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MI MAMÁ ME.....

MI MAMÁ ME.....

En 1918 nacieron la cartilla Charry y Cecilia Charry Lara. Días antes de fallecer, su autor Justo Víctor Charry Charry, en 1946, le hizo prometer a su hija que continuaría su cartilla. Cecilia mantuvo vigente la segunda era de la cartilla hasta 1982, cuando dejó de ser editada. Hoy, dos décadas después, todo colombiano mayor de 40 años recuerda con cierta nostalgia las primeras letras que leyó y escribió en la Cartilla Charry.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de diciembre 2000 , 12:00 a. m.

Cecilia, que ya tiene 82 años, no ha dejado de escribir textos escolares. Ella cuenta como fue su labor frente a la única herencia que recibió de su padre: Los tomos I y II de la Enseñanza Simultánea de Lectura y Escritura Con esa responsabilidad quedé. Salía más temprano del colegio de las Casas para vender una a una la cartilla. La hacían en la Editorial ABC y con el dueño convine en que, a medida que las iba vendiendo le iba pagando. Era muy duro .

La sala de su apartamento está presidida por un óleo del sabio José Celestino Mutis, tío abuelo de su madre Mercedes Lara Mutis. En su familia de docentes, intelectuales y científicos se han destacado, entre otros, sus hermanos Guillermo, catedrático; Fernando, poeta; Alberto, escritor y periodista, y Eduardo, pianista.

Mi papá decía que tenía una familia de intelectuales , rememora Cecilia y cierra los ojos para recordar sus sesiones de estudio, en la noche, a la luz de una vela y su uniforme en el Instituto Pedagógico, cuando las señoritas íbamos con boina, guantes y falda larguísima .

Allí aprendió las bases de la docencia. Luego, muy joven aún, trabajó en el Colegio Mayor de Cundinamarca. Por miférulai como se decía antes, pasaron más de 500 mil estudiantes. Fueron cincuenta años de docencia y por dedicarme a escribir no completé la pensión, pero saqué adelante la cartilla y he escrito cinco libros de textos escolares .

Cecilia cuenta que su papá había aprendido a leer con la cartilla Vaquero y, su amor por la docencia lo llevó a crear su propia cartilla, que años después fue secundada por otras como Alegría de leer, de Evangelista Quintana, quien fue su gran competidor y tuvieron uno que otro pleito.

En la sombra de la memoria quedan la época en que su padre Justo Víctor Charry Charry presentó a concurso, en el cual también se tuvieron en cuenta trabajos extranjeros, su libro Enseñanza Simultánea de Lectura y Escritura, que se popularizaría como Cartilla Charry, que en 1918 fue seleccionado como texto de lectura y aprendizaje de buena escritura en todas las escuelas del país. La verdadera buena letra, cursiva y con adornitos , anota Cecilia con bondadosa sonrisa. Después saldría un segundo libro de textos escogidos para alfabetos.

A pesar de que en esos textos aprendieron a leer y escribir tres generaciones de colombianos, la familia jamás obtuvo grandes dividendos de la cartilla, porque el autor, Justo Víctor Charry, cedió los derechos al Estado, en 1919, para imprimir 35 mil ejemplares. Dos años después firmó otro contrato, esta vez por 800 mil ejemplares con destino a todas las escuelas del país.

Nuevos tiempos Su método de enseñanza era tan efectivo que años después, cuando Justo Víctor tenía 65 años y sus ojos habían perdido la luz, demostró que en 39 horas un grupo de adultos podía aprender a leer y a escribir. El hecho, sorprendente, quedó consignado en un acta del 10 de marzo de 1938, firmada por el alcalde de Bogotá, Gustavo Santos.

Cuando se acabó la sociedad de mi padre con XXXX y perdieron vigencia los contratos, me hice cargo de su edición y pude vivir de la Charry. Aunque no fue fácil , dice Cecilia. El concepto de la enseñanza cambió y tuvo que renovar el sistema de sílabas separadas, que llamaban silabeo, y hacer que el aprendiz repitiera las palabras completas para facilitar la lectura de corrido y evitar la contención del mi-ma-má-me-a-ma.

Antes de iniciar la mitad del siglo XX, apareció el color en las imágenes y Cecilia tuvo que actualizar algunas palabras del texto original, como cambiar jabalí por jinete, porque esos animales ya no eran conocidos por los niños . Al libro segundo también le hizo cambios, palabras como conservar y observar, que estaban para cuarto de primaria las pasó para tercero. Por ejemplo, ahora es mejor enseñar la bl con Blancanieves que con blusa.

Cuenta también que la ortografía se enseñaba en versos: válvula, vaca... A mí me la enseñó la alemana Francisca Ralke en forma visual. La ortografía es ante todo memoria visual, el que lee mucho tiene buena ortografía .

Sigue vigente? Pedagogos de ayer y de hoy y algunos intelectuales que conocen la obra de Justo V. Charry hablan de las virtudes y falencias de este método. Leonor Leal González, con 55 años de experiencia en la docencia y fundadora del Colegio María Mazzarello, dice: Creo que si se rescata, aún hoy tendría vigencia, porque yo demostré que con la cartilla y mi propia experiencia, un niño aprendía a leer y a escribir en dos meses. Hoy, con tantos métodos extraordinarios, los niños tardan mucho en aprender a leer .

Por su parte Clara Inés Correa, profesora de preescolar, expresa: Yo aprendí con la Alegría de Leer, de Evangelista Quintana R. Hoy la lecto-escritura se da con base en el entorno, donde el símbolo ocupa un segundo lugar. Por eso, los niños no escriben su nombre sino lo dibujan. Lo primero que aprenden a escribir no es mamá sino flor y paz antes que papá. La lectura es el paisaje. Definitivamente no necesitamos las cartillas .

Gastón de Bedout, gerente de la Editorial Voluntad, que imprimió la Cartilla Charry hasta 1982, reconoce que era tan popular que se vendía por cajas, no por ejemplares. Salió del mercado porque las temáticas y los dibujos cambiaron, ahora son más realistas. Además, antes el sistema era memorístico y hoy la lecto-escritura es la herramienta para entrar a otras materias .

Para la poeta Matilde Espinosa la Cartilla Charry fue su pase al mundo de la fantasía. Era encantadora. Cada animalito me llevaba a soñar. Quería volar en el águila, el caballito o el jabalí. Eran magníficos métodos. Un proceso imaginativo que jamás se detuvo en mi vida .

Curiosamente, el poeta Fernando Charry es el más parco a la hora de hablar de la cartilla, pero sí recuerda puntualmente lo juicioso, responsable y severo que era su padre.

Finalmente, la cartilla desapareció en 1982. Porque dicen que los métodos cambiaron. No creo eso. Los libros 2 y 3 son lecturas que integran lo que llaman el entorno, el mundo e inclusive el universo porque cuentan qué es el globo terráqueo. También dan fundamentos de patria, civismo y amor por la naturaleza .

Autora de un libro de gramática y literatura para cada curso de primaria, es decir cinco, Cecilia Charry Lara aún conserva, a los 82 años, viva su alma de pedagoga. Llevé un libro sobre lectura al Distrito, que será presentado en febrero a concurso. Tengo la esperanza que lo publiquen .

Fotos: Rafael Espinosa/EL TIEMPO

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