UN FRACASO ANUNCIADO

UN FRACASO ANUNCIADO

Ha sido un fracaso anunciado. Primero el gobierno procedió a la capitalización de la banca oficial y le inyectó más de tres billones y medio de pesos. Más del billón para Granahorrar, ochocientos mil para el Cafetero, otros ochocientos mil para el Estado y seiscientos mil para el B.C.H. Sin embargo todos ellos siguen perdiendo plata.

15 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Luego vino Fogafín y conceptuó que lo que había que hacer era achicarlos. Y se hicieron las reestructuraciones minimizantes. Tampoco ha funcionado. Luego de decidió cerrarlos. El BCH lo finiquitaron y mucho nos tememos que por ese camino sigan ahora el Banestado, el Cafetero y de pronto el mismo Granahorrar. En este último su presidenta, María del Rosario Sintes, ha hecho ejemplar labor de saneamiento, pero hay que apalancarlo definitivamente.

Y tendrán que feriarlos porque nadie esta interesado en comprar cascarones, máxime si a los candidatos a ser vendidos se les crea la misma pésima imagen que ciertos padres le endosan a la hija no la pueden casar por fea.

Y eso sin referirnos explícitamente a los bancos privados que han sido financiados por Fogafín, los que siguen en ascuas, como el Superior, porque las ayudas han sido con escopeta altos intereses, plazos cortos, castigo indiscriminado de cartera. Como se ve ha sido una deblacle kafkiana.

Ahora parece que el gobierno por fin se ha dado cuenta que una política económica neoliberal no es la más aconsejable para estas circunstancias y que los riesgos hay que compartirlos. Y en las últimos días le ha dado la razón al Ministro de Desarrollo, Jaime Alberto Cabal, quien venía clamando en solitario sobre la necesidad impostergable de compartir los riesgos entre el Estado y el sector financiero.

Fue así como desde hoy están a disposición de los empresarios nuevas líneas de crédito para activos fijos y capital de trabajo, que permitirán la capitalización empresarial. Empresas y accionistas recibirán un billón y medio de pesos bajo la nueva modalidad. El gobierno ha entrado a avalar hasta el sesenta por ciento en casos de pequeña y mediana empresa y hasta un cuarenta por ciento en casos de grandes compañías.

Buen cambio de rumbo y valiente reconocimiento de que es al usuario final al que hay que ayudar. Ahora valdría la pena que el gobierno estudiara seriamente la necesidad de cambiar las draconianas condiciones a que ha sometido a los bancos que han necesitado de los alivios con escopeta. Sería una forma de evitar que el fracaso anunciado fuese total, Y dentro de ese contexto consolidar la salvación del crédito agropecuario, favoreciendo al Banco Agrario, debe ser la consigna. Su buen funcionamiento ha sido un verdadero milagro, quizás debido al apoyo incondicional del Presidente Pastrana y a la fidelidad del campesino colombiano. Es gratificante la forma como el Banco ha venido creciendo y se ha fortalecido desde su creación. Y desde que Juan B. Pérez decidió darse la pela por el arreglo definitivo de ese cáncer institucional en que se había convertido la malograda y manipulada Caja Agraria.

Este Banco será fundamental en el desarrollo del famoso Plan Colombia, al que tanto empeño le ha puesto el Presidente. No habrá mejor camino para el afianzamiento de la paz que la irrigación de los recursos financieros al campo ha través del Banco Agrario. Con sus quinientas oficinas reestructuradas está listo para servir a la solución del conflicto. Será una forma de ser solidarios.

Paul Krugman, en su último libro De vuelta a la economía de la Gran Depresión , trae el siguiente comentario: Durante una recesión económica, especialmente una recesión severa, la oferta parece estar en todas partes y la demanda en ninguna y explica: hay trabajadores dispuestos pero no suficientes empleos, fabricas en perfecto estado, pero no suficientes órdenes de compra, almacenes abiertos, pero no suficientes compradores . Familiar, verdad? Su consejo: Deberíamos aprender a utilizar las viejas teorías, para resolver nuevos problemas .

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