LAS GUERRAS OLVIDADAS

LAS GUERRAS OLVIDADAS

El mismo día en que Estados Unidos consideró terminado su despliegue militar de preparación para la Guerra del Golfo Pérsico, un acontecimiento vino a desviar la atención del mundo. A 1.200 kilómetros de allí, soldados y civiles israelíes dieron muerte a 21 palestinos luego de que extremistas judíos invadieron la zona de las mezquitas de Jerusalén. De repente la opinión pública internacional recordó que el conflicto del Golfo Pérsico no es el único que produce llamaradas en el mapamundi. De hecho, es el único que --aparte la sangrienta toma de Kuwait por Irak-- no las ha producido hasta ahora, a pesar de la densidad de armamentos en la zona y la crispación que flota en el ambiente. En cambio, desde principios de agosto han muerto miles de personas alrededor del planeta consumidas en guerras étnicas, enfrentamientos religiosos, combates políticos o protestas violentas.

21 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

En estos 90 días se han registrado un golpe de Estado --en Liberia-- con tortura y asesinato de presidente; un nuevo intento de cuartelazo en Filipinas; otro en Togo; invasión guerrillera a Ruanda; enfrentamientos en Canadá entre indios mohawks y policías; ola de inmolaciones estudiantiles en la India para protestar contra la reforma educativa; sitio de Fuerte Jaffna, en Sri Lanka, que ha costado 3 mil vidas en menos de cuatro meses; reanudación de la guerra entre los carteles de la droga en Colombia, que produjo una masacre de 17 trabajadores en septiembre; intensificación de luchas tribales en Suráfrica, con saldo de 450 muertos; asesinato de 20 cristianos que se manifestaron a favor del general Michel Aoun en el nordeste de Beirut y muerte de diez rebeldes kurdos en choques contra el ejército turco.

A todo lo anterior se suma, naturalmente, el calendario habitual de conflictos y muertes en Camboya, El Líbano, Irlanda, Etiopía, Sudán, Centroamérica, Afganistán, Perú, Malasia, Somalia... Como si fuera poco, otros puntos empiezan a calentarse y no tardarán en llegar al punto de ebullición. Los serbios de Croacia, provincia yugoslava, proclamaron su independencia y han procedido a armarse para defenderla. Y en la Unión Soviética se abre paso una nueva rebelión, esta vez en Ucrania. En España la banda terrorista ETA ha asesinado a tres personas en el último mes y el gobierno de Liberia cayó en poder del sanguinario presidente Prince Johnson, quien, luego de derrocar al sanguinario dictador Samuel Doe, se enfrenta ahora al sanguinario líder guerrillero Charles Taylor.

Son tantas y tan variadas las contiendas repartidas a lo ancho y largo del planeta que en Asís, patria del pacífico San Francisco, se realiza el domingo pasado una manifestación en contra de todas las guerras en la que tomaron parte cerca de 100 mil personas.

En los últimos años, hay que reconocerlo, se han dado pasos para poner fin a luchas violentas en determinados lugares de la geografía. La Unión Soviética se retiró de Afganistán y Vietnam de Camboya; Irán o Irak hicieron la paz tras una guerra que dejó cerca de un millón de víctimas; Argentina y Gran Bretaña caminan hacia la normalización de relaciones, ocho años después de la guerra de Las Malvinas; el presidente surafricano Frederik de Klerk ha logrado avanzar en la igualdad entre negros y blancos en Suráfrica; Namibia logró al fin la retirada de las tropas surafricanas y, al cabo de 23 años de guerra de guerrillas, fue aceptada el 17 de abril pasado como el Estado número 160 de las Naciones Unidas. Entretanto, Angola, ya con pocos cubanos, conversa sobre la paz pero sigue haciendo la guerra.

En general, la abrupta terminación de la Guerra Fría y el acercamiento entre las dos superpotencias restan temperatura a la caldera internacional. Pero, por otra parte, no dejan de surgir nuevas situaciones que se la agregan. Estados Unidos invadió a Panamá --y aún ocupa partes del istmo-- e Irak se apoderó de Kuwait; en China surgió una violenta ola represiva; en Camboya, mientras se adelantan conversaciones de paz, los enfrentameintos aumentan entre las dos guerrillas anti-comunistas, el gobierno provietnamita y los 40.000 temibles jemeres rojos de Pol Pot; últimamente han tenido que desembarcar en Ruanda tropas mixtas francesas, belgas y zaireñas para proteger el aeropuerto, vía de escape de refugios, ante la escalada de los rebeldes que pretenden derrocar al presidente Juvenal Habyarimana. A qué horas? Muchos de estos conflictos nacen como una pendencia interna y terminan por convertirse en foco de enfrentamientos internacionales, prácticamente sin que se sepa a qué horas. Así sucedió en El Líbano, paraíso del Medio Oriente hasta hace 15 años. Un día de abril de 1975 un grupo palestino intentó asesinar a un líder cristiano y el Partido Cristiano del Kataeb respondió ametrallando a 27 fedayines.

