30 HORAS DE CILINDROS EN DABEIBA

30 HORAS DE CILINDROS EN DABEIBA

Al ver a tantos desconocidos rondando por el parque de Dabeiba, a eso de las 6 de la tarde del miércoles, el subintendente Delfino Quinto, comandante (e) de la Policía, comenzó a sospechar de una nueva toma de las Farc.

22 de octubre 2000 , 12:00 a.m.

Uno conoce a la gente que vive aquí. Fui hasta la carretera para ver si allá habían visto movimientos raros o escuchado rumores y comencé a preparar a mi gente para la incursión , relató Quinto.

Lo más raro es que no escuchamos comentarios de que la guerrilla iba a entrar , contó también un habitante del pueblo. En las más recientes incursiones, en mayo del año pasado y en septiembre de 1998, cuando fue semidestruido el pueblo, los rumores llegaron primero que los subversivos.

De los insultos y las burlas que casi todos los 800 guerrilleros les gritaron durante las 30 horas del ataque, los 28 policías sacaron el valor para defenderse durante los casi dos días que duró la incursión.

Yo oía que nos decían que no valíamos nada y que nos entregáramos y más me animaba para responderles , relató el subintendente Hermeregildo Córdoba.

A las 8:30 de la noche, cuando empezó la toma, el patrullero Hugo Hernán Vivas Josa vigilaba la entrada de la Alcaldía, con otros dos agentes. Media hora después sería el primero en morir.

Mientras una parte de los policías defendía la parte frontal de la cuadra que ocupan el Comando, la Casa Cural, la Parroquia, la Alcaldía y la escuela Juan Enrique White, los otros intentaban esquivar las pipetas de gas que eran lanzadas de la parte de atrás de la manzana.

Llegaron los helicópteros Esa noche combatimos muy fuerte, por ahí como hasta las 6 de la mañana, cuando dejaron de lanzar pipetas y dispararnos. Pero a las 9 de la mañana otra vez comenzaron a tirar un cilindro cada media hora , dijo Córdoba, quien supo que al amanecer había perdido a otro compañero de la estación: al subintendente Wallington Valencia.

Entre el ruido de las explosiones, los 26 policías sobrevivientes alcanzaron a escuchar el sobrevuelo del avión fantasma que llegó a las tres horas de haber empezado la incursión y luego el de los helicópteros Black Hawk que llegaron con las tropas a los cerros que rodean a Dabeiba, en la tarde del jueves.

Atrincherado en el campanario de la parroquia, Córdoba se percató de la tragedia del helicóptero. Desde ahí veía los aparatos sobrevolando y me di cuenta que uno no volvió a despegar , cuenta.

Los 22 ocupantes del helicóptero murieron y otros 30, que se movilizaban por tierra, cayeron bajo el fuego de la guerrilla.

La arremetida que empezó a las 9 de la mañana del jueves no terminó sino hasta las 3 de la madrugada del viernes, cuando a los guerrilleros se les acabaron las pipetas. Ya a esa hora se nos estaba acabando la munición , recuerda con angustia Quinto.

La pelea por Dabeiba Mientras los policías se defendían de las Farc, los pobladores se refugiaban en sus casas. Por las anteriores experiencias, las aproximadamente 40 familias que viven alrededor del Comando se escondieron en casas de amigos, alejadas del parque principal.

Esta vez si vinieron a acabar con el pueblo , dijo Fanny Giraldo, una de las vecinas afectadas con el ataque.

Al menos los dos ataques pasados, las Farc no utilizaron cilindros, como sí lo hicieron esta vez.

Ni las Farc ni los paramilitares le han quitado la vista al municipio en los últimos tres años.

En 1997, supuestamente el control era de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, pero en septiembre del año siguiente los guerrilleros llegaron como dueños del pueblo a buscar a las personas que ellos consideraban como auxiliadores de los paramilitares. En esa ocasión, murieron ocho personas y dinamitaron el Comando, dos bancos y un supermercado.

En mayo pasado, los paras volvieron para matar a tres personas, pero no se quedaron. Y hace un mes, regresaron los insurgentes para intentar tomarse a Dabeiba. Fue cuando 21 militares perdieron la vida en combates en el estratégico Cañón de La Llorona.

En esta pelea, la peor parte la llevan los pobladores de Dabeiba, que ayer seguían recogiendo los escombros.

FOTO/Javier Agudelo EL TIEMPO LOS NIÑOS DE DABEIBA se enfrentaron nuevamente con la guerra. Este fue el ataque más cruel de los tres últimos realizados por la guerrilla desde el año pasado.

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