ATERCIOPELADOS DESPUÉS DE LOS TREINTA

ATERCIOPELADOS DESPUÉS DE LOS TREINTA

Para la mayoría de rockeros, la treintañez es una zona crítica. El éxito temprano, la vida a mil por hora y las interminables giras de conciertos pueden haber consumido prematuramente una buena parte de las energías vitales y creativas.

23 de julio 2000 , 12:00 a.m.

En momentos en que la mayoría de profesionales llegan a su punto máximo de rendimiento, una buena parte de los rockeros pueden estar cercanos a la jubilación, en su punto de descenso, o tocando en pequeños bares para sus nostálgicos fanáticos.

Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, es decir los Aterciopelados, están en esa zona crítica y se lo están tomando con calma, especialmente ahora, que están a punto de publicar su cuarto disco de larga duración y el panorama no es el más claro, debido a que su casa de discos, BMG, decidió cerrar sus oficinas en Colombia y Venezuela.

Desde que se definieron como dúo, en su disco anterior, Caribe atómico, se les nota más ligeros y seguros de lo que quieren. Los tiempos en que eran una banda de rock, donde compartían responsabilidades con un baterista y un guitarrista son apenas una parte de su historia. Aunque siempre fueron ellos los que llevaron la batuta, el hecho de trabajar en grupo implicaba hacer concesiones y eso, tal vez, dificultaba un poco las cosas a la hora de tomar decisiones. No quiere decir que no tengan buenas relaciones con los ex Aterciopelados, de hecho Alejandro Gómez-Cáceres sigue colaborando con ellos.

Hace dos semanas terminaron de grabar su nuevo disco, que hasta el momento no tiene título. Lo hicieron en los estudios de Audiovisión, al norte de Bogotá, donde trabajaron los últimos dos meses con un buen número de músicos de estudio, entre ellos los Viajeros de la Música, Juan Fernando Echavarría y Beatriz Vargas.

Lejos del mundanal ruido de la ciudad que ha sido la inspiradora de buena parte de sus canciones, Andrea y Héctor tratan de recuperar el espíritu de los primeros tiempos. Los años en que tocaban en su bar de La Candelaria y creían que el rock colombiano era una quimera posible. No eran pioneros, pero tenían la certeza de que el ritmo vital de la Bogotá de los ochenta se había acelerado tanto que el rock ya se podía cultivar de manera natural.

Así nació, su primer disco, Con el corazón en la mano, que grabaron en un estudio de la Emisora de la Universidad Javeriana, y en el que colaboró el inglés Richard Blair. El disco abrió el camino pues dejó canciones como Mujer gala y Sortilegio, imprescindibles a la hora de hacer el Grandes éxitos de Aterciopelados. Después vino Eldorado, el álbum que los puso en el mapa de MTV, el que define los caminos del rock en América Latina. Era el disco de Bolero falaz, la canción abre puertas , esa que hace la diferencia entre los que saltan y a la fama y los que se quedan en en el partidor.

A partir de ese momento, Aterciopelados se convirtió en una de las estaciones obligadas del rock de esta parte del mundo, una de las pocas bandas bendecidas por el Santo grial del Unplugged, el famoso programa de MTV reservado para los artistas millonarios en ventas y ultratalentosos, la consagración máxima para los rockeros de la era del video clip.

Los dos discos primigenios se hicieron en Bogotá, con presupuestos reducidos y tecnología criollísima. Los dos siguientes, La pipa de la paz y Caribe Atómico, se grabaron en Londres y Nueva York, respectivamente.

Pero los nuevos tiempos, la recesión, la madurez y tal vez el nuevo milenio los trajeron de regreso a lo suyo. Su nuevo disco, que saldrá probablemente en septiembre, se hizo en Bogotá.

Andrea y Héctor saben muy bien que llegó el momento de bajarle la velocidad. Ya se bajaron del tren expreso del top diez y los titulares de las revistas de farándula. Ahora nuevamente viajan en ejecutivo y se sienten cómodos, ya conocieron el verdadero glamour del rock y lo toman sin falsas arrogancias Otra vez tenemos un presupuesto pequeño, pero ahora tenemos mayor autonomía. Tenemos limitaciones de tiempo para hacer más cosas, por aquello de las horas de estudio, pero está bien. En esta época es mucho más fácil hacer discos , dice reflexivo Héctor Buitrago.

