PORQUE SOY POETA

PORQUE SOY POETA

Guido Tamayo: Quisieras ampliar el mapa de Medellín con señales que marcaron amablemente tu juventud? Amigos, amigas?

17 de diciembre 2000 , 12:00 a.m.

Mario Rivero - Entonces te hablaría de un cielo como de acuarela y te hablaría de aquel olor dulce a chocolate que flotaba en el aire de Balcanes... de las maripositas que servían aguardiente y cerveza en La Bastilla, en el Café Colón o en la Macarena. O de aquel tranvía acezante que lo llevaba a uno a Buenos Aires o a Aranjuez... de las noches en el Nutibara, en el Steak House o en el Jardín de la Cerveza, en donde canté.

De la Biblioteca Pública Piloto en donde se gestó mi vocación... De las muchachas que veía por La Playa de Junín, en las tardes... de amigos de infancia como Noel Morales, y de juventud como Macario Henao, Alonso García o como Estanislao Zuleta, por quien conocí a Sartre, ya que él me prestó El engranaje y La suerte está echada, y quien me escribió también una conferencia sobre Platón que yo eché durante meses de pueblo en pueblo.

Estanislao era un muchachón grande, con un gran bagaje literario, se pasaba todo el día leyendo y salía a eso de las 6 de la tarde a pontificarle a un cenáculo de adeptos que lo esperábamos en La Bastilla. Estaba enamorado de una muchacha a la que llamaban La Inglesa. Y pasó que una vez Mario Vélez (otro amigo de grata recordación) me ofreció cinco pesos, o sea toda la plata del mundo entonces, si yo era capaz de encarretar a La Inglesa y pasársela por delante a Estanislao cuando estuviese dando cátedra en su sitio de costumbre en La Bastilla. Se la pasé, y él duró como treinta años sin hablarme. Pero un día, aquí en Bogotá, un señor que parecía muy pesado, y de barba, se me acercó y me dijo: Mario, a que no sabes quién soy yo. Soy Estanislao. Olvidemos a La Inglesa . Nos abrazamos y duramos día y medio bebiendo en su pieza del Hotel Continental, donde vivía.

Prostitución romántica Observo que en tu poesía hay propensión también a hablar de la putica , así en diminutivo, como tú lo dices. Poemas como La putica del pueblo , La muchacha de la pollera pronta , Ana Milena , Saudade o La balada de la Badillo , nos darían, al igual que pasa con Agustín Lara, idea de un Romanticismo de la prostitución ... por qué? Sí, verás Guido: es que algunas de estas mujeres que se suponen sin pudor, poco honestas, cosa que no es ninguna verdad absoluta, durante aquel período tan orgulloso y frenético de mi adolescencia, pero a la vez tan desprotegido, me cobijaron un poco bajo su ala y me dieron amor... y te aclaro de inmediato: me dieron afecto, amor, no dinero... y con ellas no había ni compromiso ni ruptura, no... uno siempre era bienvenido.

Y así cuando las relaciones con los demás se reducían a la ferocidad o a la indiferencia, con ellas había confidencia, conversación, halago, en fin casi una especie de frente cómplice contra el mundo... Con ellas siempre me sentí muy a gusto, y por eso las cito, las celebro en mis poemas. Ellas son siempre, y a pesar de todo, lo femenino... lo eterno femenino... y lo femenino es la intuición, el conocimiento, la comprensión cálida, maternal casi.

Porque la mujer es, en lo afectivo, más madura y más profunda que el hombre, y así se trate de la mujer que llamamos pública , el misterio está ahí... a lo que se suma además el conocimiento empírico, verdadero del hombre, a través de la experiencia múltiple...

Y con respecto a este calificativo de mujer pública , tan denigrante, que ahora dentro de los eufemismos del momento ha cambiado por el de trabajadora sexual , te voy a traer a colación a Chela, y para ponerte provisionalmente a salvo el honor de las puticas, te cuento que un poeta muy prestigioso de la capital, porque en esa época yo vivía en Medellín, encaprichado con ella, intentó muchas veces, en repetidos viajes que le hizo, llevarla a la cama, cosa que no logró, porque sencillamente Chela estaba enamorada de mí, que por entonces cantaba tangos en El Fantasio.

Y te cuento otra anécdota, esta ya aquí en Bogotá y con otro poeta extraordinario y hoy por hoy consagradísimo, y con quien acostumbrábamos ir a la afamada Casa de Chava, Chava Rosero, una pastusa, a quien se suponía hija del obispo Rosero... Ibamos ritualmente todos los sábados, y el poeta, casi litúrgicamente, se despojaba del saco y sombrero, se quitaba los zapatos, y poniéndose unas pantuflas que allí guardaba, se instalaba en su lugar habitual, un diván de la sala y se dedicaba a... jugar parqués toda la tarde... Imagínate! Esto, además de ser un poco cómico, es inolvidable, y demuestra cómo el acto en cuestión, el desmán de los cuerpos, no es todo, con las llamadas prostitutas...

