MILITARES NO QUIEREN SER CARCELEROS

MILITARES NO QUIEREN SER CARCELEROS

Los militares no quieren ser más los carceleros de oficiales, suboficiales y soldados comprometidos en crímenes.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El pronunciamiento lo hizo el comandante del Ejército, general Jorge Mora Rangel, a propósito de la fuga el sábado 11 de marzo del capitán Diego Fino Rodríguez, implicado en el asesinato del ex viceministro de la Juventud Alex Lopera, ocurrido el 10 de marzo de 1999.

Fino, que estaba recluido en la sede del Grupo Mecanizado Juan del Corral, en Rionegro (Antioquia), es el segundo oficial prófugo involucrado en el caso Lopera. A finales de junio del año pasado huyó de la Cuarta Brigada el mayor David Hernández Rojas.

El crimen de Lopera está incluido en el último informe de la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch, que lo presentó para respaldar sus denuncias sobre complicidad de militares colombianos con grupos de extrema derecha.

Para el comandante del Ejército y los altos mandos militares, las fugas ponen en entredicho la custodia de los detenidos y crean un mal ambiente en sus relaciones con la Fiscalía y el Consejo Superior de la Judicatura, que en los últimos nueve años ha dejado en manos de la justicia penal militar procesos contra los generales (r) Alfonso Vacca, Farouk Yanine, Fernando Millán y, recientemente, del general Jaime Humberto Uscátegui, por la masacre de Mapiripán.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, propuso adecuar la cárcel militar conocida como Cuatro Bolas , en Tolemaida, como centro de reclusión para los uniformados detenidos.

Podríamos duplicar o triplicar la capacidad en Tolemaida y concentrar allí a los militares detenidos bajo un régimen igual al de cualquier cárcel del país , dijo Tapias.

Se calcula que en las guarniciones militares del país hay unos 50 militares detenidos.

Por lo pronto, a raíz de la fuga en el caso de Lopera, el alto mando estudia la posibilidad de llamar a calificar servicios a los responsables del Grupo Mecanizado Juan del Corral, el teniente coronel Miguel Angel Sierra Sánchez y el oficial administrativo, mayor Javier Alonso Díaz Gómez. También se evalúa la medida para tres suboficiales involucrados en este episodio.

Fugas, arrrrr! Como la del capitán Diego Fino Rodríguez se han presentado otras fugas de militares: En 1997, el teniente Carlos Acosta Tarazona y el soldado Fabio Poveda Meneses, condenados por homicidio, huyeron de la Quinta Brigada de Bucaramanga. En noviembre de ese año fueron recapturados. Sin embargo, el 23 de julio del año pasado, Acosta Tarazona volvió a fugarse.

El 6 de julio, también del año pasado, el soldado Wílmer Córdoba Badillo, huyó del Batallón de Infantería Mecanizado Número 4, de Barranquilla. El militar es investigado por homicidio y paramilitarismo.

El 27 de julio de 1999 se fugó el sargento Juan José Mosquera Romaño, vinculado a la investigación por el secuestro y asesinato del industrial Benjamín Khoudari.

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