Y AHORA QUIÉN SIGUE

Y AHORA QUIÉN SIGUE

La reunión del viernes en el Caguán es, en resumidas palabras, el encuentro de dos mundos. Uno, el de los representantes del gran capital y de los poderosos generadores de riqueza. El otro, el de quienes están alzados en armas contra el establecimiento que aquellos encarnan y a los que señalan de ser causantes de la injusticia social. Muchos de quienes asistieron, en razón de sus ocupaciones y de su visión de la vida, no conocían esa otra realidad armada, que también hace parte del complejo país en que vivimos.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Sin lugar a dudas, se trata de un hecho histórico y contribuye a apuntalar la confianza en el proceso de paz. Si bien es cierto que se habló con respeto y franqueza y se explicó la posición del sector empresarial sobre el proceso, hay que digerir todavía más los resultados de la reunión, como afirmó uno de los empresarios.

Más que las impactantes imágenes y la inocultable simbología del encuentro, el punto está en preguntar qué sigue ahora. En qué momento se pasará del interminable desfile de sectores y personalidades por el Caguán a la generación de hechos tangibles de paz por las Farc. Cuándo habrá suficiente ilustración entre su dirigencia que le permita dar un paso fundamental para devolverle al proceso la credibilidad que ha perdido entre la gran mayoría de los colombianos.

Lo cierto es que la ambiguedad ha sido la principal característica del proceso en los últimos meses. Cómo pueden creer los colombianos que se está avanzando si el informe diario de emboscadas, secuestros, tomas guerrilleras y bloqueo de carreteras, cada día más sangriento, apunta en la dirección contraria? Las Farc parecen no medir las consecuencias políticas de su torpe estrategia.

Porque carece de todo sentido que, mientras las guerrilla plantea la urgencia de atacar el desempleo, los empresarios tengan que explicarle, una y otra vez, que solo con seguridad se puede atraer inversión para que esta genere la riqueza que debe ser distribuida con más equidad. Eso parecen entenderlo ya las diferentes partes. Hay que romper de una vez por todas ese círculo infernal de que no hay crecimiento porque no hay seguridad, y sin seguridad no hay crecimiento. Si para construir la confianza se necesitaron visitas, viajes y presentaciones, para mantenerla, de cara a la sociedad colombiana, se requieren acciones. Y pronto.

Las Farc no quieren ver que el proceso está necesitado de una nueva fase y que la instancia de consultar a los diferentes sectores interesados en la paz se está agotando. La gama de posibilidades para subirle unos pocos puntos a la confianza pública en el proceso es amplia y está ahora en el terreno de las Farc. Compromisos efectivos y tangibles con el Derecho Internacional Humanitario son opciones que las Farc deben ponderar, y asumir conductas coherentes con el avance del proceso.

La trascendental reunión tenía como fondo la presentación de la Fundación Ideas para la Paz, creada por el sector privado para alimentar las negociaciones con análisis y conocimiento calificado. Pero no se podía dejar pasar la ocasión para decirles a las Farc que ese espacio de diálogo franco es insuficiente si no va acompañado de hechos reales. El tiempo de Tirofijo no puede ser tan lento como para que no lo entiendan, pues si bien hay apoyo al proceso, este no es ni incondicional ni ciego.

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