SIN RAZA NI ESTRATO

SIN RAZA NI ESTRATO

Con olor a mar, en el calor de Angra dos Reis (Brasil) y a dos horas de Río de Janeiro se reunieron el cacique, el alpage y los jóvenes de la aldea Guaraní para cumplir una gran misión: bautizar en guaraní, su lengua, el computador, el mouse y el Windows, que pasaron a llamarse Aiurinuribe, Ouwentad y Aungujat, respectivamente. Todo para entrar en la era de la informática, apropiarse de la tecnología y mejorar la vida comunitaria.

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Esta misión tenía una causa: ingresar al proyecto Comité para la Democratización de la Informática (CDI) y asegurarse de que fuese todo un éxito, como lo ha sido en 16 regiones del país.

El CDI viene trabajando desde 1995 en la creación de Escuelas de Informática y Ciudadanía (EIC) para comunidades donde exista alguna incapacidad social o física. El propósito es que tomen conciencia sobre la realidad en que viven y luchen por sus derechos como ciudadanos.

Estos espacios de desarrollo personal en el país del carnaval ya son 74. Están en zonas deprimidas con problemas de narcotráfico, violencia y prostitución y se dirigen a jóvenes de 15 a 30 años deseosos de aprender no solo de computadores, sino también de sexualidad y recursos humanos.

El proyecto fue creado por Rodrigo Baggio, un politólogo que entonces tenía 25 años. Junto con otros jóvenes buscó donaciones para llevarlo a cabo y hoy cuenta con el apoyo de Unesco, Microsoft, Fundación StarMedia y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros.

Trabajo por la comunidad A los CDI regionales recurren personas que desean capacitarse en las áreas de administración, tecnología y pedagogía, o quieren montar su propia escuela.

El éxito de cada escuela de informática depende de los miembros de la comunidad, porque son ellos los que hacen las campañas para recoger fondos. Además, cada participante paga seis dólares mensuales (cerca de 12 mil pesos) para que este proyecto sea autosostenible.

La comunidad también busca el sitio donde pueda funcionar la escuela, la administra y capacita a las 100 personas que pasan por las aulas cada semana.

Baggio, que hoy es el director ejecutivo del CDI, dice que los jóvenes pueden llegar a usar la tecnología para el bien o para el mal. Y, para él, la informática debe ser utilizada como un recurso para mejorar la vida en comunidad, para que los niños más pobres descubran nuevas alternativas y, sobre todo, para que conozcan un camino diferente al narcotráfico y la violencia.

Max Freitas, de 15 años, ya encontró ese camino. Ingresó al CDI regional de Río de Janeiro como digitador y luego fue seleccionado, junto con siete jóvenes, para formar el grupo de trabajo GT-Web. Una iniciativa del CDI y StarMedia que busca desarrollar un site en Internet.

Hoy Max, el muchacho que salió de la favela Mangueria de Río de Janeiro (una zona deprimida), representará al CDI en el congreso Soñadores del milenio , que se realizará en Disney (Estados Unidos), donde participan otros líderes de cambios.

Al él esto no lo trasnocha, pues lo más importante de haber ingresado al CDI es haber conocido el significado de la palabra solidaridad. Y, sobre todo, haber encontrado un camino. Su camino de vida.

Informática tras las rejas Dentro de tres meses, los reclusos de la cárcel de San Quintín, en Bello (Antioquia) serán los primeros en Colombia en contar con su Escuela de Informática y Ciudadanía.

Está comunidad fue escogida por StarMedia y el CDI por sus ganas de superarse y el compromiso que ha demostrado con el proyecto, que ya funciona en la penitenciaria Lemos de Brito, en Brasil, con buenos resultados: de los 610 presos, 150 eran analfabetos en 1998. Hoy, no hay ninguno.

Luego, el CDI implementará una Escuela de Informática y Ciudadanía en un barrio de Bello y otra en la asociación Shalom (voluntarios de paz), dentro del mismo municipio.

Si desea tener una escuela como estas en su comunidad o quiere colaborar con este proyecto en Colombia, comuníquese con Mauricio González en el teléfono: 601 98 88 de Bogotá o escriba al correo electrónico: mgonzalez

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