LA PAZ VALIÓ LA PENA

LA PAZ VALIÓ LA PENA

Tras firmar la paz, el M-19 llegó con la mayor votación de la historia del país a la Constituyente. Qué pasó con esa fuerza?

12 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Siguió creciendo pero no como M-19. Uno de los errores fue llamar M-19 a esa nueva fuerza renovadora porque parecía que fuera la misma cosa que se desmovilizó y no un fenómeno nuevo que estaba naciendo.

Pero creo que el declive vino cuando interpretamos como una derrota el triunfo que se obtuvo después de la Constituyente, cuando sacamos 8 senadores, porque había disminuido la votación.

Tuvimos más votos que los que sacó Pastrana para ser Presidente y sin embargo, porque mucha gente esperaba una votación aplastante, empezamos a creer que estábamos derrotados.

Se arrepiente de esa vida dedicada a la guerra? Creo que la vida no la dedicamos a la guerra o a la paz sino al cambio. Creo que la existencia del M-19 como organización armada no fue en vano. La historia de los últimos 25 años de este país no se entiende sin el M-19. Y no solamente por lo que llaman la espectacularidad de las acciones, sino porque si hoy el régimen oligárquico no tiene capacidad de recomponerse es en parte por culpa nuestra.

Por qué firmaron la paz? Con el Palacio de Justicia, la gente se dio cuenta de la inviabilidad de la guerra. El pueblo empezó a decir un no más pero sin decirlo. Y Pizarro lo entendió muy bien. Es que la paz es como la puerta de un ascensor, se abre y si usted no entra se vuelve a cerrar.

Valió la pena firmar la paz? Con todos los riesgos y todas las dificultades que hemos pasado, creo que si valió la pena. Uno siente como si hubiera atravesado un río y estuviera en la otra orilla diciéndole al país y no solamente a los que están armados, vengan para acá. Pero la revolución mental que supone la paz no es cualquier pendejada.

En qué consiste? En la guerra, uno está un poco despersonalizado, no necesita pensar mucho y la irresponsabilidad se va acumulando arriba. El empezar a asumir responsabilidades, a salir de la simplicidad en la que uno clasifica al mundo entre amigos y enemigos, no es fácil.

Empieza a aparecer el mundo en toda su complejidad, mientras la guerra simplemente lo prefigura como un campo de batalla.

Qué ganó a nivel personal? En estos diez años mi vida se ha enriquecido muchísimo. Las Farc podrán tener mucha plata y más armas de las que nunca tuvimos nosotros pero yo los compadezco porque están atrapados en la guerra todavía. Yo ya sé que no les voy a dejar a mis hijos de herencia un fusil y puedo relacionarme con el mundo de una forma mucho más afectuosa y menos maniquea.

Qué le ha pasado a los que no pertenecían a la cúpula? Hay gente rasa que ha surgido mucho más que incluso la gente que tuvo estrellas. Por ejemplo, Lucho Gómez, que fue alcalde de Riohacha, era una persona de la base. Germán Avila, que no era de la cúpula, está al frente de la corporación de vivienda que está reconstruyendo Calarcá. Gustavo Petro fue un cuadro medio y sin embargo, tiene más vena política que la mayoría.

Entonces, pactar la paz no es firmar una sentencia de muerte? El hecho de estar vivos es un triunfo, porque demostró que a la gente que hace la paz no necesariamente la matan.

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