ESPEJISMOS DE RECUPERACIÓN

ESPEJISMOS DE RECUPERACIÓN

El desafortunado incidente de la confrontación de cifras sobre la producción industrial entre la Andi y el Dane dejó muy maltrecha la credibilidad del gremio de los industriales y de su presidente, pero también deja interesantes lecciones sobre el manejo de la información y las expectativas en la economía.

23 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En primer lugar se confirma la necesidad de la imparcialidad en el suministro de datos. No es conveniente politizar la estadística, ni pensar con el deseo cuando se interpretan cifras, pues el afán de ver resultados positivos en la gestión de un Gobierno puede llevar, como le sucedió a la Andi, a aceptar de manera ingenua resultados de encuestas parciales que son contraevidentes, pues pasar en el lapso de dos meses de un descenso en la producción del 10 por ciento a un incremento del 11 por ciento es muy poco probable. Por el contrario, hay que reconocer la seriedad y el profesionalismo de la labor sistemática que realiza el Dane, cuyas cifras y publicaciones gozan de cada vez mayor credibilidad.

No quiere decir esto que no sea válido tratar de influir en las expectativas de los agentes económicos; más aún, en circunstancias como las que atraviesa el país es indispensable superar el pesimismo para acelerar la reactivación económica. Por supuesto que a todos nos gustaría recibir la noticia de que la economía ya ha recuperado su senda de crecimiento, y en la medida en que todos los pensemos es posible que sea realidad más rápido. El optimismo de los consumidores y los espíritus animales de los inversionistas son esenciales para aumentar la demanda agregada y, por ende, la producción y el empleo, pero no se logra este propósito creando falsas ilusiones o espejismos, porque cuando se desvanecen son mayores la frustración y el desaliento, además de que se puede bajar la guardia si se cree superada la crisis.

Porque la conclusión más importante de todo este episodio es que todavía no llega la recuperación definitiva de la economía, y que los indicios de reactivación existen pero son débiles y muy vulnerables. De hecho, las cifras del Dane muestran que en ninguno de los principales sectores industriales se ha quebrado la tendencia a la baja, y que esta sigue siendo dramática en lo que se refiere a insumos para la construcción y bienes de consumo durable. Por lo tanto no es posible descuidar la atención al paciente que sigue en cuidados intensivos y todavía con síntomas que requieren intervención rápida.

El más preocupante de todos es el de la ilíquidez. A pesar de las ingentes sumas de dinero inyectadas al sistema financiero, el crédito todavía no fluye hacia el sector real: la cartera total del sistema continua postrada, con una caída del 6.7 por ciento en las últimas cifras conocidas. Mientras no se tomen medidas para que las empresas puedan volver a ser sujeto de crédito, y se destrabe la maraña del crédito para la construcción, las esperanzas de reactivación no pasarán de ser espejismos

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