TRONCO DE LÍO POR DOS ÁRBOLES

TRONCO DE LÍO POR DOS ÁRBOLES

Fernando Gutiérrez, un caleño propietario de un restaurante en Cartagena, estuvo preso por unas horas en una inspección de Policía por amor a un árbol.

10 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El hombre trató, por todos los medios, de impedir el pasado martes que los dientes de una sierra eléctrica acabaran con la vida de un frondoso laurel de la plaza o parque Bolívar.

Se aferró al tronco para que no lo talaran. Otros amantes de la naturaleza, en solidaridad con su lucha, se le unieron y formaron un escudo humano alrededor del laurel para impedir su tala. Entonces, se armó una gran alharaca.

El arquitecto restaurador del parque, Fidias Alvarez, quien dirigía la tala, apenas vio que los ánimos se caldearon llamó a la Policía. Mostró un documento expedido por la máxima autoridad ambiental de la región, la Corporación Autónoma del Canal del Dique (Cardique), en el que se autorizaba la tala.

La Policía detuvo a Gutiérrez por ser causante de desorden público . A las pocas horas recuperó su libertad, pero cuando volvió al parque el laurel estaba en troncos.

Desde entonces Gutiérrez y otras decena de personas están en pie de lucha, alertas para evitar que se sigan cometiendo, según ellos, arboricidios en el parque. El asunto ha llegado a tal punto que se realizan protestas en el parque contra la tala.

En restauración El parque Bolívar es sometido a obras de restauración por la Gobernación de Bolívar. A raíz de estos trabajos, se obtuvieron permisos para talar un campano y un laurel, y mover dos almendros. El campano fue el primero en caer y después vino el laurel.

Alvarez, en defensa de su acción, dijo que el campano estaba inclinado y en peligro de desplomarse. El laurel fue talado porque estaba plantado al lado de una de las dos fuentes de la plaza e interfería en los trabajos de recuperación.

Tememos mucho por los trabajos de traslado de los almendros. En el documento de Cardique se dice que uno de ellos será llevado a una finca particular. Eso nos pone a pensar en lo peor , dijo Gutiérrez.

Sin embargo, esta medida fue revocada por Cardique, que determinó que los almendros sean trasplantados en el parque. Cecilia Bermúdez, directora de la entidad, dice: la gente no tiene porque alarmarse pues las cosas que se hicieron son permitidas por la ley. Los árboles como las personas se envejecen, se enferman y hay que talarlos .

El asunto de la tala de árboles en Cartagena es muy sensible. Hace año y medio a la directora del Departamento Distrital del Medio Ambiente, Zoila Sierra, le costó su puesto el haber dado permiso para talar una vieja bonga en un campo de béisbol, en Crespo, porque interfería el curso de los batazos de los peloteros aficionados.

Ahora, un grupo de defensores de los árboles de la plaza de Bolívar hace labores de inteligencia para evitar que otro amigo caiga, sin pena ni gloria, en el filo de una motosierra.

Tala cuestionada en Bogotá En la capital del país también existe inconformismo por órdenes para talar árboles. El programa de arborización de la administración de Bogotá contempla la siembra de 120 mil árboles y la tala de 10 mil, que según el Jardín Botánico, encargado de este programa, están enfermos y pueden ocasionar riesgo para la ciudadanía.

Según María Consuelo Araujo, directora del Jardín Botánico, Peñalosa le ha dado a la arborización el nivel de cualquier otro proyecto de infraestructura, como parte de la estrategia de espacio público .

De 500 millones de pesos que se destinaron en la administración anterior, se pasó a 30 mil millones para sembrar unos 120 mil árboles. Angel Guarnizo, director del Fondo FEN, dice que es la primera vez que un Alcalde hace un programa serio de arborización.

No obstante, la tala ha sido cuestionada por varios sectores de la comunidad que la consideran indiscriminada. Sin embargo, el Tribunal de Cundinamarca resolvió recientemente una medida cautelar a favor del Jardín Botánico, pues consideró que sí está planeada científicamente.

Está pendiente resolver una acción popular instaurada por la Procuraduría y Defensoría del Pueblo ante el Tribunal de Cundinamarca. Según estos organismos de control, la tala no ha sido concertada, de la forma como lo ordena la ley, con la comunidad.

FOTO: PESE A LAS SUPLICAS de los cartageneros, el laurel de la plaza de Bolívar quedó convertido en troncos.

Cortesía Olga Lucía Paulhiac

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