escuadrón Especial Antidisturbios (Esmad), estos últimos procedentes de Bogotá, entraran a la invasión La Esperanza, con el propósito de recuperar 22 hectáreas de terrenos del constructor Mario Giraldo, ocupadas desde el pasado 11 de febrero.

Carlos*, uno de los invasores, dijo que ellos están en esos terrenos porque no tienen techo, y que no salen ni a las buenas ni a las malas . Giraldo, mientras tanto, insiste en que los invasores deben salir de sus tierras.

Los uniformados llegaron a la invasión más grande, de las cinco que en estos momentos se cuentan en Montería, localizada detrás del barrio Mogambo. A su llegada, los invasores, portando banderines blancos, se mantuvieron atentos a sus movimientos.

De un momento a otro, un grupo de personas procedió a quemar los cambuches, lo cual enardeció los ánimos. De ahí en adelante, todo fue un caos.

La lluvia de piedras empezó. Mujeres y niños corrían de un lado para otro, buscando refugio, mientras que los hombres con palos, piedras y machetes en mano se enfrentaban a la Policía. Casi de manera inmediata comenzaron a sentirse las detonaciones de gases lacrimógenos, lo cual empeoró la situación.

Los voluntarios y ambulancias de la Cruz Roja, Defensa Civil, de la Policía, del Hospital San Jerónimo y de clínicas privadas, apostados a la salida del barrio, en la calle destapada, no daban abasto para trasladar a la cantidad de afectados por gases lacrimógenos y heridos. Los niños, casi como escudos en medio del conflicto, fueron los más perjudicados.

El balance, entrada la tarde, según las autoridades, fue de dos personas muertas y cerca de 120 heridas productos del enfrentamiento. Las víctimas fueron Walter Alvarez Cuadrado, de 21 años, y Roberto Yanez Durango, de 30, ambos vendedores ambulantes y quienes recibieron varios impactos de bala, al parecer disparados por un civil, que según las autoridades pertenece a pandillas que operan en la capital de Córdoba y que aprovechando la ocasión incitaron a la gente para que enfrentara a la fuerza pública.

Según las autoridades, 90 miembros de la Policía resultaron heridos, entre ellos el mismo subcomandante de la institución en el departamento, teniente coronel Alvaro Miranda Quiñones. Más de 50 civiles resultaron heridos, entre hombres, mujeres y niños. Los pequeños y las mujeres sufrieron daños por la acción de los gases lacrimógenos.

A las tres de la tarde de ayer, dada la gravedad de los hechos, la Alcaldía municipal decretó el toque de queda y prohibió el porte de armas, incluso con salvoconducto.

Tras el toque de queda, se realizó un Consejo Extraordinario de Seguridad, en el que se discutía por parte de la Décimo Primera Brigada del Ejército, la Policía de Córdoba y las autoridades civiles, las medidas que se adoptarán para restablecer el orden público en la capital de Córdoba. Mientras tanto, el comercio y todas las actividades económicas se encontraban paralizadas.

Los hechos presentados en Montería recordaron lo ocurrido el miércoles 9 de junio del año pasado, cuando el zapatero Jorge Evelio Cardona murió víctima de un linchamiento por parte de un grupo de hombres que reaccionó con furia ante los llamados a la pacificación que hizo el hombre. La revuelta se originó por el operativo de desalojo que realizó la Policía en el barrio de invasión La Piedra, en Chinchiná (Caldas).

(Ver también: Disturbios en calles de Cúcuta) FOTO: Desde las 10 p.m. del domingo, unidades de Ejército, Policía y DAS acordonaron seis cuadras a la redonda del tradicional centro informal de abastos para evitar el ingreso de vendedores informales que a diario atestan la Avenida Sexta.

Efraín Patiño Con 8 meses de embarazo, esta mujer se resistió al desalojo en el lote de Montería.

Cortesía El Universal

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