SUECIA: DE LA POBREZA A LA MODERNIDAD CONCERTADA

SUECIA: DE LA POBREZA A LA MODERNIDAD CONCERTADA

A mediados del siglo XIX, Suecia era una sociedad marcada por la pobreza, en la cual la agricultura era la principal actividad y una actividad marginal era la exportación de metales férreos. Iniciando la segunda mitad del siglo XIX se sentaron las bases para mejorar las condiciones de producción a través de la ley de cercados que regularizó los predios agrícolas. La agricultura se hizo entonces más tecnificada y productiva, al tiempo que se eliminaron los terrenos improductivos. A partir de la década de 1950, Suecia se hizo exportadora de cereales, siendo su principal mercado Inglaterra, y su principal producto la avena.

06 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Treinta años después, gracias al crecimiento del mercado doméstico y a la tecnificación, que liberó trabajo, tierra y capital, se desarrolló la industria forestal. Las exportaciones suecas se basaban entonces en metales ferrosos, cereales y madera, cada una representando entre un 25 y un 30 por ciento de las exportaciones totales, lo cual permitió destinar paulatinamente factores productivos hacia nuevas actividades.

El éxito de las exportaciones suecas radicó en el crecimiento del comercio mundial durante la segunda década del siglo XIX, así como la creciente demanda de cereales y de madera para la construcción .Este proceso fue estimulado por la caída en el costo de las comunicaciones y el transporte. La industria agrícola y forestal se convirtió en la base del crecimiento y desarrollo económico.

Años después, en vista de la poca competitividad de la industria agrícola frente a los grandes productores como Rusia, Estados Unidos y Canadá, se produjo un replanteamiento de la base exportadora hacia la producción animal, manteniendo la industria forestal, pero disminuyendo la participación de la extracción y exportación de hierro.

El crecimiento sueco en este periodo no es sorprendente, es tan sólo del dos por ciento, pero sí es sostenido. Junto con el comercio se gestó la actividad financiera que por la escasa acumulación de capital doméstico, era primordialmente de importación de capital. La entrada de capital financió inversiones en infraestructura, especialmente comunicaciones, lo cual permitió integrar el esquema productivo sueco, caracterizado por los bruks, unidades de producción que integran la industria maderera, agrícola y de hierro.

Apoyo estatal El lento pero sostenido crecimiento de la economía y la demanda interna, junto con el financiamiento externo y la base exportadora, permitió el nacimiento de nuevas industrias. Para dar el siguiente paso en el proceso de desarrollo se utilizó la sustitución de importaciones, que obedeció a las fuerzas inherentes al modelo, tales como el aumento de la demanda interna, expansión de las industrias exportadoras y auge de la construcción, y no a simples cambios en la política económica.

El resultado fue un mayor índice de crecimiento económico, acompañado por innovación en las actividades de explotación forestal, disminuyendo la participación de la industria de extracción agrícola y mineral; la industria abandonó la base mecánica, para entrar a los métodos de base química, de mayor valor agregado. La industria forestal pasó de la simple tala de bosques a su procesamiento en pulpa de papel y papel, productos con demanda creciente y de rápido progreso tecnológico, que terminaron desplazando la exportación de madera aserrada. La industria minera, gracias a la innovación, también aumentó su productividad y tecnología, aumentando a su vez la importancia del conocimiento, fundado en los avances en la ingeniería; fue en este período que se fundaron las grandes empresas suecas del día de hoy, como Ericsson, ABB, SKF y otras.

El desarrollo temprano de la industria sueca se basó en la acumulación interna de capitales derivados del comercio y la importación de capitales, así como un proyecto de desarrollo de carácter nacional. La banca y el papel de la propiedad extranjera en el proceso aparecieron luego del desarrollo de la industria del papel y la ingeniería.

Un aspecto bien importante fue la importación de tecnologías y métodos productivos, que fueron adaptados con una fuerte tradición nacional de innovación y vanguardia tecnológica. Las fuentes externas de técnica fueron, en su momento, Inglaterra, Estados Unidos y Alemania.

En este proceso, que abarca el periodo comprendido entre 1870 y 1914, el Estado jugó un papel de importancia, apoyando principalmente las organizaciones y estudios geológicos, hídricos, botánicos y de salud. La presencia activa del Estado en la economía fue especialmente intensa, mientras que la transformación educativa impulsada por el Estado aumentó y mejoró la enseñanza de ciencia y tecnología avanzada.

