LA GUERRA DE COLORES:

LA GUERRA DE COLORES:

11 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El domingo pasado, después del triunfo de Millonarios sobre Junior, un hincha azul murió apuñalado luego de una discusión con seguidores del Nacional, de la barra Los del Sur. Detrás de este trágico incidente se esconde un fenómeno socioeconómico complejo, de magnitudes insospechadas. Las llamadas barras bravas han pasado de ser una copia de las hinchadas inglesas y argentinas para convertirse en fuente de pandillaje barrial con el ropaje de los colores azul, rojo, verde, etc. El papel picado, el cántico y el salto han desembocado en declaraciones de guerra , citas para arreglar cuentas y fuertes enfrentamientos por el robo de emblemas y banderas.

Tampoco es una situación exclusiva de la capital. Cali y Medellín también tienen barras fuertes de sus equipos locales. En una mezcla explosiva de pancartas con las caras del Che Guevara, Rodríguez Gacha y Gaitán, junto a símbolos nazis, religiosos y satánicos, estas ciudades se territorializan y las camisetas se interpretan como retos y manifestaciones que se responden violentamente. Qué destrucción de valores, liderazgos y oportunidades estamos incubando en la juventud de las grandes ciudades para que surjan estas expresiones violentas, intolerantes y descontroladas? Esto, además, termina cerrando los caminos para estrategias de tratamiento distintas a la represión policiva.

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