CAMINO A LA SANTIDAD

CAMINO A LA SANTIDAD

Una máquina para fax permanece sobre el sagrado suelo bajo el cuál la Madre Teresa está enterrada en Calcuta. Un computador quizá se agregue pronto a los desvencijados escritorios y sillas, y a las arcaicas máquinas de escribir que colman el diminuto vestíbulo empedrado, donde la más conocida obrera de la caridad en el mundo yace en paz.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Dos años y medio después de su muerte, la Casa Materna donde está la sede de las Misioneras de la Caridad, de la Madre Teresa, es escenario de inusual actividad. Literalmente, sobre la cabeza de ella se está examinando su vida.

El proceso de beatificación de la Madre Teresa está en marcha en el vestíbulo donde ella pasó 50 años trabajando por los pobres de Calcuta.

En los próximos meses, docenas de personas darán testimonio para comprobar que ella llevó una vida heroicamente cristiana, y a ver si dos milagros que desafían la ciencia y la lógica, se pueden atribuir a su intervención.

En junio pasado, el Arzobispo de Calcuta publicó un edicto en el que anuncia la causa de la beatificación y la canonización de la Madre Teresa , la cuál, en adelante, será llamada Sierva de Dios.

Desde el año pasado, se instaló un Comité Histórico para examinar la documentación disponible. Un tribunal independiente hará el escrutinio de su palabra hablada, por cine y radio. El trabajo de éste, a su vez, será examinado por censores teológicos, cuyo dictamen se llevará al Arzobispo de Calcuta y, por último, al Vaticano.

Se ha designado un postulador de la causa, algo así como un abogado muy importante. Es el Padre Brian Kulodiejchuk, miembro canadiense de los Misioneros de la Caridad, que la Madre Teresa fundó hace más de 50 años.

Un proceso de paciencia La totalidad del proceso puede tomar dos años. Pero así sean dos o diez, la Madre Teresa, en vida o muerta, rompe registros.

Por primera vez en la historia de la moderna Iglesia Católica Romana, se ha obviado el período obligatorio de cinco años de reflexión , entre la muerte y la santificación.

Nada de esto ha sorprendido a Navin Chawla, el biógrafo oficial de la Madre Teresa. Al cabo de una asociación de 23 años con ella, Chawla ha recogido la colección privada más grande de sus cartas, películas y documentos.

Al morir la Madre Teresa el 5 de septiembre de 1997, las preguntas que se formulaban eran si sería canonizada, y cuándo. Las preguntas me parecían académicas: para la mayoría del mundo ella se había convertido en una santa en vida , dice él.

En su país adoptivo, la India, las personas que se tropezaban con ella en las calles y en los barrios pobres, en estaciones del tren y en aeropuertos, se inclinaban y le tocaban los pies, muestras de respeto reservadas para los miembros más viejos de las familias, y para las cuestiones sagradas, afirma Chawla.

Advertí, entonces, que su muerte provocaría una efusión de emociones, y que la gente le pediría al Vaticano y a Calcuta que la declararan santa. Supe, también, que el Papa Juan Pablo II le profesaba gran respeto, casi reverencia .

No todo está a favor No está confirmado que el escritor británico Christopher Hitchens viaje a Calcuta para pronunciarse en contra de la beatificación. Pero apareció un libro de éste en relación con la Madre Teresa, a quien él acusa de ser compañera de viaje de los más odiosos líderes del mundo, como Jean Claude Duvalier, de Haití, y el magnate de la prensa, Robert Maxwell.

Hitchens alega que la amistad de la Madre Teresa con Duvalier, y su permanente apoyo a la oposición del Vaticano al aborto, la convirtieron en parte de una conspiración derechista.

En occidente, el libro fue ignorado, y hasta ridiculizado, como un discurso rimbombante sobre una conspiración teórica, y aunque ello resulte deplorable, se trata de algo irrelevante en la India, de religión predominantemente hinduista.

Hasta en el propio patio de la Madre Teresa se han oído murmullos de desacuerdo ya que, según se dice, ella no utilizó sus extraordinarias dotes para adquirir fondos con destino, por ejemplo, a la construcción de un hospital en Calcuta.

