ANGEL SALVADOR

ANGEL SALVADOR

Ya se escucha el bullicio de temerarios optimistas, que ven en Juan Pablo Angel al hombre que salvará a Colombia en el juego contra Brasil.

12 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Será cierta tanta belleza? De verdad, Angel, en un abrir y cerrar de ojos, fulminará la inteligente maquinaria de los brasileños? Son suficientes sus goles en River Plate y sus trenzas con Saviola y Aimar? El golazo que le anotó a Calero el miércoles lo puede poner en un punto tan alto en esta Selección, necesitada de delanteros? No hay que dejarse llevar por las carreras de último momento y por el afán de conseguir, a como dé lugar, un anotador de valía.

Angel, sin duda, viene jugando bien en el fútbol argentino. Se diría que lo tiene casi todo: movilidad, buena pegada, efectividad en el juego aéreo y una envidiable asociación con sus compañeros.

El miércoles fue el más aclamado en el Atanasio Girardot. Aplaudido por hinchas argentinos y colombianos. Sólo faltó que el árbitro hubiese celebrado su gol.

Angel, a quien buena parte del país atacó por sus lánguidas presentaciones con la camiseta de la Selección, está en el papel de salvador. Y no es justo con él. Tampoco es justo, ni serio, que aparezca el nombre del americano Frankie Oviedo. O el de Leonardo Fabio Moreno, verdugo de Rosario Central.

No es hora de buscar lo que no fuimos capaces de hallar a lo largo de la etapa de preparación antes de la eliminatoria.

La responsabilidad no puede caer sobre ellos. Hay que meterse en la cabeza que los milagros no se dan todos los días, y menos cuando no ha habido planificación.

Brasil, pese a ser el actual subcampeón del mundo y a ser la selección de selecciones, tuvo directivos que pensaron en un plan de trabajo, en partidos reales contra rivales de peso. La base de la nómina de los brasileños ya está clara. Desde la Copa América -hace casi un año- el técnico Wanderley Luxemburgo había empezado a cimentar sus bases.

Brasil, por ejemplo, ha jugado contra Holanda dos veces y otras dos contra Argentina. Lo ha hecho con la mayoría de sus jugadores titulares.

En Colombia ha sido distinto. Equipos de papel, y papelón tras papelón en algunos de los resultados. La improvisación de siempre. Y el juego de conveniencias a que nos acostumbraron directivos y técnicos.

La Selección es vitrina para venta y negocio de jugadores, pero no siempre es vitrina para las mejores.

Y las consecuencias están ahí. Resulta que estamos buscando jugadores a última hora. Quién iba a imaginar hace dos meses que Orlando Maturana era serio candidato a reemplazar a Carlos Valderrama? Quién advirtió que pasaban los días, y Bonilla, Congo y el mismo Asprilla desaparecieron de las alineaciones titulares y se quedaron sin competencia? No, la diferencia entre un fútbol y otro es enorme. Y ni Angel, ni Oviedo, ni el Chiqui García, ni Maturana, ni ninguna otra individualidad nos va a sacar del problema. Suena utópico doblegar el poderoso sistema de Brasil, montado con suficiente antelación.

Así que el próximo 28, lo mejor será ir al estadio o prender el televisor, ver a Rivaldo y admirar su maestría. Y Colombia, que aún desconoce a sus titulares, deberá pedirle al altísimo que Brasil no esté en su día.

Todo esto lo sabe hasta el mismo Angel.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.