JÓVENES SE LA JUEGAN POR LA PAZ

JÓVENES SE LA JUEGAN POR LA PAZ

El año pasado, 7 personas desaparecieron cada semana en Colombia; 1.865 murieron en 403 masacres, cerca de 11.700 buscaron refugio y protección en los países vecinos.

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En medio de esta desolación, jóvenes de Bogotá, Cali y Medellín, ciudades con fama de narcodelincuencia y violencia, decidieron participar en acciones concretas que buscan la paz nacional.

Eso hicieron Giovany, Mónica, Alfa y otros más que trabajan en silencio por el país.

Por un municipio Bello Hace tres años, un sueño no dejaba dormir a Gladys Pérez: encontrar quien le patrocinara la idea de formar un grupo de jóvenes voluntarios por la paz, en una zona caracterizada por los conflictos entre pandillas, las balas que iban y venían y el temor de los vecinos a salir a la calle.

Ella es especialista en derechos humanos y viajó a Israel para aprender sobre liderazgo juvenil. Durante un año estructuró su propuesta, a la cual llamó descontaminación visual humana . Después, regresó a Colombia a tocar puertas.

Un día, Rodrigo Arango, alcalde de Bello (Antioquia), un municipio a 15 minutos del centro de Medellín, dio una vuelta por los barrios del pueblo y vio que un proyecto como ese era justo lo que se necesitaba para que los jóvenes dejaran de matarse en las esquinas. Gracias a él, ha bajado los índices de violencia en 34 por ciento.

Así, en 1998, la Alcaldía de Bello, la Asociación de Paz y Convivencia y la Secretaría de Bienestar Social se lanzaron a hacer realidad el sueño de Gladys. Abrieron una convocatoria para que jóvenes con todo tipo de liderazgo (en el arte, en el deporte e incluso en la guerrilla y el paramilitarismo) y con expectativas de paz en su comunidad recibieran capacitación en valores y en una conciencia de no violencia.

En este primer grupo seleccionaron a 20 que se comprometieron a convertirse en multiplicadores de paz una vez regresaran de Israel, donde tuvieron la segunda etapa de formación. El viaje lo pagó en su totalidad la Alcaldía de Bello.

Allí los profesionales del Instituto Internacional Histadrut les prepararon foros acerca del respeto por la vida, la paz y la resolución de conflictos por medio del diálogo. Además, compartieron experiencias con jóvenes israelíes que les enseñaron el amor por el trabajo, el estudio y la nación.

A su regreso, fueron a colegios, pandillas y otras comunidades para contar lo que habían vivido y se convirtieron en voluntarios de paz .

Giovany Agudelo es uno de los que los escucharon y aunque no estaba metido en pandillas, quiso ingresar al proyecto para sacar a sus amigos de la delincuencia común. Desgraciadamente empecé a trabajar tarde y a todos mis amigos de la infancia los mataron , dice.

Un segundo grupo viajó en abril del año pasado. Esta vez la Alcaldía de Bello consiguió patrocinio y solo aportó el 10 por ciento de los gastos. Hasta el momento han viajado 46 jóvenes que trabajan en la Asociación Shalom.

Niños, sí futuro Vivir pobre es castrar la imaginación . Esa es la idea que se le viene a la cabeza a Mónica Godoy cuando piensa en las aspiraciones de los niños con los que trabaja en Santo Domingo, el barrio más alto de los Altos de Cazucá, una de las zonas de Bogotá con mayor índice de violencia intrafamiliar, delincuencia común y pandillas juveniles.

Desde hace cuatro años, ella pertenece a Niños Constructores de Paz, uno de los grupos conformados después de las elecciones de los derechos de los niños en 1996, en las que participaron 2 700.000 menores de todo el país. Hoy cerca de 100.000 participan en el Movimiento de los Niños por la Paz (al cual pertenecen Niños Constructores de Paz) que por tercera vez fue nominado al Nobel.

Mónica se metió de lleno a este cuento porque la aterraban los sueños que tenían los niños de 6 a 10 años que, mal alimentados y golpeados, iban a recibir los talleres sobre valores y derechos que ella da en una de las sedes de la Fundación Visión Mundial. Yo quiero ser celador y yo sirvienta, me decían cuando les preguntaba por sus sueños , recuerda.

Tal vez ella estaría en esta misma posición si no hubiera sido apoyada por Visión Mundial hace diez años. Ahora tiene 17 y está en quinto semestre de Comercio Internacional, en la Universidad Antonio Nariño.

Con el apoyo de Unicef ha viajado dos veces a Italia en representación del Movimiento de los Niños por la Paz y una vez a Estados Unidos por parte de Visión Mundial. El mensaje que llevamos a donde vamos es que hay niños en Colombia que están sufriendo y es necesario que piensen en ellos , dice.

En las charlas de constructores de paz, Mónica y sus compañeros les hablan a los niños de manera muy sencilla acerca de la situación del país y les enseñan que el cambio está en sus manos. Los resultados se comienzan a ver. Más que soñar con ser profesionales, ahora piensan en ayudar a sus familias. Además tienen un deseo muy ferviente por la paz cuenta Mónica . En esto son más sinceros que los adultos .

Cali cuenta el conflicto Un grupo de sociólogos y psicólogos de Cali (Valle) que trabajaban con jóvenes de las comunas 18 y 20, consideradas zonas de alto riesgo, decidieron unir esfuerzos y conformar una Organización no Gubernamental a la que llamaron Ciudad Abierta.

De eso hace ya cuatro años. Tiempo en el que han mantenido dos objetivos claros: hacer que los jóvenes intervengan en la sociedad y trabajar con una visión de ciudad.

Alfa Sánchez, su directora, cuenta una de las experiencias desarrolladas en participación juvenil: creíamos que a los jóvenes de los sectores populares no les iba a gustar escribir su opinión sobre la situación del país; sin embargo, decidimos crear un periódico donde pusieran a circular el conflicto en la jerga de ellos .

El periódico no solo gustó, sino que dio lugar a otros espacios como videos creados por ellos mismos.

Además, cada año, los jóvenes que son artistas les muestran a los caleños el malestar que sienten por el conflicto y los hacen reflexionar sobre las diferencias en un encuentro llamado Enredados con la ciudad .

Ciudad Abierta no financia las iniciativas juveniles con dinero. Les suministra los materiales que requieren y los ayuda a conformar redes para que se apoyen unos a otros.

Otro eje de trabajo, que para Alfa constituye el más importante, son las mesas de concertación, donde los participantes, en compañía de profesionales y de algunas instituciones interesadas, entre ellas diez Organizaciones No Gubernamentales y la Alcaldía de Cali, trabajan en políticas de juventud y diálogo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.