EL PALACIO DEL CAGUÁN

EL PALACIO DEL CAGUÁN

Eso sí es noticia: no solo el presidente de la Bolsa de Nueva York y el de America Online entre otros visitan a Tirofijo en el Palacio del Caguán. Ahora van también los cacaos . Nuestros cacaos . El viernes, en efecto, fueron hasta San Vicente, en sus aviones privados, los representantes más selectos de la clase empresarial colombiana: Andrés Obregón, del Grupo Bavaria; Luis Carlos Sarmiento, en nombre de su organización; Hernán Echavarría, del Grupo Corona; Edmundo Esquenazi, del Grupo Sanford, y varios otros más. Y, obviamente, gentes como Nicanor Restrepo y Juan Sebastián Betancur, por el Sindicato Antioqueño, quienes de tiempo atrás están estrechamente vinculados al Plan Colombia. Que es de alguna forma el plan de paz del Gobierno.

19 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Interesante sin duda este hecho, y muy significativo. Necesariamente, hay que pensar que tales esfuerzos son, en serio, por la paz de los colombianos. Que voceros empresariales tan importantes no van con el simple ánimo de que los manoseen, sino porque piensan que, después del eurotour de Reyes y Víctor G. con otros en recorrido por Europa, más el hecho ahora del canciller Fernández de Soto de visita en Japón para vender el Plan Colombia y pedir de paso nuevos recursos destinados, según dicen, a inversión social, este compromiso tiene que tener valga la redundancia ribetes muy esperanzadores.

Si la paz de Pastrana funciona, implica varios hechos. El primero es que Serpa se quedó se está quedando sin esa su bandera doctrinaria que no electorera . Significa, en consecuencia, que debería buscar lo que los gringos llaman otros issues. Que los hay. Porque la gente anhela la paz, pero ante todo quiere empleo. Es decir, que ese derecho dizque fundamental de veras se haga realidad.

A Serpa le hace falta involucrarse en escenarios que lo comprometan más con dicha bandera, para luego poder salir a enarbolarla con credibilidad. Un Serpa, sí, menos desentendido de paros que a la larga tienen una explicación social. Menos inadvertido en problemas tan complejos como el de los desplazados. Más protagónicamente relacionado, en fin, con sectores en donde su nombre y su pensamiento encuentran eco. Solo que tales audiencias reclaman encontrar un vocero activo que los encarne e interprete, en las distintas instancias en las que un dirigente de su calado popular podría desempeñarse más vistosamente.

En segundo término, está claro que, con el cuento de esta paz agringada y excluyente, se quedaron por fuera no solo Serpa sino el Partido Liberal. Que se sepa, en el momento de escribir estas líneas el presidente Pastrana ni había conversado con el jefe natural de la oposición, ni había escogido menos a un liberal representativo para sentarlo institucionalmente en la mesa de negociaciones. Esto es, que la petición formulada por Samper a Pastrana en el reciente desayuno de Santiago, en el sentido de no excluir del proceso al liberalismo petición que también contó con el aval del ex presidente Gaviria , hasta ahora ha sido como una voz en el desierto. Solo que Pastrana es, como se sabe, mucho más gavirista que samperista, lo cual le permite de algún modo seguir en el juego a nuestro Secretario General de la OEA...

Lo único, eso sí, que solicitamos aquellos colombianos ansiosos de la paz que pensamos que esta si se consolida está por encima de las diferencias partidistas, es una sola cosa: que cuantos interlocutores ilustres se sienten en el Caguán con Tirofijo y demás miembros de la cúpula de las Farc, al menos tengan la capacidad de exigir cual premisa básica para proseguir los diálogos la devolución de todos los secuestrados. No apenas la de los soldados todavía retenidos, lo cual ya es un insulto a la dignidad de la patria. Sino también la de tantos civiles actualmente en cautiverio, como el periodista Guillermo Cortés, cuando no amenazados de muerte, como en los casos-símbolo de Francisco Santos y Pacheco.

Sí; como diría el Pibe , to bien, muy bien... Pero mientras Romaña siga negociando secuestros aquí en Cundinamarca los fines de semana, como se hace con las cabezas de ganado y sin la expresa desautorización de la cúpula de las Farc, cualquier interlocución con esta no deja de ser una farsa. Y aun una falta de entereza de todos cuantos por célebres que sean cumplen ese papel: de interlocutores de las Farc, sin que haya habido de la guerrilla, hasta ahora, ningún hecho de paz.

Hechos. Es lo único que se pide como contraprestación. Hechos de paz! robpos

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