Nadaísta yo? Mario: algunos críticos te han afiliado poéticamente dentro del Nadaísmo. Qué piensas tú de esa catalogación? Te explico: aunque yo marché generacionalmente, cronológicamente con los Nadaístas, poéticamente no puede considerárseme como un poeta Nadaísta. Para poner las cosas en su punto, tengo que decir que lo mío es más serio: mi poesía nunca ha sido lúdica, y la gran verdad es que aquel grupo de disidentes, de transgresores, que acaudilló Gonzalo Arango, como fundador, y que lucharon por socavar, digamos, la integridad moral del país, el modo burgués de vida, lo hicieron dentro de un espíritu lúdico, con bufonadas: la retórica del humor y de la ingeniosidad con todas sus trampas... lucharon por sus fueros estéticos vinculándose demasiado el exhibicionismo, cosa que nunca ha sido lo mío. El movimiento Nadaísta constituyó, a mi modo de ver, nuestra utopía de fin de siglo.

El Nadaísmo formó parte de esa contracultura de aquella década de los sesentas, cuando comenzaban a suceder o a insinuarse cambios muy severos, muy drásticos en el mundo: el movimiento hippy, el Mayo francés, en fin, aquellas últimas utopías que vivimos al cierre del siglo... aquí ellos también fustigaron al Establecimiento; fueron en contra de los inveterados hábitos poéticos del país: su pomposidad, su grandilocuencia... en contra de los moldes literarios de antecesores y contemporáneos, fueron un punto de quiebre, un punto de toque hacia la libertad, mediante la reivindicación de los contenidos vitales de la palabra, opusieron una especie de resistencia poética a la retórica oficial, a la inercia imperante y postularon otra actitud ante el lenguaje, como ruptura, como futuro, en esa lucha entre tradición y modernidad.

Fueron, pues, una vanguardia y un proyecto, pero que se fue anquilosando y entregando poco a poco a una muerte entre las garras de la burguesía... de la misma burguesía que combatieron. Cayeron en lo peor que le puede pasar a un grupo herético, que hace votos de irreverencia y de no-conformismo: se dejaron asimilar por una burguesía inteligente, que asimila para disolver, como hicieron con el Che, que lo volvieron camisetas, y cayeron en la trampa de la burguesía en su versión publicidad, y muchos de sus protagonistas se consolidaron como publicistas, se pasaron al enemigo, a disfrutar de un contentamiento elitista, en un acto que para mí es incompatible con la idea que tenían de sí mismos y del mundo... y claro que aún circulan ocurrencias poéticas , en donde no hay, ni puede haber el estrépito o el desafío de los primeros tiempos, y a la vez, ve poemas de Nadaístas como X 504, Jota Mario Arbeláez o Eduardo Escobar, en donde uno ve y siente, inequívoca y cierta, la intervención de la poesía, de la verdadera y eterna poesía.

Y que es poesía? dame tu definición: en dos palabras Te la voy a dar en una: exorcismo.

Y cual es el principio de la poesía? El asombro... definitivamente el asombro, como en la filosofía.

Y cual es el primer miedo que conoce el poeta, el artista cachorro? El viento! El viento de noche... dormido o despierto... cuando se tienen o se sufren sueños...

Motivos del día MARIO RIVERO Mario me llamo soy mordisco al aire soy un husmea-cosas soy un cuenta-cosas Todas las mañanas siento la hoja de barba y la caricia del agua cuando en el piso de arriba posiblemente un hombre y una mujer yacen abrazados El la tiene en sus brazos medio adormilada mientras oriento mis pasos hacia el día Digo mentiras inútiles y verdades inútiles Converso con los ancianos que descansan en la hierba o sobre los pedestales de los héroes Con el buhonero que vende transistores o lentes para que alguien se esconda Con las nucas que en los colectivos se apoyan sobre el hombro del vecino Con los huéspedes de las buhardillas y las de los cuartos de las casas coloradas con rendijas que miran a los árboles Llego hasta el apartado esa ventanita al mundo abro una carta que tiene una estampilla de los mares del sur donde los pescadores tiran varios días sus arpones hasta dar caza al tiburón entre espumas de sangre Voy al parque y violo una naranja para no mirar a una colegiala que hace su colección de hojas de otoño Soy bachiller en lentos amaneceres en los puentes Todos mis recuerdos tienen el leve brillo de una joya perdida aunque hay momentos que merecen repetirse Soy un husmea-cosas soy un cuenta-cosas un cero grita bajo mis zapatos

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