QUÉ SIGNIFICA FRANCISCO SANTOS

QUÉ SIGNIFICA FRANCISCO SANTOS

Si algo simboliza Francisco Santos es el cambio de actitudes en el país. El representante de la más alta burguesía, como él mismo lo decía, ha establecido un compromiso con causas sociales y causas nacionales. A partir de una dolorosa experiencia de cautiverio, empezó una cruzada contra el secuestro, pero luego asumió la causa de los desaparecidos, la lucha por la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, la búsqueda de una paz con justicia social y la crítica dura y franca a muchas de las conductas de la dirigencia nacional.

14 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Hace unos años, cuando a Francisco Santos se le ocurrió realizar la primera marcha contra el secuestro, llamó a Redepaz para buscar la cooperación en esta actividad y algunos miembros de esta organización acudimos a hablar con él y le expresamos que sí, que nosotros estábamos contra el secuestro, pero también estábamos contra las desapariciones y criticábamos por igual a la guerrilla, a los paramilitares y a las fuerzas del Estado comprometidas en los ataques a la población civil.

Recuerdo que Pacho , después de un momento de silencio, nos dijo: Está bien, hagamos una marcha que exprese este espíritu . Así arrancó un proceso que ha tenido grandes acontecimientos como el mandato de los niños y las niñas por la paz que llevó a dos millones de infantes a las urnas, el mandato por la paz, la vida y la libertad, que comprometió a diez millones de colombianos y colombianas y las marchas del NO MAS! Que inundaron las calles del país el año pasado.

En este proceso nos hemos encontrado personas y organizaciones de pensamientos e historias diversas y muchas veces contradictorias: trabajadores y empresarios, gentes de izquierda y de los partidos tradicionales, miembros de distintas iglesias, intelectuales, feministas. Todos debatiendo una y mil veces sobre cómo contribuir a la paz, aprendiendo no sin reticencias, no sin incomodidades, incluso con asperezas, el difícil arte de la tolerancia, hasta llegar a convicciones comunes, como aquella de que la paz es imposible sin cambios para el país, o que la única manera de asumir una posición auténticamente civilista es tomando distancia de todas las fuerzas en conflicto, es rechazando las agresiones a la población no combatiente, vengan de donde vinieren.

Ahí ha estado Francisco Santos con su acelere y su creatividad, con sus puntos de vista y sus intereses, pero también con su disposición a oír las razones de los otros. Los que hemos estado en la disputa política o militar, los que conocemos este país en su intimidad, sabemos que hace veinte años, incluso hace diez años, esto no era posible. No era posible este asomo de pluralidad, de búsqueda conjunta de salidas para el país, no era posible que entendiéramos que ningún sector de la nación por sí solo tiene a la mano las soluciones para nuestros problemas y que sólo la concertación entre las diversas fuerzas de la vida colombiana puede llevarnos a una patria digna, justa y en paz.

No es sólo Pacho quien ha cambiado, es también alguna parte de la dirigencia nacional, es el propio periódico EL TIEMPO que empieza a alejarse, de la mano de sus nuevos directores, de ese oficialismo confeso que lo caracterizó, es una parte de la izquierda hirsuta que comienza a ver que sólo una democracia genuinamente pluralista y tolerante puede ser el ambiente propicio para la inaplazable lucha por las transformaciones sociales. Pero Pacho es uno de los representantes más irreverentes y más frescos de ese cambio y por eso afronta ahora uno de los calvarios que tiene reservada la intransigencia de derecha o de izquierda para quienes se atreven a buscar nuevos caminos: el duro exilio, que aun sin escasez en los bolsillos y sin privaciones en la vida, es muchas veces triste y nostálgico y siempre odioso.

Las negociaciones de paz tienen que seguir su curso, al fin y al cabo son la única esperanza de reconciliación que tenemos; pero hechos como este no pueden pasar en vano. Es necesario que las fuerzas que representan a la sociedad civil en el Comité Temático hagan un pare y pidan una aclaración definitiva sobre la situación de Francisco Santos, de Pacheco, de la Chiva Cortés, como condición para proseguir el proceso de audiencias públicas. Porque es una verdadera paradoja que a la vez que se invita a la sociedad civil a participar en el proceso se amenaza a algunos de sus representantes

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