CANDIDATO EUROPEO A LA MEDIDA DE ESTADOS UNIDOS

CANDIDATO EUROPEO A LA MEDIDA DE ESTADOS UNIDOS

La tozudez de Alemania para imponer por fin su voz al frente de una gran institución internacional acabó por dar resultados, después de que Washington y Tokio dieron luz verde a su candidato, Horst Koehler, para que dirija el Fondo Monetario Internacional (FMI).

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Japón retiró a su propio candidato que tenía pocas posibilidades el ex diplomático financiero Eisuke Sakakibara, y apoyó a Koehler.

Su nombramiento parece ahora cuestión formal al recibir también el apoyo de economías emergentes, como la de Rusia.

La batalla fue ardua, y en realidad aún no está ganada del todo. Falta aún la aprobación de los países en vías de desarrollo, pero teniendo en cuenta que Estados Unidos es el primer accionista del FMI, la candidatura de Koehler, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) parece bastante asegurada.

Koehler viajó este mismo martes a Washington para reunirse con los directores ejecutivos del FMI.

Alemania no dudó en sacrificar resueltamente a su primer candidato, el secretario de Finanzas, Caio Koch-Weser, hace dos semanas, pero no olvidó volver a la carga inmediatamente con Koehler hasta que fue aceptado.

La oposición de Washington a Koch-Weser no era una cuestión de persona, sino de política , resaltó el martes el coordinador del ministerio alemán de Relaciones Exteriores para las relaciones germano-estadounidenses, Karsten Voigt.

Washington veía con malos ojos el largo pasado de Koch-Weser en el Banco Mundial, que en los últimos años ha tomado un giro tercermundista, a juicio de algunos observadores. Un currículum que hubiera provocado gritos en el Congreso estadounidense, que sigue siendo muy reticente a dar dinero al FMI.

Un segundo rechazo a un candidato europeo o alemán hubiera puesto a prueba los vínculos transatlánticos y hubiera echado abajo la estrategia de Schroeder de lograr una política exterior más en consonancia con su carácter de primera economía europea y tercera del mundo.

En su calidad de ex sherpa (experto que acompaña y aconseja a los altos mandatarios gubernamentales en las negociaciones internacionales de importancia), Koehler fue en cambio la sombra del ex canciller Helmut Kohl en las negociaciones del G7, el club de los países ricos.

Otro error que subsanaron los alemanes: la excesiva transparencia sobre el estado de las negociaciones, recurriendo ampliamente a la prensa, lo que suscitó las irritaciones en Europa y al otro lado del Atlántico.

Pero Berlín, aunque consciente de sus meteduras de pata en el asunto, estaba determinado a acabar con el vacío alemán en las instituciones internacionales.

Del lado estadounidense se subestimó la determinación alemana, según Voigt.

Washington no se esperaba (esa tozudez), ni el hecho de que los europeos aportaron dos veces su apoyo unánime al candidato alemán , explica ese experto alemán.

Finalmente, después de meses de ásperas negociaciones para ponerse de acuerdo sobre Koch-Weser, la rapidez de los europeos sobre la conveniencia de Koehler como candidato fue determinante.

Al mismo tiempo, según reconocen fuentes europeas, Alemania no olvidó sondear a Estados Unidos para evitar un segundo drama.

De línea dura Aunque Europa y Estados Unidos están de acuerdo ahora sobre quien será el sucesor de Camdessus, siguen estando apartados sobre como debe interpretar el FMI su papel de guardián de la estabilidad financiera global.

Washington, bajo presión del Congreso, quiere reducir las actividades del FMI para convertirle en un bombero capaz de contener crisis económicas.

Europa, por contrario, favorece un papel más basado en la relación en que el FMI ofrece fondos y orientación a largo plazo a países con problemas financieros.

Koehler, que fue un asesor del ex canciller Helmut Kohl, asumió una línea dura sobre la estabilidad monetaria en la moneda única europea, es visto como más cercano a la línea de Estados Unidos que Koch-Weser, que fue durante años funcionario del Banco Mundial.

Está claro que Koehler es de línea dura que estará inclinado al proyecto de reforma que Estados Unidos ha iniciado , dijo Norbert Walter, jefe economista del Deutsche Bank.

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