TERRORISMO, EL ARMA DE SADDAM

TERRORISMO, EL ARMA DE SADDAM

H. Kenneth Hill, embajador de Estados Unidos en Bulgaria, recordará siempre la Navidad de 1990. Dos días antes de Nochebuena, él y su familia tuvieron que abandonar apresuradamente Sofía y trasladarse a París para proteger su vida: las autoridades habían descubierto un plan para asesinarlo el 31 de diciembre. El crimen iba a ser cometido, en solidaridad con Irak, por un grupo chiíta libanés vinculado al Hizbollah, o Partido de Dios. El frustrado atentado contra Hill fue el primer anuncio práctico de que muchos grupos árabes diseminados por el mundo estaban decididos a cumplir la amenaza de Sadam Hussein en el sentido de extender la guerra santa a todo el mundo

21 de enero 1991 , 12:00 a. m.

La ola de atentados terroristas que desata el ataque aliado contra Irak constituye uno de los más crueles capítulos de una guerra. También uno de los más temidos. Una semana antes de que estallase la guerra, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense declaró: El Gobierno de Estados Unidos tiene pruebas de que terroristas apoyados por Irak se preparan para lanzar ataques en casi todo el mundo Muchos países adelantan planes de acción antiterrorista semejantes a la Operación Vigipirate trazada por los franceses. Italia ha declarado la alerta roja en sus fuerzas de seguridad; en España se desarrolla un programa especial de protección de puntos vulnerables; y en Inglaterra algunos aeropuertos han sido tomados por tanques. La Comunidad Europea trabaja activamente en el intercambio de información y seguimiento de sospechosos a través de una organización llamada Grupo Trevi . Grupúsculos del terror Aunque los países que forman la fuerza aliada contra Irak son 29, no hay duda de que las mayores amenazas se ciernen sobre autoridades y ciudadanos de Estados Unidos. En los últimos quince días el Gobierno de Washington ha formulado repetidas advertencias en tal sentido; la última de ellas se produjo poco después de los primeros bombardeos.

Los actos contra estadounidenses podrían llegar a rincones tan improbables como Bulgaria, pero también podrían producirse en el interior del país. Embajadas, consulados, bases militares, colegios, bancos, aerolíneas, residencias, locales visitados con frecuencia por estadounidenses, empresas multinacionales, agencias de noticias: todos son blancos apetecidos por los terroristas. Y lo peor es que, según lo han aceptado las propias autoridades estadounidenses, somos increíblemente vulnerables .

El mapa de Estados Unidos ofrece muchos puntos débiles para los miles de árabes que, desde el propio territorio estadounidense, podrían sumarse a la invitación de Hussein en favor del terrorismo. Pero no hay duda de que Europa constituye un escenario de mayor riesgo. La razón es muy simple: en Europa tienen su sede numerosos grupos y grupúsculos especializados en terror.

Solamente en España se ha detectado la presencia de 18 organizaciones árabes que el Ministerio del Interior califica como peligrosas . Algunas más son agrupaciones de triste fama, como Al Fatah , la multinacional terrorista que dirige Abu Nidal.

No se descarta que algunos de estos grupos extranjeros lleguen a actuar de consuno con bandas violentas nacionales o locales. De hecho, un proyecto de atentados que deberían cumplirse en España y que fue descubierto en París, vinculaba a células islámicas con comandos ultraderechistas franceses. Infiltrados desde Irak Cientos de miles de árabes viven en Europa. Solo una mínima parte de ellos escuchará la invitación de Hussein a extender la guerra del Golfo al mundo . Pero se teme que la acción de esa minoría pueda exacerbar el racismo antiárabe y producir un nuevo tipo de víctimas por extensión , que ya venían sufriendo el recrudecimiento de la xenofobia en el continente. La Policía calcula que en España la colonia árabe potencialmente conflictiva asciende a 6.529 individuos, de los cuales 2.528 son iraquíes. Muchos de estos últimos son opositores del propio Sadam Hussein. En Gran Bretaña viven 6.000 iraquíes y en Francia 1.500, entre ellos varias docenas de estudiantes.

El semanario francés Quick señaló que Irak ha infiltrado un centenar de terroristas con falsos pasaportes argelinos y tunecinos en ese país, Alemania e Inglaterra. Según esta publicación, uno de los líderes del grupo, que se presenta como estudiante, reveló que estamos esperando una seña de Bagdad para atentar contra estaciones de metro, estadios, salas de cine y otros lugares públicos.

La amenaza de bombas y balas ha generado una serie de medidas preventivas. Se estrecha la vigilancia sobre individuos y comunidades procedentes del Oriente Medio Aumentan las requisas en almacenes y escenarios públicos.

El acceso y la vigilancia sobre ciertos objetivos obvios del terrorismo, como aeropuertos, aviones, estaciones y centros de combustibles se hacen más estrictos. El complejo de refinerías de Rotterdam, que es el mayor del mundo, se ha vuelto, desde hace algunas semanas, un lugar casi inaccesible. También se han acentuado las medidas en las plataformas petroleras británicas en el Mar del Norte y en el túnel submarino entre Francia e Inglaterra.

No solo las fuerzas especializadas se movilizan y aprietan tornillos. Las empresas particulares dedicadas al ramo de la seguridad están haciendo un prematuro agosto. En Inglaterra se agotaron los carros blindados de alquiler Se teme que aumente el número de asesinatos selectivos y de atentados con explosivos. Pero lo que despierta mayor preocupación, dada la gravedad de las circunstancias, es la posibilidad de que el terrorismo dé un salto cualitativo y proceda a envenenar acueductos o emplear armas biológicas.

Expertos occidentales aún no están preparados para manipular y transportar los delicados elementos químicos que requeriría una acción de esta naturaleza. Pero, en cuanto a la voluntad de hacer, no dudan de que más de un grupo extremista estaría dispuesto a buscar la santidad islámica, según lo concibe Hussein, por la vía desesperada de masacrar a inocentes infieles. Lloyd s: 300 años para abrir un domingo Por primera vez en sus 300 años de historia, las oficinas del sindicato londinense de aseguradores Lloyd s abrieron sus puertas un domingo para hacer frente al trabajo suplementario provocado por la guerra del Golfo.

Desde el inicio de las hostilidades, diariamente se negocian primas y contratos de seguros para los navíos o aviones que viajan al Oriente Medio y, en especial, hacia el Golfo.

A comienzos de enero, Lloyd s había ya anunciado que la revisión de sus tarifas, en general anuales y mensuales en período de crisis, se haría semanalmente. La semana pasada se convirtieron en diarias.

Fieles a la tradición según la cual la Lloyd s jamás rechaza un contrato, los aseguradores reunidos bajo su nombre sostienen de por sí el 80 por ciento de las coberturas de riesgos de guerra en mares y aires.

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