UNA UNIVERSIDAD LIBRE DE LA GUERRA

UNA UNIVERSIDAD LIBRE DE LA GUERRA

En el año 1999, la comunidad universitaria vio caer asesinados a los profesores Hernán Henao, de la Universidad de Antioquia en Medellín, y Jesús Antonio Bejarano, en la Universidad Nacional en Bogotá, y a varios estudiantes de diversas universidades del país que sufrieron igual suerte. El año culminó con el atentado al profesor Eduardo Pizarro, del Instituto de Estudios Políticos (Iepri) de la Universidad Nacional, ataque precedido de una cadena de amenazas a diferentes miembros del Iepri y a otros académicos de la Universidad Nacional, de la de Antioquia y de otros centros universitarios del país, que provocaron el exilio forzoso de varios de ellos.

08 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El rumor de la existencia de cartas, de listas y de llamadas telefónicas inquietantes realizadas por uno u otro de los grupos de actores armados se extiende de forma devastadora por los campus universitarios. El rumor es un mensajero que siembra a su paso miedo y silencio, los cuales reemplazan la argumentación, la crítica y el examen libre de la realidad colombiana.

Dado que principalmente han sido universitarios de pensamiento independiente, críticos de la actual confrontación armada y trabajadores del proceso de paz quienes han sufrido la violencia, se refuerza la idea de que la independencia de criterio es asunto peligroso. Todo acto de violencia transmite un terrible mensaje a la comunidad en general, pues su efecto no se circunscribe a sus víctimas específicas. Así, todos los grupos comprometidos con el uso de la violencia para alcanzar sus objetivos, incluso aquellos que dentro de la misma universidad consideran legítimo acudir a ella para zanjar disputas, obtener reivindicaciones o cualquier otro tipo de propósito, amenazan la razón de ser misma de la universidad, que es la posibilidad de pensar y expresarse sin temor a represalias. Si los universitarios carecemos de libertad de expresión, no podemos cumplir nuestras responsabilidades con la sociedad colombiana, pues miedo y silencio son el final de la universidad.

El compromiso de los universitarios es conformar un escenario amplio, de todas las universidades del país, de las públicas y de las privadas, las nacionales y las regionales, de sus directivas, de los profesores, de los estudiantes, los trabajadores, para conjurar la violencia en la universidad y hacia los universitarios. Un escenario donde ese tema sea debatido en toda su realidad y como tema que atañe a la sociedad y al Estado colombianos.

Es de mayor importancia que la universidad colombiana sea excluida de la confrontación violenta. Los universitarios debemos llevar este principio fundamental e innegociable a todas las agendas de paz. Ningún actor armado puede emplear la violencia o invocar su uso en el ámbito universitario mediante el rumor, la desinformación, el señalamiento o la intimidación. La universidad debe preservarse libre de la guerra. La universidad debe ser un escenario del libre ejercicio del pensamiento para seguir existiendo.

*Profesora Universidad Nacional de Colombia

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