LA UTILIZACIÓN DE LA POBREZA

LA UTILIZACIÓN DE LA POBREZA

En la Grecia de Pericles, el depositario de la autoridad era un individuo que tenía como función principal servir a los demás. Se trataba realmente de una carga, pero con el tiempo la carga se volvió cargo, es decir, se convirtió en una manera de conseguir honores y prebendas, y entonces los miembros de la manada empezaron a pelearse por él.

07 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Originalmente empleaban argumentos sutiles como el garrote con púas y la maza, pero luego, en vista de los dolores de cabeza que estos debates producían, se inventaron una fórmula menos traumática: el que contara con el mayor número de mazas era el que tenía derecho, como cualquier reina de belleza, a empuñar el cetro.

Los garrotes fueron reemplazados por los votos y de esa manera nació la democracia, una variedad suavizada de la fuerza bruta, pues en ella tiene la razón, aunque no la tenga, el que tenga a su favor la muchedumbre. El sistema ha subsistido por la sencilla razón, como decía el finado Churchill, de que las demás formas de gobierno son aún peores, pero resulta pertinente recordar lo que le pasó a un maestro de escuela que se reunió con veinte hotentotes y les expuso la complicada teoría de que uno más uno son dos. Los hotentotes no estuvieron de acuerdo con tan extraño planteamiento y alegaron que uno más uno eran tres. Se formó la pelotera y cuando ya iban a recurrir a los garrotes para resolver la disputa que en eso se había convertido alguien propuso que para finiquitar la trifulca se apelara al procedimiento democrático de la votación. El maestro resultó profusamente derrotado, por supuesto, y desde entonces se sabe en el Africa meridional que uno más uno son tres.

Cuando la democracia se fundamenta en los votos de ciudadanos con libertad económica y capacidad selectiva, siempre son elegidos los mejores. Pero cuando los votantes no saben en dónde están parados, o sí saben pero no tienen con qué conseguir la panela para el desayuno, se vuelven víctimas de los peores. Que de esta manera, a través del clientelismo, no resultan solucionando sino utilizando la pobreza de los demás.

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