LO QUE LA QUEBRADA SE LLEVÓ

LO QUE LA QUEBRADA SE LLEVÓ

En septiembre de 1998, las principales autoridades del municipio de Utica enviaron al gobernador de Cundinamarca, Andrés González, una carta en la que le manifestaban la preocupación que existía entre la población por las inundaciones de las que podían ser víctimas si el río Negro o la Quebrada Negra aumentaban sus caudales.

11 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

La misiva -que mandaron el Alcalde de la población, miembros de la defensa civil y algunos concejales- fue aprovechada, además, para pedirle a la administración departamental obras y soluciones inmediatas al problema.

Pocos meses después la petición se tuvo en cuenta. La Gobernación de Cundinamarca contrató con la firma Obando y Mejía, por 173 millones de pesos, el levantamiento, diagnóstico y construcción de varias obras para la estabilización geológica del municipio de Utica .

Por el increíble nombre de este contrato, muchos habitantes del municipio comenzaron a pensar que el miedo y la intranquilidad que generan las constantes crecientes del río y la quebrada en época de invierno serían cosa del pasado.

Pero el resultado de los trabajos les generó una nueva desilusion: todo, a raíz de que lo que se construyó finalmente fueron dos gaviones revestidos en concreto sobre el cauce de la Quebrada Negra, parte de los cuales se cayeron en el mes de julio, en pleno verano, cuatro meses después de terminadas las obras.

Cabe anotar que la Quebrada Negra fue la misma que causó las inundaciones en 1988, cuando cerca de 60 familias y más de 1.000 personas quedaron damnificadas.

Estos gaviones fueron construidos en dos tramos, uno de 137 metros, en la parte alta de la quebrada al frente del barrio El Pedregal, y otro de aproximadamente 60 metros, pocos metros más abajo.

El que falló meses después de haberse construido fue el primero de ellos. El tramo que se cayó fue reparado por el contratista, pero se volvió derrumbar en diciembre y aún no se ha reparado, lo que de paso dejó al resto de la estructura con fallas, a punto de caerse y prestando una mínima utilidad.

De acuerdo con testimonios de los habitantes, a la obra le hizo falta cimentación.

Aquí lo que hicieron fue ahorrarse excavaciones; las colocaron muy al nivel del río y sobre una tierra no apta para lograr el acople del gavión. A raíz de eso el agua del río fue socavando la tierra por debajo del muro, a tal punto que el gavión no quedó bien soportado y se volcó hacia adelante , explicó un ingeniero, habitante de Utica que prefirió mantener su nombre en reserva.

Esta misma fuente dijo que otro problema de la obra fue el costo de los materiales. Las piedras utilizadas son del mismo río y tal vez lo único que se compró fueron las mallas para envolverlas y el concreto para revestirlas .

Un informe sobre la obra expedido por la Contraloría Departamental, indica que el gavión presenta fallas en su diseño (por el cual se pagaron siete millones de pesos) y en su construcción.

Una de ellas, según el informe elaborado por ingenieros de la entidad, dice que el gavión es más alto que ancho, lo que lo hace inestable y poco resistente al empuje del agua.

Adicionalmente a esto, los gaviones que están revestidos en concreto, no tienen ductos de desague para permitir el flujo de agua a través de la estructura, lo que disminuiría el empuje de la corriente.

Así mismo, por la longitud del gavión hizo falta la instalación de un refuerzo en la mitad de este, para evitar su volcamiento. Con el fin de reforzarlo, lo único que se hizo fue apilar sobre uno de sus costados piedra del mismo río, la cual fue arrastrada por la misma creciente. Por este trabajo se pagaron 72 millones de pesos.

Otra inconsistencia encontrada se refiere a que las cantidades de obra iniciales se fijaron para construir un muro de contención y lo que se terminó haciendo fue el gavión en mención, el cual presenta -además- sobrecostos de 15 millones de pesos.

De acuerdo con la Contraloría, para que el gavión siga funcionando correctamente debe ser reconstruido. De los 173 millones, que es el costo total del contrato, en este se invirtieron 99 millones de pesos.

Contraloría inició investigación al contrato.

Contratista dice que no hicieron mantenimiento Alfredo Mejía, ingeniero de la firma Obando y Mejía encargada de la obra, dijo que el gavión se cayó porque no le hicieron el mantenimiento respectivo, y aunque no se atrevió a determinar si este depende de la Alcaldía o de la Gobernación, explicó que para efectuarlo solo es necesario invertir cinco horas al mes.

Mejía dijo que cuando se derrumbó parte del gavión, en el mes de julio del año pasado, la firma asumió (sin ser su responsabilidad) los costos de la reparación.

Afirmó, además, que ante el nuevo derrumbre que se presentó en diciembre, y que aún no ha sido reparado, es muy posible que ni su firma ni la entidad aseguradora asuman la responsabilidad de reconstruirlo, ya que la falla no se produjo porque la obra haya quedado mal hecha, sino porque no se le hizo el mantenimiento respectivo, aspecto que, según dijo, no le corresponde a Obando y Mejía.

Las obras de ingeniería se diseñan para que trabajen en ciertas condiciones, en este caso son -entre otras- un flujo determinado de agua y un dragado continuo el cual se debe hacer cuando el agua está bajita, para evitar la acumulación de sedimentación , dijo.

Con el estudio se garantiza la estabilidad estructural para las condiciones en que fue diseñada, sin embargo, si se le cambian las condiciones, la está obligando a trabajar de otra forma; una de esas condiciones era el dragado, el cual no se ha hecho , agregó.

El ingeniero dijo que en más de una ocasión ha tratado de establecer comunicación con la Gobernación y la Alcaldía de Utica para llegar a un acuerdo y determina cómo se va ha rehabilitar el gavión, pero no ha recibido ninguna respuesta.

El muro ha protegido al pueblo , Gobernación Fabio Corredor, de la Secretaría de obras del departamento, dijo que la estabilidad del gavión no está garantizada porque llueva o no llueva. Afirmó que la obra es más susceptible de sufrir desperfectos en épocas de verano, porque el agua erosiona el suelo y deja a la estructura sin bases.

Obras para mitigar el ataque de la Quebrada Negra no existen. Más allá de que el muro se caiga o no se caiga, lo que nos interesa es que el agua de la quebrada no inunde al pueblo. Nosotros hubiéramos podido hacer un muro lejos del cauce para que nunca se hubiera caído, pero lo que quisimos fue ubicarla en zona de riesgo para que cumplieran alguna función. El muro, lo debo reconocer, quedó demasiado expuesto, pero eso es a la vez una garantía para proteger al pueblo , dijo Corredor.

El departamento está dispuesto a reparar el muro, y además el contratista tiene una póliza de estabilidad y eso ya será una pelea entre el departamento y la compañía para mirar qué garantizan y qué no.

El funcionario dijo que mientras en el municipio la gente duerme tranquila el muro los ha protegido.

Nosotros tratamos de hacer obras para contrarrestar la naturaleza, pero estas no son infalibles y muchas veces la situación se nos sale de las manos. Le hemos hecho el reclamo a los contratistas, hemos revisado los diseños, pero ese es el riesgo que tiene que correr el muro porque estamos manejando una sedimentación que está cambiando, ya sea que suba o baje cinco o diez metros, y que en ocasiones está dejando el muro en el aire .

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