La treintañez se ve por todas partes. En el hablar pausado de Héctor y Andrea, en el protagonismo que ha ganado Héctor, en la manera como enfrentan las preguntas de la prensa, en la conciencia de lo que significan como figuras públicas. A estas horas de la vida uno ya sabe muy bien qué quiere y qué importa. Se piensa más en lo que se dice, antes simplemente se decía. Ahora se trata de conservar más la individualidad, de tener más conciencia de lo que pasa en el país. Ya no se tiene el objetivo de vender millones de discos, si eso llega, pues bien , observa Andrea.

Uno de los hechos que les abrió los ojos y los obligó a afinar el verbo ocurrió hace año y medio, cuando las Farc los invitaron para que estuvieran presentes en el Caguán durante la inauguración del proceso de paz. Esa gente nos mostró la importancia que habíamos adquirido. Fuimos y vimos el entusiasmo de todo el mundo, eso nos sorprendió un poco, porque sabíamos que era un proceso muy largo , afirma con sorpresa laFlorecita roquerai . Dos rockeros en la selva, la cosa para los medios de comunicación pasó como un hecho exótico, pero detonó en los Aterciopelados un mayor sentido de pertenencia hacía su país.

Derecho a la diferencia Ahora, saben lo que significan, por eso el patriotismo, entre ingenuo y sarcástico de sus primeros discos sufrió una suerte de revisión. Aunque siempre fue un juego y lossímbolosi patrios devinieron en imágenes como una guitarra amarilla, azul y roja, los Aterciopelados treintañeros miran esa actitud con candor y ternura. Era un patriotismo violentísimo , dice Andrea. Ahora lo que queremos es un reconocimiento a las culturas indígenas, a la necesidad de vernos como comunidad. La ciudad es muy individualista .

Son más reflexivos, pero esta racionalidad no necesariamente mina la capacidad de ser irreverente, una cualidad prácticamente inherente al rock. Es cierto que en muchas personas los ideales se aplacan y con el tiempo se deja de luchar. Nosotros seguimos fieles a ellos. Somos irreverentes, solo que de pronto somos más sutiles , continúa Andrea. Ahora los Aterciopelados apuntan más al fondo que a la forma. Son de la política de que lo rockero no se lleva puesto, se ejerce y se vive.

Pero además, el nuevo disco también viene cargado de nuevos amores, mejor dicho de formas diferentes de amar. Después de los 30, el corazón es todo un dossier de fracasos, desamores y cicatrices que obligan a querer de forma diferente. En este disco no hay tantas canciones de amor como en los anteriores. Mejor dicho, hay amor, claro, pero se trata de una cosa más cósmica , piensa Héctor en voz alta.

Están optimistas sobre su trabajo. Es, quizás, el disco más aterciopelado de su carrera y tal vez por eso mismo, sería muy bueno que tuviera otra canciónabre puertasi . Si no es así, ellos seguirán haciendo música, que es lo que importa., +++++++++++++++ Aterciopelados de exposición La relación entre Aterciopelados y otras expresiones del arte ha sido uno de los sellos de fábrica de esta banda colombiana, desde la carátula de su primer disco, una obra del artista Rodrigo Facundo, que fue censurada por la disquera, hasta la exposición que están organizando para lanzar su nuevo disco.

Andrea, que estudio artes plásticas, y Héctor invitaron a un grupo de artistas colombianos para que escucharan las maquetas de su nuevo disco e hicieran obras inspiradas en su nuevas composiciones. Nosotros decidimos a quienes queríamos invitar, la mayoría son amigos y otros son artistas que nos gustan mucho . El grupo de artistas lo integran: Franklin Aguirre, Beatriz González, José Antonio Suárez, Alvaro Barrios, Rodrigo Facundo, Manuel Romero, Germán Martínez, Humberto Junca, Wilson Díaz, Juan David Giraldo, Margarita Jiménez, Carlos y Benjamin Jacanamijoy, Manuel Jaramillo y Lucas Ospina.

La mayoría de las obras serán incluidas en el cuadernillo que acompaña su nuevo disco.

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