UNA GENERACIÓN

UNA GENERACIÓN

Gracias al compromiso social de Sociedades Bolívar - en cabeza de su presidente José Alejandro Cortés y con el apoyo de Gold Service, el ilustre pensador Francis Fukuyama estuvo en Colombia la semana pasada arrojando importantes luces para el destino nacional. Lo que dijo el destacado investigador y analista de las grandes tendencias económicas, sociales y políticas, merece ser tenido en cuenta con especial atención.

13 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Hay un mensaje de fondo cuya trascendencia e implicaciones queremos destacar : En Colombia no se pueden esperar cambios de la noche a la mañana; un cambio fundamental tardará en darse al menos una generación...pero hay que empezar ya con el restablecimiento del imperio de la ley y con un esfuerzo masivo y de calidad en la educación .

Esto quiere decir que los colombianos debemos prepararnos para hacer grandes esfuerzos y sacrificios durante mucho tiempo. Lo que no se hizo o se hizo mal en las últimas generaciones, no podrá ser enmendado en pocos años. Las grandes transformaciones no son milagrosas, son el producto del trabajo colectivo perseverante.

Sin embargo, hay que comenzar el arduo proceso dando los primeros pasos. Y los dos señalados por Fukuyama deben considerarse prioritarios. Porque un país en el que con frecuencia muchas leyes son simples enunciados teóricos, no hay posibilidad alguna de progresar en forma. Y en una nación en la que el nivel de la formación de sus ciudadanos deja mucho que desear , no puede haber prosperidad para todos.

También conviene enfatizar el gran peso que le da Fukuyama a la cultura como catalizador del cambio. Como bien lo explicó - conceptualmente y con respaldo empírico, la ideología correcta ( democracia plena en una economía de mercado), instituciones efectivas y políticas adecuadas, son condiciones necesarias pero insuficientes para lograr el avance significativo de una sociedad. Una cultura basada en la confianza y en la que el capital más valioso es el humano ( no el dinero, los recursos naturales o las máquinas), es el ingrediente clave para construir una comunidad civilizada.

Pensar en grande y a largo plazo es una tarea vital. El día a día en un país con tantas crisis absorbe la inteligencia y la energía. Pero si no se levanta la vista y se piensa en la próxima generación, se corre el riesgo de perpetuar los problemas al reducir la acción a apagar incendios. 25 años - una generación - no es tampoco tan lejos ( mirando hacia atrás , 1975 está cercano). Entonces, hay que trabajar en los asuntos estructurales que propone Fukuyama, para que algún día la coyuntura sea favorable.

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