ASESINADO DIEGO TURBAY

ASESINADO DIEGO TURBAY

Quince minutos antes de llegar al municipio de Puerto Rico (Caquetá), la caravana en la que viajaba el presidente de la Comisión de Paz de la Cámara, Diego Turbay Cote, de 31 años, se encontró con un retén armado.

30 de diciembre 2000 , 12:00 a.m.

Eran las 10:30 de la mañana. El político iba con su madre, Inés Cote de Turbay, líder política del departamento, y sus escoltas a la posesión del alcalde de esa población, José Lisardo Rojas.

Según la Décimo Segunda Brigada, el retén fue montado por guerrilleros del frente 15 de las Farc en la vereda La Gallera, de la inspección de La Esmeralda.

En este sitio, a dos horas de camino de la zona de distensión, pararon los tres vehículos blindados en los que viajaba el parlamentario con sus acompañantes.

El Ejército informó, en un comunicado, que los subversivos obligaron a detener la marcha de los carros, hicieron bajar a sus ocupantes, los mataron en el piso y huyeron.

En el lugar quedaron además de los cuerpos de Diego Turbay e Inés Cote, los del arquitecto Jaime Peña; el conductor del vehículo Rafael Ocasiones y los escoltas Edwin Angarita, de la policía; Hamil Bejarano, del DAS, y Dagoberto Samboní.

En el ataque resultaron heridos el inspector de Policía de Puerto Rico, Fernando Loaiza, y un profesor, que no fue identificado.

Trasaldo en helicóptero Después de un dispositivo de seguridad del Ejército, que tiene en la zona al batallón Cazadores en Puerto Rico, llegaron en helicóptero al sitio del atentado miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía, que practicaron los levantamientos de los cadáveres y los trasladaron en la misma aeronave a la Brigada, en Florencia.

Las autoridades señalaron como responsables del ataque las Farc. Sobre el crimen del joven parlamentario, el subdirector de la Policía, general Alfredo Salgado, responsabilizó a este grupo guerrillero, que adelantan en una zona cercana, al sitio del ataque, diálogos con el Gobierno desde 1998.

EL TIEMPO habló al mediodía de ayer conRaúl Reyesi , vocero de las Farc, quien dijo que se acababa de enterar del hecho y que no tenía información clara y precisa al respecto.

El gobernador, Luis Antonio Serrano, dijo que era una situación crítica y de zozobra para la región. El mandatario convocó a un consejo de seguridad para analizar la situación.

Duro golpe Diego y su hermano Rodrigo, que murió cuando estaba secuestrado por las Farc, eran herederos de una dinastía política en su departamento.

Eran hijos del fallecido Hernando Turbay, líder político del Caquetá que presidió la Cámara de Representantes hace veinte años y que estaba emparentado con el ex presidente liberal Julio César Turbay Ayala (1978-82). Su esposa, Inés Cote, también se dedicó a la política y fue concejal, diputada y parlamentaria.

Diego se vinculó a la política en 1997 tras la muerte de su hermano. Se postuló a la alcaldía de Florencia, pero no resultó elegido y en las elecciones pasadas logró llegar a la Cámara de Representantes.

Actualmente, se desempeñaba como presidente de la Comisión de Paz de la Cámara y era miembro de la Comisión Cuarta, la del presupuesto, de esa corporación.

En sus labores de paz, Diego hizo parte de la comisión parlamentaria que se reunió conManuel Marulanda Vélezi , jefe de las Farc, en Caquetania, el año pasado, y estuvo en Villa Nueva Colombia, en la zona de distensión, en la audiencia pública internacional, que se realizó en agosto.

El asesinato fue considerado por políticos y analistas un duro golpe al proceso de paz que mantiene el gobierno del presidente Pastrana con la guerrilla de las Farc.

El crimen se produce en momentos en el que proceso de paz entre el Gobierno y las Farc se encuentra suspendido desde mediados de noviembre pasado por decisión de la guerrilla, que exige al Estado acciones concretas para aniquilar a los paramilitares.

Rechazo e indignación Gobierno: Registramos con indignación y pesar el atroz crimen cometido contra el doctor Diego Turbay Cote, miembro de la Comisión de paz de la Cámara de Representantes, quien cumplió una misión objetiva a favor de la reconciliación y el acuerdo negociado. El Gobierno reclama a los autores de los hechos recapacitar y atender el clamor de la mayoría de ciudadanos que quiere la paz por la vía del diálogo y reitera su solicitud a las autoridades competentes para identificar y capturar a los responsables de este hecho que enluta a la Nación .

Partido Liberal: Este hecho constituye el más duro e incompresible golpe al proceso de paz y a los esfuerzos de reconciliación que se adelantan en el país. El Partido Liberal exige ahora más que nunca importantes e inmediatas rectificaciones en el rumbo del proceso de paz y un compromiso serio con el más absoluto respeto por los derechos humanos. Estamos seguros que el crimen de tanta significancia y crueldad tendrá necesariamente consecuencias en la decisión que hoy estudia el Gobierno sobre la prórroga de la zona de distensión .

Defensoría del Pueblo: Este asesinato colectivo constituye una manifestación de violencia extrema y de barbarie que debe ser rechazada y condenada en forma enérgica por toda la comunidad nacional e internacional. Estos hechos atentan contra la institucionalidad democrática, van en contravía del proceso de paz que reclaman todos los colombianos y deslegitiman cualquier propósito político de quienes acuden a estas estrategias criminales .

Congreso: El presidente del Congreso Mario Uribe dijo que este asesinato se convierte en una seria amenaza y un severo golpe al proceso de paz.

Se trató de una acción aleve y un crimen que cierra con un broche negro la cadena trágica de sucesos que hemos tenido que soportar durante el presente año. Este hecho explica que los violentos en Colombia tienen cada vez menos frenos, menos barreras, cada vez respetan menos los procesos y a los trabajadores de la paz como Turbay Cote, un hombre que sufrió en carne propia la violencia, un amigo del diálogo y la solución negociada al conflicto armado .

PIEDEFOTO: DIEGO TURBAY COTE, presidente de la Comisión de Paz de la Cámara, había ingresado a la política en 1997 tras la muerte de su hermano, cuando estaba secuestrado por las Farc.

Archivo / EL TIEMPO

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