Luego de un discreto perfil económico durante las dos guerras mundiales, caracterizado por la caída abrupta de la producción hacia 1917, la recuperación hacia 1923 y la suave caída durante la Gran Depresión, el patrón productivo se transformó, llegando a la década de 1930 con un fuerte sesgo hacia el mercado interno, buscando la estabilidad y equilibrio de la economía.

El desempleo durante el periodo entreguerras fue persistente. A la caída de la producción como causa del desempleo en este periodo se suma el crecimiento demográfico de Suecia, que al igual que Noruega, experimentó grandes periodos de migraciones, especialmente hacia Estados Unidos durante finales del siglo XIX.

La explosión demográfica de Suecia en la posguerra estuvo acompañada por un fuerte crecimiento de la producción y el empleo, acercando a la economía al pleno empleo. La alta tasa de sindicalización y la transformación del mercado laboral durante el periodo entreguerras permitieron que la negociación colectiva se erigiera como base de la organización económica, política y social sueca. Este tipo de organización social en Suecia permitió un periodo de alto crecimiento en la posguerra, siendo la base del mismo la interacción entre las distintas fuerzas nacionales, en un ambiente de concertación.

El éxito del modelo Luego de la devaluación de la corona en 1949, tras la devaluación de la libra esterlina, la situación comercial de Suecia se hizo superavitaria, El ímpetu exportador fue promovido por la devaluación y la integración y liberalización comercial de Europa. Entre 1946 y 1970 las exportaciones suecas crecieron en promedio diez por ciento anual. Dentro de las exportaciones, los productos de ingeniería, apoyados por la importación de conocimiento, la tradición tecnológica y el apoyo estatal a la industria y la investigación, fueron el rubro más representativo. Los sectores en expansión fueron el automotriz y de productos de hierro y acero.

La posguerra marcó el esfuerzo de la industria sueca por desarrollar y refinar los procesos productivos, pudiendo así, con el continuo apoyo del Estado y en un marco de concertación, enfrentar los cambios en la economía mundial. Esto le permitió tener tasas de crecimiento del cuatro por ciento anual en promedio durante el período comprendido entre 1950 y 1970, comparado con un crecimiento del tres y del dos por ciento promedio en el pasado. En el mismo período cabe destacar la creciente importancia del Estado Benefactor, que, junto a un constante crecimiento industrial, marcó la época dorada del modelo sueco.

Pese a ser evidente la dependencia de las materias primas, cabe destacar que el modelo sueco llevó a cabo un importante proceso de perfeccionamiento, elaboración y refinamiento en su producción. Esto le permite tener productos altamente diferenciados, de alto valor agregado, al tiempo que aprovecha sus factores productivos abundantes. Este es un caso de perfeccionamiento de la línea de producción sueca, en la que las materias primas continúan siendo la base del crecimiento y el comercio, pero que, con la aplicación tecnológica y el desarrollo del capital humano, han dejado de ser una simple e inestable ventaja comparativa, para convertirse en una ventaja competitiva a nivel internacional.

Lecciones a futuro Hay serias inquietudes en torno de la sostenibilidad del modelo de seguridad social de países como Suecia, en razón de la tendencia al envejecimiento de la población y a los imperativos de la competencia internacional. Al sistema se le han introducido reformas buscando racionalizar la utilización de los servicios de la seguridad social, pero manteniendo el criterio de universalidad, subsidiariedad social. Resulta claro que en esta perspectiva, el Estado cumple una función de regulador social en función de objetivos de cohesión y aseguramiento de la solidaridad social. En el fondo, ello explica la estabilidad política, el elevado nivel de vida y la continuidad del crecimiento.

Suecia como sus vecinos nórdicos ha logrado mantener su inserción competitiva en el escenario mundial, manteniendo un sistema de protección social interno, porque su economía ha logrado mantener altos niveles de eficiencia fundados en una alta calificación de la fuerza de trabajo y en la incorporación de la tecnología de punta. La concertación de las políticas económicas garantiza el compromiso de toda la sociedad con el crecimiento y la equidad. En lo internacional, Suecia ha jugado un notable papel de solidaridad con los exiliados políticos, sensible apertura a la inmigración y presencia mediadora en los conflictos internacionales.

*Profesor de las Universidades Nacional y Externado de Colombia

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