JUEGOS NOCTURNOS DEL PARQUE NACIONAL

JUEGOS NOCTURNOS DEL PARQUE NACIONAL

Bien vestidos se paran en la Circunvalar, arriba del Parque Nacional, y esperan. Cualquiera se preguntaría a qué juegan? en ese frío nocturno, en un lugar solitario e inseguro, donde lo único que se escucha son los motores a toda velocidad de los carros. De pronto, llega un carro con vidrios polarizados y se lleva a uno o dos de ellos.

20 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Para los vecinos y los administradores del parque, todo hombre que se pare allí, arriba del canal Cataluña, es homosexual. La comunidad asentada en los edificios de atrás de la Javeriana se queja que algunos realizan obscenidades.

Hace dos años la cita nocturna era más abajo, en plena Séptima, en la esquina norte donde termina el Parque Nacional, junto a la estatua de la virgen. Grupos de 40 ó 50 homosexuales se reunían, sucedían cosas y se iban , dicen testigos.

Se recogían hasta 60 preservativos , cuenta uno de los 11 vigilantes privados del parque. De esa época se recuerdan desfiles de carros y exhibicionistas que hacían escándalos.

Ahora, lucen como cualquier transeúnte, son bastante discretos, pero siguen utilizando esta esquina de la calle 39 como sitio de encuentro gay.

Tendría que llover para arriba el día que a mi me guste una mujer , dice Santiago mientras espera allí recién bañado que llegue el primer cliente de la noche. Apenas son las 9, y su jornada acaba tipo 2 ó 3 de la madrugada.

Tiene 16 años y no ha hecho las cuentas de cuántos hombres han pasado por su trabajo nocturno de ocho meses. De día, se entrega a su colegio, del cual se gradúa este año.

Por su casa, en el sur, casi no se aparece. Su familia cree que trabaja en un bar los fines de semana y festivos. El dice que su mamá sospecha que es gay, pero el único que lo sabe es el sicólogo del colegio, claro que desconoce sus negocios sucios como él mismo los llama.

Quiero trabajar en algo limpio y estudiar en una universidad, pero fuera del país , asegura mientras se le salen los ojos siguiendo los ocupantes de un elegante carro que pasa muy despacio. Es un adolescente que se muere por la ropa de marca, y en eso invierte los 150 mil pesos que le da los tres cuadres que promedio hace por noche.

80 por ciento de los trabajadores sexuales que vienen por aquí es gay, el otro 20 por ciento tiene esposas e hijos, son bisexuales , son sus cuentas.

La prostitución masculina era altísima , explicó Norberto Perdomo, quien hace dos años administra el parque. Ante las renuentes quejas, iluminó el lugar y también podó los árboles aunque se ganó las multas de la autoridad ambiental. Y en algo ha disminuido con el mejoramiento de la infraestructura y con la visita de mucha gente que asiste a programas dirigidos.

Sin embargo, quedan rezagos. El canal Cataluña es testigo de ello. Allí llegan entre 10 y 15 hombres. Llevamos toda una vida aquí , Solo pasamos por el lugar , Los vigilantes nos tratan mal, unos nos dan con caucheras , se quejan.

Uno de los supervisores, el que más los controlaba, está amenazado. Por esos lo van a trasladar a otro parque. No nos hemos quedado quietos. Podemos amainar, pero no controlar totalmente. No somos fuerza de choque , explica Perdomo.

Baños o residencias? No es la primera vez que hay intimidación. Hace unos años hicieron destrozos en los baños públicos, cuando la administración de turno cambió a quien manejaba estos recintos. Los homosexuales pagaban por ellos, 3 ó 4 mil pesos, para utilizarlos como residencias , dice un administrador que prefiere guardar su nombre.

Según él, es una zona de tolerancia gay viejísima y complicada de manejar porque llegan reconocidos abogados, curas, militares... .

