LOS ABURRIDOS AL PODER

LOS ABURRIDOS AL PODER

En la universidad, el último año de vida de Franco, los rojos nos decían a las pocas chicas fachas que nos atrevíamos a hablar de política, que eso de ser de derechas se pasaba leyendo. A las que nunca debimos leer lo suficiente nos llegó por fin la compensación a nuestra ignorancia.

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Llevábamos desde el 77 esperando un triunfo como el del pasado domingo y confieso que, al menos yo, jamás creí que lo fuéramos a lograr con Aznar.

Es un hombre aburrido donde los haya, y eso que ha mejorado con los años y con el ejercicio del cargo (pues cómo sería antes, pensará su amigo Andrés). No tiene carisma, cuenta mal los chistes y no se preocupa por caer bien. Tiene, en definitiva, todas las boletas para fracasar en España, el reino de los vendedores de feria, de los bufones y de los caudillos. Pero es terriblemente eficaz. Ha tenido como único norte colocar al país en el furgón de cabeza de Europa; además, sabe rodearse bien. Por eso ha barrido en las elecciones. Por eso y por lo que tenía enfrente.

Ni en sus sueños más delirantes podían Aznar y los suyos imaginar una victoria tan aplastante. España es un país sociológicamente de izquierdas, o al menos lo era. La derecha, además, siempre ha tenido que hacerse perdonar sus éxitos, como si tuviera eternamente que purgar las culpas de Franco y de la Guerra Civil, aunque sus dirigentes no la hubiesen vivido.

Por eso, el resultado del pasado domingo refleja un cambio profundo en el país. Por primera vez, los votos de centro-derecha superan a los de la izquierda. Podría decirse que los españoles empiezan a votar con la cabeza y no con el corazón. Bueno, no todos; algunos seguimos haciéndolo conforme a nuestro RH político.

Como los comunistas de verdad, los que no entendieron el acto oportunista que su líder firmó con Joaquín Almunia en un intento desesperado de ganar, y se abstuvieron. Es decir, es mejor quedarse en casa si no te gustan los tuyos, antes que entregar el voto al oponente. Les imitaron muchos socialistas, hartos de ver las mismas caras al frente del PSOE... desde 1977! Quizá el verdadero perdedor haya sido Felipe González y su empecinamiento en seguir manejando las riendas de su partido. En el fondo, la debacle sufrida es beneficiosa para el Partido Socialista Obrero Español. Por fin podrán soltar amarras y renovarse de cara a la próxima cita electoral. Felipe mandó a la derrota a su último escudero y sabe que tiene que entregar el bastón de mando.

Con Aznar ganó, además, Colombia. Hace un año viajó Almunia a Bogotá. En una reunión con medios españoles le preguntamos por las Farc. Hizo un gesto de extrañeza. No tenía opinión porque nada sabía de ellos. Ni se había molestado en leer un dossier sobre el país.

Sin embargo, Aznar tiene en Bogotá a un buen amigo al que quiere ayudar. Será un buen anfitrión en la mesa de donantes, querrá colaborar en el proceso de paz. Ya no tiene que preocuparse por la reelección, ni en sacar a la derecha de la caverna. Puede volver sus ojos hacia este lado del mundo, que siempre hemos sentido tan cercano los que le hemos apoyado.

P.D.: Pacho, aprovecha la distancia para pensar fríamente cómo diablos sacas al Santa Fe de la olla. Se le ha puesto cara de Almunia

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