CRÓNICA DE UN ENCUENTRO EN EL CAGUÁN

CRÓNICA DE UN ENCUENTRO EN EL CAGUÁN

La primera vez en mucho tiempo que los grandes empresarios del país se separaron de sus guardaespaldas, lo hicieron para encontrarse con aquellos que los han obligado a protegerse.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Del hangar Río Sur contiguo al Puente Aéreo en Bogotá, despegaron el viernes dos aviones charter. Cada uno con siete de los empresarios más influyentes del país.

Iban tranquilos, aunque para algunos, la perspectiva de llegar a un sitio dominado por los que hace años los tienen en la mira no dejó de provocarles ciertas aprehensiones.

Cuando aterrizaron en el aeropuerto de San Vicente del Caguán, dos camionetas los condujeron a la vereda de Los Pozos, donde los esperaba Manuel Marulanda Vélez .

Saludaron al máximo comandante guerrillero con un brazo por encima del hombro, como se saludan los hombres a quienes les parece insuficiente darse la mano pero darse un abrazo les parece demasiado.

Se sentaron en sillas rimax al aire libre para escapar del calor y aprovechar la brisa. Tras las presentaciones iniciales, el Alto Comisionado para la Paz Victor G. Ricardo hizo la introducción y le pasó la palabra a Marulanda . Se alegraba de tener esa oportunidad de conversar con ellos, les dijo el jefe guerrillero.

Rodrigo Gutiérrez, le presentó a las Farc la Fundación Ideas para la Paz, creada por los líderes empresariales hace un mes para contribuir con información al proceso y ratificó, a nombre de los otros 14 empresarios, su apoyo a la salida negociada del conflicto.

Después, cada uno de los empresarios preguntó a las Farc: Por qué no cesaban los actos de guerra? Acaso hablaban de expropiación cuando planteaban la redistribución de la riqueza? Creían en la inversión extranjera? Respetarían la propiedad privada? Nicanor Restrepo, del Grupo Empresarial Antioqueño, les dijo que la guerra perjudicaba a la economía y que la mayor víctima era el pueblo que ellos decían defender. Con esos actos se alejan de sus propios objetivos , les dijo y los instó a parar los secuestros.

Los guerrilleros no decían nada, sólo tomaban apuntes en su libreta.

Hernán Echavarría, de la Organización Corona, les hizo un recuento histórico del problema agrario y sugirió gravar la tierra para que la gente la ponga a producir.

Entonces, Marulanda , su antagonista, lo felicitó. Los dos hombres más viejos del grupo estaban en eso completamente de acuerdo.

La otra cara Para responder las preguntas, Marulanda se remitió a la historia. A su historia.

Les recordó que se habían tenido que levantar en armas para defenderse de la persecución del Estado. Les narró las traiciones de cada uno de los gobiernos que precedieron al de Pastrana, con quien finalmente habían encontrado posibilidades de avanzar.

Reyes explicó que estaban de acuerdo con la inversión extranjera. Pero no con cualquier tipo de inversión extranjera. Explicó que no pretendían que los empresarios entregaran parte de sus capitales. Ellos sabían que esa plata se necesitaba para hacer negocios, dijo.

Pero les precisó que tenían que ceder algunos privilegios, no todos, e invertir en justicia social. Había que redistribuir el ingreso.

Los empresarios asintieron y pasaron a almorzar.

Con la mano, Edmundo Esquenazi, del Grupo Sanford, Luis Carlos Sarmiento, del Grupo Aval, Andrés Obregón, del Grupo Bavaria, y los otros empresarios comieron con Marulanda , y los demás insurgentes carne asada con papa. Deliciosa, dijeron, en eso también había consenso.

Después de que habló Joaquín Gómez , se dieron mutuamente las gracias, se aplaudieron y quedaron de volverse a ver. No se imagina lo importante que fue verse con ellos cara a cara , le dijo a alguien Marulanda .

De vuelta al aeropuerto, los empresarios comentaron que las posiciones de las Farc no estaban tan lejanas de las suyas, que no eran tan extremas, ni tan duras, ni tan difíciles. Que en el fondo todos eran colombianos y querían que prosperara el proceso de paz.

Tras aterrizar en Bogotá, los empresarios subieron a sus autos blindados. Detrás de ellos, nuevamente arrancaron sus escoltas.

FOTO Ese hombre es un berraco , dijo Manuel Marulanda Vélez , refiriéndose a Hernán Echavarria Olázaga, tras su exposición sobre el problema agrario colombiano. Nicanor Restrepo, también en la foto, habló de la necesidad de la seguridad para el crecimiento económico.

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