Pero, como dice Chawla, la respuesta de ella fue consistente. Siempre le hice la misma pregunta y ella simplemente decía que un hospital podría sacar a sus Hermanas de las calles de Calcuta y entonces no habría quién se ocupara de los indigentes de la ciudad .

Canonización anhelada Chawla presentó sus memorias al tribunal el 6 de septiembre. Es una de las sesenta personas de la India que darán testimonio, aunque la Comisión Histórica ha recibido docenas de cartas de gente deseosa, también, de hacer lo propio (en pro y en contra). Cada una será examinada para saber si merece seria consideración.

Poco después de la muerte de la Madre Teresa, el Cardenal Ratzinger, cabeza de la Congregación Doctrinal del Vaticano, que tiene la última palabra en el proceso, ha dicho, al parecer, que él espera una canonización rápida pero que no defraude las normas eclesiásticas en materia de santidad.

Las reglas del Vaticano en la materia fueron, en su mayoría, revisadas en 1983. En los primeros tiempos del Cristianismo, la santidad se confería sobre la conveniencia personal y papal (había, usualmente, una feliz convergencia). Sólo en la Edad Media rigieron procedimientos formales. Hoy, cerca de 1.200 candidatos oficiales esperan que se complete el laberíntico proceso de su beatificación.

Sin embargo, parece que no se ha acatado al Cardenal Ratzinger en cuanto a la norma clave del Vaticano, de que la beatificación sólo puede comenzar cinco años después de la muerte del candidato.

La dispensa del Vaticano es, en efecto, el reconocimiento de la extraordinaria santidad de la Madre Teresa, dice Chawla. Con todo, a pesar de este obvio desconocimiento del turno, el acceso a la santidad todavía puede demorarse, decepcionando a aquéllos que esperan que el Milenio Católico pueda abrirse con el anuncio eclesiástico de la beatificación.

Paradójicamente, la demora puede deberse a su universal seducción. Ha habido un diluvio de peticiones y cartas provenientes de 123 países, donde las Misioneras de la Caridad operan, y estudiarlas toma mucho tiempo.

En busca de un milagro Algunas cuestiones necesitarán más amplia investigación; otras podrán requerir declaraciones orales o escritas. En medio del clamor, los críticos y los partidarios vacilan cuando se menciona la palabra milagro . Debe probarse un milagro para la beatificación que se va a conferir, y otro cuando se reconoce la santidad, formalidad que implica años. Hay que convencer a una congregación de doctores en Calcuta y el Vaticano de que puede atribuirse a la mano de la Madre Teresa un milagro que desafía a la ciencia y la medicina.

Mientras redactaba su autobiografía, siempre eludí esa palabra. Sin embargo, mi mente se remonta 13 años atrás, cuando yo esperaba en el aeropuerto de Delhi la llegada de la Madre. Cerca, había una niña hindú, de 7 u 8 años, de pie entre sus abuelos. Ellos también la esperaban.

Mientras tanto, conversamos. Los abuelos me dijeron que eran de una familia de clase media de Calcuta, sin relación con la Madre Teresa. Sus vidas se habían visto perturbadas por el tratamiento de su nieta, a quien se le había diagnosticado leucemia a los 3 años.

Los médicos de Calcuta habían perdido toda esperanza. Un día, sin aviso, la Madre Teresa se apareció en su hogar, entonó una oración y bendijo a la niña. Ella volvió. La familia, a su vez, comenzó a visitar a la Madre Teresa. Los mismos médicos no supieron explicar la desaparición del mal.

Aquella mañana, en el aeropuerto, la niña sonreía y parecía saludable. Hoy, si aún vive, debe tener unos 20 años, y es posible que se haya casado y sea madre. Querría haber guardado la dirección de la familia en Calcuta, cosa que no hice. Pero de esto he informado discretamente a las hermanas de la Casa Materna. Quizás una o dos de ellas hayan acompañado a la Madre Teresa hasta el hogar de esa familia . Esa jovencita sería el milagro.

Tomado de FINANCIAL TIMES Traducción de LUIS E. GUARIN G.

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