LAS OLLAS QUEMAN A LOS ESTUDIANTES

LAS OLLAS QUEMAN A LOS ESTUDIANTES

Los centros educativos de Villavicencio tampoco escapan a la inseguridad que reina por estos días en la ciudad.

07 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Unos colegios y escuelas se han visto perjudicados porque los estudiantes continuamente son robados a la salida o entrada del establecimiento, y otros porque los hampones ingresan a las instalaciones y hurtan objetos existentes dentro de los mismos.

Los centros educativos más afectados son los aledaños a las llamadas ollas , Se podría decir que diariamente ocurre un hurto a estudiantes.

Es así como el colegio Inem se ve perjudicado por los hampones que salen del sector del Porvenir y el Gaitán. Los colegios y escuelas del barrio Comuneros se ven afectados por las bandas de la olla del Villa Humberto; mientras que las escuelas del barrio San Gregorio y del 20 de julio son víctimas de los delincuentes que habitan en los barrios Gaitán, Santander y Santafé.

Los alumnos de los colegios Antonio Villavicencio y Jonh F. Kennedy son víctimas de las bandas juveniles de los sectores de Los Comuneros y Villa Humberto.

Mientras que estudiantes de los centros educativos del barrio Olímpico se ven perjudicados por los robos ocasionados por las bandas que se encuentran entre los barrios El Recreo y El Popular, las cuales también están acusadas de expender drogas.

Las autoridades también han determinado que los robos a estudiantes de colegios del centro de la ciudad son autoría de las bandas de los sectores de Brisas del Guatiquía y Santafé.

También son víctimas de la delincuencia los estudiantes del colegio La Salle, quienes son robados por la banda del barrio San José, que habitan en la parte alta del oriente en la ciudad.

Los raponazos y atracos son realizados por jóvenes entre los 12 y 16 años, que se apostan en los alrededores de los centros educativos y al ingreso o salida de los estudiantes les roban las joyas, el dinero, los tenis, los relojes y hasta los útiles escolares.

Así mismo, se ha identificado que son bandas de cuatro o cinco muchachos: mientras unos identifican a sus posibles víctimas, los otros los esperan una o dos cuadras adelante. Generalmente hay uno o dos en bicicleta para facilitar la huida.

Cuando uno de ellos comete el robo, corre unos pocos metros y le pasa lo hurtado a uno de sus compinches y este a otro y a otro. Así, cuando el que cometió el atraco es capturado por las autoridades ya no tiene el objeto en sus manos y su encarcelamiento y judicialización es difícil por falta de pruebas.

Después del cometido el robo van y venden las joyas a precios ínfimos, el dinero, los útiles escolares y demás artículos son repartidos.

No siempre el robo es un simple raponazo, muchas veces amenazan a sus víctimas, niños entre los ocho y 12 años de edad, con armas blancas.

Durante un lapso de tiempo del año pasado, el robo se redujo ya que la policía tenía auxiliares permanentemente en los alrededores de los colegios y escuelas, pero de un tiempo para acá ya no, y por esto los ladrones están a sus anchas. El rector de un colegio afirmó que la policía hace lo que puede, como rondas cada cierto tiempo, pero eso no es suficiente.

Por esto, las directivas de los colegios y escuelas afectadas les han recomendado a los niños salir siempre en grupo, estar alertas ante cualquier persona sospechosa y no pasar por ciertos sitios.

Por ejemplo, a los niños del colegio Antonio Nariño les aconsejan no pasar por el parque en la parte trasera de la biblioteca ni tratar de salir solos a la avenida por donde transitan las busetas.

Otro caso es el robo directo a las escuelas. Normalmente ocurre de noche: al colegio Kennedy en el barrio La Esperanza entraron una noche y se robaron cinco electrobombas, entre otros objetos.

De la misma manera, también se ha detectado que existen bandas dedicadas a expender drogas a los estudiantes. Estas bandas están conformadas por mayores de edad, que se valen de menores para establecer contacto con los escolares.

Actúan a dos o tres cuadras del centro educativo, a la espera de que se pasen los jóvenes para proporcionarles la droga.

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