CRUZADOS DE BRAZOS

CRUZADOS DE BRAZOS

El frío intenso que se siente desde hace varios meses en las sedes de los partidos Liberal y Conservador y de las oficinas de los más connotados dirigentes políticos del país contrasta con el bochornoso calor de la zona de distensión y del ambiente de los diálogos entre las Farc y el Gobierno.

17 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Noemí Sanín está estudiando en Boston; Horacio Serpa transita por otra dimensión del escenario político; Alvaro Uribe no se cansa de decirle al país que el proceso de paz no puede continuar en medio del terrorismo de las Farc; Juan Manuel Santos hace rato que no se refiere al proceso.

Y pese a las notorias diferencias entre unos y otros, la verdad es que todos tienen algo en común: están por fuera del proceso de paz; incluso, algunos admiten pública o privadamente que la dinámica de los diálogos los tiene maniatados.

Basta con reseñar los casos de Horacio Serpa, quien fue actor principal en los diálogos con las Farc en Tlaxcala (México), en 1991, y de Juan Manuel Santos, quien fue acusado de conspirar contra el gobierno de Ernesto Samper en 1997, debido a sus reuniones secretas con las Farc. Hoy, ambos están de espectadores de la paz.

En el Partido Liberal es tal la preocupación que los propios ex presidentes Gaviria y Samper le solicitaron al presidente Andrés Pastrana en su reciente encuentro en Chile que incluya a la colectividad en el proceso de paz.

La paz del Caguán es excluyente; las gentes están cruzadas de brazos a ver qué pasa en el Caguán. Y como allí no pasa nada, debemos abrir espacios paralelos de opinión, como la Constituyente Liberal, que son espacios institucionales. , opina el presidente de la Dirección Liberal, Luis Guillermo Vélez.

Enrique Gómez, presidente del Directorio Conservador, sostiene que las colectividades no pueden seguir esperando a ver qué pasa en el Caguán, sino que deben darle trámite, por ejemplo, a una nueva reforma política como la que él propone, o participar, en el caso de su Partido, en la Convención Descentralizada de mayo próximo.

Su mensaje es claro y en ello coincide con Fabio Valencia Cossio : los procesos políticos tienen que seguir y los partidos, mientras avanzan los diálogos de paz, tienen que prepararse para llegar compactos al momento en el que, por las vías democráticas, se tengan que tramitar los acuerdos que eventualmente salgan de la mesa de negociación.

Por ahora, la Constituyente Liberal, la Convención Conservadora, las discusiones sobre la socialdemocracia, la Tercera Vía y el neoliberalismo, los nuevos proyectos de reforma política, la agenda legislativa, los anunciados debates en el Congreso sobre el Plan Colombia y la disputa por las mesas directivas de Senado y Cámara, son válvulas de escape para que los partidos y los llamados presidenciables se entretengan y le digan al país que aún existen, en medio de un proceso de paz que los tiene, en la práctica, cruzados de brazos.

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