Sin embargo, algunos de los vigilantes del parque dicen tener la solución: un mes de batidas de la Policía solucionaría el problema . Perdomo quien administra los tres parques que el Distrito le encargó a Colsubsidio dice que está cansado de pedir apoyo a la Policía de Carabineros: Rara vez patrullan. Con solo cuatro policías permanentes, de los cuales se pueda disponer, el parque se sanea .

Pero la Policía poco se quiere meter en este lío. El mayor Angelo Franco, comandante de la Estación de Carabineros, fuerza que hace más de cinco años tiene una estación dentro del mismo parque, aún está pendiente de una demanda que instauraron ante la Procuraduría homosexuales que fueron retenidos por un grupo de carabineros.

Prestamos vigilancia en el día, y en la noche no podemos sacar los caballos. De pronto hace falta, pero por Constitución está prohibido el control de homosexuales, y ellos reclaman sus derechos , dice Franco.

Para la comunidad esto se resume en una palabra: permisividad, mientras para algunas de las estaciones de Policía vecinas es cuestión de prioridades. Es más importante cuidar a una familia que perseguir homosexuales , dicen.

Según el comandante Franco esta actividad tiende a aumentar. Al fin y al cabo, es un sitio reconocido de encuentro gay, como la carrera 15, al norte. Además, según Perdomo, otros aliados de esta situación son la topografía montañosa, la espesa vegetación y ser un parque abierto, por donde además pasan vías, como la carrera quinta y la Circunvalar.

Por obscenidades se pueden retener media hora y después salen. La institución no tiene para alimentar a tantos retenidos en las estaciones , dice un agente.

- Sana diversión en el día A las siete de la noche, la administración del Parque Nacional saca a todo el mundo del lugar. Están seguros que después de esa hora, nada sano tienen que hacer allí parejas, estudiantes, hombres solos ni vendedores. Además, señalan que se exponen a la inseguridad, como en cualquier parte de la ciudad.

Que sea sano o sórdido el parque depende de la hora, la persona y lo que vaya a hacer , dice convencido uno de los vigilantes. Añade: de noche, no va gente de bien .

Pero cuando amanece, llega don Klauss, un alemán que solo deja de visitar el parque cuando está enfermo. Alimenta los perros mientras un grupo de niñas con los cachetes colorados se divierte con ula-ulas sobre la primera cancha de hockey del país. Otros niños hacen equilibrio con un palo de escoba sobre las yemas de sus dedos índices que miran al cielo.

Los estudiantes colman el parque para visitar el mapa de Colombia en relieve o el soldado desconocido, mientras personas de la tercera edad, como don Klauss, salen a caminar en sudadera. Hasta 500 llegan entre semana a hacer ejercicio. También se arriman cámaras, luces y actores a hacer comerciales. Este año van como 50.

Y el fin de semana, por lo menos 40 mil personas lo visitan, según Norberto Perdomo, administrador del parque. Llevan raquetas, balones, patines o simplemente fuerzas para resistir los aeróbicos. El lugar cuenta con nueve canchas de tenis, tres de voleibol, una de fútbol, una de microfútbol, una de hockey, un patinódromo y tres muros de tenis.

Ayer, quienes retan a sus corazones en los aeróbicos no pudieron saltar, pues sobre la Séptima, donde instalan la tarima los instructores, se construye una alameda con un costo de cercano a los 900 millones de pesos.

Pero los niños y sus padres sí pudieron ver Los tres cerditos, obra de títeres que presenta el teatro El Parque, del Ministerio de Cultura, que tiene variadas actividades infantiles durante la semana. La función terminó, empezó a oscurecer, y los rostros que visitaban el parque también iban cambiando con la noche.

Foto Juan Herrera / EL TIEMPO El 80 por ciento de los trabajadores sexuales acuden al Parque Nacional son homosexuales, el resto es bisexual, dice el gay que trabajan allí desde hace 8 meses Gerardo Chaves / EL TIEMPO Estudiantes de varios colegios de la ciudad visistan a diario las atracciones de este lugar. Los fines de semana.

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