DÓNDE ESTÁ EL GOBERNADOR!

DÓNDE ESTÁ EL GOBERNADOR!

Después de tres horas de viaje en flota de Agua de Dios a Bogotá, Rafael Sánchez Suárez tomó otro bus directo a la Gobernación de Cundinamarca con el fin de cumplir su objetivo: hablar con Andrés González para denunciar el robo de su casa.

04 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Lo curioso del caso es que a este personaje no le pesaron sus 90 años de edad para lograr su cometido; de la flota pasó a la buseta que lo condujo a la puerta de la sede de la entidad, después se dirigió hasta el octavo piso de la torre central donde sus gritos rompieron con la rutina de un día cualquiera.

Un dónde está el gobernador que vengo a hablar con él! alertó a propios y extraños que, de paso, escucharon otra vez sus peticiones: necesito entrevistarme con el Gobernador y un abogado que me ayude a recuperar mi casa, que me robaron hace tres años.

El asunto no pasó de ser algo anecdótico, pero a la vez, curioso, ya que a pesar de que Rafael es tildado de loco en su pueblo, otras personas afirman que ha sido víctima de estafadores. El semanario Cundinamarca lo visitó y escuchó su versión.

Dice que lo estafaron A primera vista Rafico (muy conocido en el pueblo por haber sido el peluquero del municipio durante más de 20 años) no parece estar loco , como algunos dicen.

Sí es un anciano muy solo, que desde hace 40 años ha estado recluido en centros para la tercera edad y que hoy vive en el albergue Boyacá de Agua de Dios.

Allí, en medio de recuerdos y como si fuera ayer, él aún recuerda sus épocas de peluquero, aunque de su familia prefiere no hablar: cuando uno es viejo, huele a feo y nadie lo quiere , dice.

Mientras cuenta su historia, de pronto, de su mesa de noche saca unas escrituras de la que hace más de 40 años fue su casa en Agua de Dios, y con rabia y voz fuerte agrega: esa casa me la robaron. A mí me estafaron. Yo firmé estos papales, pero a mí no me pagaron el millón de pesos que pedí por ella.

Eso era agrega el abuelo lo que le quería contar al gobernador. El tiene que ayudarme para que me devuelvan la casa y poder irme de acá.

Estoy muy aburrido en este albergue, solamente vengo a dormir, porque la comida es pésima. Aquí uno no se muere de la enfermedad sino del hambre. Además, mire, uno tiene que soportar que todas las enfermeras estén empelotas , dice, mientras se levanta de su cama, la número 33 del salón San José.

Y no hay duda que no aguanta ni un minuto en el lugar. Después de las quejas, y a pesar de su mediana ceguera, busca su bastón, se coloca una gorra roja para protegerse del sol, se tercia su mochila y sale a recorrer las calles del pueblo.

Rafico se aleja y sin decir una sola palabra da por terminada la charla.

Rafico según...

Mireya Góngora, administradora del albergue en donde viven 134 abuelitos comenta que de todos, Rafael es el más indisciplinado. Es muy rebelde y no se deja ayudar, además, dice que si no lo dejamos salir nos pega con el bastón.

El no respeta el reglamento y dice que aquí lo van a robar y lo van a matar. En fin...

El agrega Góngora siempre está pensando que lo están robando, que lo están estafando, y a todo el que se le presenta y le dice que es abogado, no duda en contratarlo. No hay poder humano que lo pueda evitar .

Sí lo estafaron , dicen vecinos Pero aunque algunas cosas de las que dice Rafico no son muy creíbles, hay otras, como la historia de su casa, de la que da fe alguna gente del pueblo.

Rosa Aura Correa, dijo que en el Agua de Dios ese es el comentario y que a don Rafa si le quitaron la casa.

Por su parte, Libardo Uribe, a quien supuestamente Rafael le vendió la casa, simplemente manifiesta que él ya le pagó el millón de pesos, y que eso se demuestra en las escrituras.

Así, mientras se sabe quién tiene la razón, lo único cierto es que a don Rafa no le han faltado los abogados avivatos que prometiéndole el cielo y la tierra, le dicen que la casa se la recuperan en un año, pero a cambio les tiene que dar unos adelantos.

En los últimos meses Rafico ha dado, a dos abogados, 700 mil pesos y hasta ahora no ha obtenido ningún resultado. Quizá, otro día cualquiera la gente de la Gobernación se sorprenderá, de nuevo, con los gritos de Rafico...

PIE DE FOTO A RAFICO no se le ha podido determinar su enfermedad. Algunos dicen que tiene Hansen o Lepra, pero otros aseguran que el abuelo lo que tiene es demencia senil.

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