ACLARACIÓN A MARÍA EUGENIA ROJAS

ACLARACIÓN A MARÍA EUGENIA ROJAS

En LD del 5 de marzo, leí con atención apartes sobre el 10 de mayo de 1957; su versión sobre el golpe fallido del 2 de mayo de 1958 y algunas intimidades de la reunión con el presidente Lleras Restrepo en la Nunciatura Apostólica el 25 de abril de 1970, que se publicaron en su libro Rojas Pinilla, mi padre.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En lo referente a los hechos del 2 de mayo de 1958, usted hace mención al libro de mi autoría Rojas Pinilla, una historia del siglo XX, donde manifiesta: En la versión recogida por el doctor Jorge Serpa en su libro sobre mi padre, afirma que en el plan del 2 de mayo estaba incluida la muerte del doctor Alberto Lleras a manos de un teniente de la Policía. Nada más falso, ilógico y extravagante . Al respecto, como se desprende de la lectura sobre esos hechos, que yo escribí, en ningún momento afirmé que el general Rojas Pinilla hubiera dado esa absurda instrucción; pero es cierto que el teniente Jesús María Amaya Casanova, de la Policía Nacional, recibió la orden del mayor Romero, su superior, de apresar al doctor Lleras Camargo, matarlo y depositar su cadáver en un potrero, por los lados de Puente Aranda. Posteriormente, el joven oficial decidió por su cuenta y riesgo incumplir la orden y entregar vivo al ex presidente en la Compañía Ayacucho de la Policía Militar, localizada en la esquina de la calle diez con la carrera quinta, donde hoy está el Museo Militar, a media cuadra del Palacio de San Carlos. En el trayecto, frente al Palacio, el vehículo fue detenido por soldados al mando del Teniente Peláez de la Casa Militar.

Estos hechos me fueron relatados por la señora Leonor Monje de Amaya, viuda del coronel Jesús Amaya Casanova, quien cuando era teniente, por instrucciones de sus superiores, apresó en su residencia al doctor Alberto Lleras Camargo, candidato del Frente Nacional, en cumplimiento de los planes para impedir las elecciones del 4 de mayo de 1958 y restituir al general Rojas Pinilla en la Presidencia.

La biografía sobre su padre, el ex presidente y general Gustavo Rojas Pinilla, que escribí, fue el resultado de una exhaustiva investigación, donde recogí testimonios de los protagonistas y participantes en los hechos más importantes de la vida del general, su gobierno y trayectoria como dirigente político. Es un libro escrito con criterio histórico y no político, basado en las fuentes originales y no en las versiones de prensa que fueron poco objetivas con el General o en los relatos falsos de sus detractores y enemigos.

Pero, más que rectificar su apreciación, en esta carta quiero afirmar que todo lo relatado en el libro Rojas Pinilla, una historia del siglo XX, en lugar de mancillar la vida del general, reivindica su memoria y lo coloca en el plano histórico que le corresponde como militar y gobernante. Mi libro no se escribió bajo la acalorada vecindad de las pasiones ni se inspiró en la fría lejanía que produce el resentimiento.

El doctor Alfonso López Michelsen en su escrito, publicado en LD, de fecha 28 de febrero de 1999, para aclarar un artículo de Germán Arciniegas, sobre su padre el doctor López Pumarejo, citó la siguiente frase de Natanael Hawthorme: Nada tan abominable como la reivindicación de los ancestros por parte de sus descendientes.

Jorge Serpa Erazo

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