MONTERÍA, POLVORÍN SOCIAL

MONTERÍA, POLVORÍN SOCIAL

Un cinturón de 1.500 hectáreas de las 4.962 que conforman el casco urbano de Montería lo componen 37 barrios subnormales que rodean a esta capital, aproximadamente el 25 por ciento del área habitable, de acuerdo con un estudio del Instituto Agustín Codazzi.

12 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En estos sectores residen unas 105 mil personas de las 280 mil que residen en esta capital, según la ONG Acción contra el hambre y la Corporación Universitaria del Sinú.

Desde los tiempos de la violencia político-partidista de finales de la década de 1940 hasta hoy con el narcotráfico, la guerrilla, las autodefensas y el mismo Estado como actores Montería ha sido la gran receptora de los desplazamientos que genera el conflicto armado en la zona rural.

Allí llegan o se asientan gentes provenientes de por lo menos 15 de los 27 corregimientos del área rural, de 14 de los 28 municipios de Córdoba, del Urabá cordobés y antioqueño, del bajo Cauca, del sur de Bolívar y recientemente de los Montes de María, asegura el sociólogo Víctor Negrete Barrera.

En los últimos 20 días este fenómeno de las invasiones se disparó de tal forma que siete nuevos sectores en las afueras de Montería que abarcan unas 80 hectáreas fueron tomados por 20 mil personas que reclaman techo.

Estas ocupaciones son la máscara para ocultar otro tipo de motivaciones (políticas, presencia de grupos de izquierda, delincuencia organizada, pandillas juveniles, etc.) conformándose una masa que no obedece directriz alguna y de comportamientos impredecibles , le dijo el alcalde Francisco Burgos al presidente Andrés Pastrana, en carta enviada luego de los disturbios del lunes pasado.

Pero de acuerdo con voceros de la invasión La Esperanza, un terreno de 26 hectáreas, ellos son gente humilde, trabajadora, vendedores ambulantes, desempleados que no tienen un techo para vivir y que están dispuestos a dialogar sin violencia.

La gran mayoría venimos de barrios vecinos de las mismas invasiones; sectores donde vivimos arrendados o subarrendados. Aunque también hay desplazados por la violencia que llegan de otras partes, sin techo , comentó uno de los líderes.

Los avivatos Aunque niegan que haya infiltrados de la guerrilla o de las autodefensas, reconocen que puede haber más de un avivato que ya tiene su casa en algún sector subnormal y ahora pretende obtener otro lote. Tampoco descartan la presencia de invasores profesionales que luego negocian el terreno con otra persona.

Lo cierto es que el enfrentamiento entre invasores y el escuadrón antimotines que dejó 180 heridos, entre ellos 135 miembros de la Policía generó un ambiente de zozobra entre la ciudadanía de todos los sectores, los gremios y las autoridades. Por eso el toque de queda y la ley seca se mentienen.

El comercio organizado no oculta sus temores y el transporte de pasajeros camina a media marcha. Algunos comerciantes, sin embargo, creen que el problema se ha sobredimensionado, pues los invasores no están en capacidad ni en ánimo guerrerista como para crear una asonada que altere la normalidad del resto de la ciudad.

Ellos están allá, defendiendo lo que quieren como suyo, pero es ridículo que el Alcalde nos mande a la casa temprano porque un escuadrón antimotines no pudo con ellos , comentó el dueño de un almacén.

Para otros sectores la decisión del alcalde ha sido acertada. Según Jorge Espinosa, profesor de Idiomas en un plantel de secundaria, el toque de queda se debe mantener porque es mejor prevenir que curar .

A raíz de los disturbios, el propio Alcalde ha calificado la situación de Montería como un polvorín social a punto de estallar .

Los invasores reconocen que recibieron ayuda de champetas , como son conocidos algunos miembros de pandillas en la ciudad. Pero aseguran: a ellos nadie los invitó. Fue cuestión de solidaridad pero fueron firmes a la hora de apoyarnos , dijo uno de ellos.

Niegan la influencia de políticos en las invasiones pero para muchos de que los hay los hay .

Alfredo Badillo Guillen, presidente del Concejo, se apresura a negar cualquier relación con la clase política y asegura que especies como esta, sin ningún fundamento, pudieron haberle costado la vida al concejal Guillermo Córdoba .

Después vivieron otras ocho muertes en sectores aledaños a las invasiones. Todas ellas incluso la de Córdoba fueron perpetradas, según la Policía, por dos desconocidos que se pasearon en una moto por donde quisieron, portando un arma de fuego. Algunas de esas muertes se dieron en pleno toque de queda.

El presidente de la Cámara de Comercio de Montería, Jorge Doria Corrales, solicitó un total apoyo de las autoridades ante los grandes interrogantes que amenazan la sana convivencia de los monterianos .

La situación es, sin duda, tensa. Y el alcalde Burgos responde así cuando se le pregunta si va a volver a intentar el desalojo por la fuerza: no niego ni afirmo esa posibilidad .

FOTO: La Esperanza es la invasión más grande en Montería, de las siete que se generaron a partir del pasado 18 de febrero.

Alfonso Carvantes/EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.