Así empezó todo. Ahora El Líbano es un trágico revoltillo donde han muerto israelíes, sirios, marines norteamericanos, paracaidistas franceses, diplomáticos, rehenes de varias nacionalidades, Guardianes de la Revolución iraníes, miles de palestinos y dos presidentes de la república. El país ha sido invadido en dos ocasiones por Siria y en otros dos por Israel y se halla dividido físicamente entre musulmanes y cristianos. Estos, a su turno, ya andan fraccionados y enfrentados. Tropas sirias acaban de derrotar al general cristiano Michel Aoun.

El Líbano ha pasado a convertirse en un punto aterrador de referencia para otros países. Hace poco, al analizar la caótica multitud de pequeñas luchas que scuden a Afganistán, un diplomático occidental comentaba: Veo que aquí se está formando un segundo Líbano . Otros hablan de la libanización de Colombia.

También el presidente soviético Mijail Gorbachov ha agitado el fantasma de la libanización. En reciente reunión del comité central, Gorbachov previno a sus copartidarios en el sentido de que las tendencias separatistas podrían convertir a la URSS en un nuevo Líbano . Los temores del jefe de Estado no son exagerados. Con más de un centenar de naciones y nacionalidades, 135 lenguas y cinco alfabetos, la Unión Soviética ha probado ser un terreno minado. En los últimos años los choques étnicos han dejado varios centenares de muertos, y muchos temen que el doloroso resquebrajamiento apenas está empezando.

Lo mismo puede decirse de casi toda Europa del Este. Yugoslavia promete ser un semillero de choques entre las diversas naciones que la des-componen, en tanto que las reclamaciones de las minorías rumanas en Moldavia (URSS), húngara en Rumania, turca en Bulgaria y alemana en Polonia constituyen presagio de problemas. Mal de muchos En otras latitudes tampoco hay mucho campo para el optimismo. El Perú, por ejemplo, lleva diez años y cuatro meses padeciendo los atentados de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso. Un balance de la Comisión Pacificadora del Senado peruano calculó en mayo de este año que el saldo histórico de los combates era de 16.981 muertos. la mitad de ellos civiles.

La situación colombiana es más compleja. Aquí son muchos los que colaboraron en una violencia endémica que dejó más de 70 mil muertos en los últimos cuatro años: narcotraficantes, grupo guerrilleros, escuadrones de la muerte, sicarios profesionales... El presidente César Gaviria ha ofrecido un plan de paz a los guerrilleros, pero se niega a dialogar con el narcoterrorismo.

Desde que Violeta Chamorro ganó las elecciones en Nicaragua, hace casi ocho meses, ha cesado en Centroamérica la presión de la Contra, guerrilla armada y financiada por los Estados Unidos. Pero la situación está lejos de remediarse por completo. En El Salvador la larga guerra civil continúa, aunque un espacio de tregua ha seguido a la feroz ofensiva guerrillera del primer semestre. Guatemala, por su parte, adelanta conversaciones de paz a distintos niveles con grupos alzados en armas.

Con las guerras civiles en Liberia y Ruanda, el Africa sigue siendo teatro de enfrentamientos políticos y tribales. y como lo pobre no quita lo guerrero, algunos de los países más miserables del mundo, como Etiopía y Sudán, padecen guerras que matan por hambre al que no matan a tiros. Chad, que padeció la larga y hostil mano de su vecino libio, parece disfrutar de rara calma. Pero no el Sahara Occidental, donde han perdido la vida ya más de 15 mil personas y aún no se vislumbra la solución final al conflicto.

En estos momentos, aparte del Golfo Pérsico y el medio oriente, el punto más peligroso parece ser la región india de Cachemira, cuyos habitantes culturalmente pakistaníes, se han rebelado contra un gobierno que en 1949 prometió un plebiscito de independencia que no ha cumplido. Tanto Pakistán como India tienen arsenales nucleares. Sus tropas se han enfrentado en tres ocasiones desde 1947 y están rozándose de nuevo. En cualquier momento el mundo podría tener una desagradable sorpresa en los riscos helados del Himalaya.

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