TERESA, UNA VIDA ENTRE TECLAS

TERESA, UNA VIDA ENTRE TECLAS

El pasado 29 de febrero, día en el cual doña Ana Teresa Bautista de Wilches cumplió 73 años, coincidencialmente recibió su primer reconocimiento por toda una vida de trabajo en bien del departamento.

10 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En efecto, la asamblea del Meta la condecoró con la orden Lanza Llanera por su contribución al progreso social, cultural y económico de la región.

Y fue un premio muy merecido para esta mujer, no en vano es considerada la madre de las secretarias del departamento del Meta, a las cuales contribuyó a formar durante casi 40 años de constante esfuerzo y dedicación.

Ya en calidad de retiro Teresita, como cariñosamente la llaman, recuerda como en 1956 fundó, en compañía de su esposo, Heriberto Wilches (fallecido), el primer Centro de Capacitación Comercial del departamento. Mi esposo, quien trabajaba con la Fuerza Aérea, había sido trasladado dos años antes a Villavicencio. Luego de su retiro y ante la falta de centros de formación educativa, decidimos fundar una institución que contribuyera con la capacitación de los llaneros , dice.

Como dato curioso, Teresita recuerda que las primeras en acudir a la academia, ubicada en la llamada Calle de las puñaladas , fueron las empleadas que en esa época se encontraban trabajando en los incipientes despachos de la ciudad, pero era tal el grado de ignorancia que a muchas de ellas, había primero que enseñarles a leer y a escribir.

En esencia, la pareja se dedicó a dictar cursos de secretariado comercial, técnicas de oficina, relaciones humanas, contabilidad, correspondencia y la infaltable taquigrafía, pero como ellos no eran muy expertos en estas materias tuvieron que capacitarse al lado de profesores de vieja data como Adela Romero, Víctor Valdés y Manuel del Río, entre otros.

Las primeras máquinas de escribir, que hoy serían verdaderas piezas de museo, fueron compradas a diferentes personas de la ciudad, pero a finales de la década del 50, un incendio acabó con todo menos con las ganas de salir adelante de la joven pareja.

Entonces se trasladaron a la cuadra siguiente, en el cuarto piso del edificio Ardila, donde continuaron con su labor ampliándola incluso a municipios como Acacías y Cumaral, donde tuvieron subsedes.

De allí salieron las primeras secretarias y expertos en contabilidad, muchos de los cuales llegaron, incluso, a ocupar importantes cargos públicos en el departamento.

Dentro de las primeras secretarias figuran Humbelina Daza, quien actualmente trabaja en el Hospital Departamental; Mercedes Isaza, quien laboró muchos años en la Gobernación y Yaneth Rojas, quien durante más de treinta años fue la secretaria del despacho del alcalde. En la academia también estudiaron el periodista Heverth Rincón y el abogado Víctor Velásquez.

Con el tiempo, el centro de formación se convirtió en una empresa familiar, donde también se capacitaron, y posteriormente se convirtieron en docentes, las hijas mayores de Teresita.

Pero el tiempo pasó y don Heriberto falleció a finales de la década del ochenta. Doña Teresa, un poco deprimida, continúo durante un par de años con su labor pero para esa época, Villavicencio ya estaba inundado de instituciones educativas, el avance tecnológico empezó a volver obsoletas las viejas máquinas de escribir y doña Teresa pensó que ya había cumplido su misión. Era tiempo de descansar, con la satisfacción del deber cumplido y luego de haberle entregado al Meta más de sesenta promociones de secretarias.

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