AMENAZAS SE IMPUSIERON EN MONTERÍA

AMENAZAS SE IMPUSIERON EN MONTERÍA

Pedro Villamizar, que ya no se preocupa por mantener en reserva su identidad, desarmó su cambuche en la invasión de La Esperanza en la noche del pasado lunes y salió antes del plazo de la amenaza.

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

No quisimos esperar a que se cumpliera lo que decía el papel sino que abandonamos de una vez, pues nos iban a eliminar a todos , dice.

Junto a Villamizar y su familia unas 3.500 personas desalojaron en medio de la oscuridad el predio que ocuparon desde el 18 de febrero, cerca al barrio Mogambo. Los invasores salieron huyendo por el panfleto que circuló el domingo en Montería, en el que se les ordenaba a todos a evacuar los terrenos o de lo contrario entrarían en acción comandos armados contra la gente.

La Esperanza era el único foco de invasión cuyos ocupantes se resistían a salir, luego de que el alcalde Francisco Burgos De la Espriella concertara con las otras seis invasiones para realizar, en asocio con el Inurbe, planes de vivienda de interés social, siempre y cuando abandonaran los lotes.

En este terreno, a comienzos de la semana pasada, se registraron cruentos choques entre invasores y el Escuadrón Antimotines de la Policía, traído desde Bogotá, que dejó a 135 uniformados heridos.

En la mañana de ayer unas 500 familias, que esperaron hasta último momento si se cumplían tales amenazas, decidieron abandonar el predio en forma pacífica tras dialogar con oficiales de la Décimo Primera Brigada del Ejército, que al mando de 600 hombres de los batallones Rifles y Junín acordonaron desde las 4 de la mañana el lugar, en prevención a las amenazas del grupo que se hizo llamar Muerte a Invasores (Muin).

Entablamos conversación con la gente y la persuadimos de que lo mejor era abandonar el terreno en forma tranquila y acogerse a la propuesta del Alcalde, para obtener viviendas de interés social , señaló el coronel Carlos Gómez.

Así, sin las bombas de gases lacrimógenos, sin los escudos, sin los bastones de mando, pero con el impacto sicológico de las amenazas panfletarias, Montería volvió a la normalidad, pues todas las invasiones fueron desalojadas y el alcalde Burgos ordenó el levantamiento del toque de queda y de la ley seca.

FOTO: CON SUS ENSERES al hombro los 4.000 invasores de La Esperanza salieron de los terrenos ocupados desde febrero.

Alfonso Cervantes / EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.