GRACIAS A LAS VACAS

GRACIAS A LAS VACAS

He tratado de buscar sin afán -pero con prisa- a quien dirigir en los próximas días una carta de agradecimiento por la buena fama que en el exterior han conquistado las vacas y los toros colombianos de la raza Normando, importados desde hace más de cien años, de la región de la Normandie, de Francia.

17 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Sí. Parece increíble pero no lo es. Esos mamíferos cuadrúpedos de mirada perdida, color blanco con manchas rojizas, que nunca se sabe cuando están contentas, productoras del alimento más proteínico y vitamínico existente sobre la tierra como es la leche, están haciendo por Colombia lo que no hacemos los colombianos por nuestra patria: dar buen nombre.

Gracias a esa especie, pero en particular a esa raza, nuestro país figura con buenos argumentos en una lista de honor mundial. Esta vez no se necesitó del ciclismo, ni del café, ni del mal fútbol, ni de los narcos, ni de la guerrilla, ni de los paras, ni de la corrupción. No. Gracias a la vacas, Colombia figura en los registros del mérito como el segundo país del mundo con excelente producción de ganado de doble propósito.

Sí, de veras. Colombia ocupa, después de Francia, el segundo lugar en cantidad de ganado normando, ideal para la producción simultánea y eficiente de leche y carne, con excelentes promedios por hectárea, a razonables costos y con buenos promedios de calidad que es lo que cuenta para el productor ganadero, la industria procesadora y el consumidor final.

Mientras en el país galo, de donde es oriunda la raza, la población bovina normando es de unos dos millones quinientas mil cabezas, en nuestra violentada Colombia la cuenta llega al millón doscientos mil ejemplares, muy por encima de Uruguay, el terecer país productor del mundo, que apenas bordea los seiscientos mil animales.

Es por esta razón, y gracias al desbordado entusiasmo de congresistas, gobernador, alcaldes, ganaderos y demás dirigentes, se están adelantando los preparativos para realizar en Boyacá, el séptimo Congreso Mundial de la Raza de Ganado Normando, desde el 30 de junio hasta el 3 de julio.

El departamento en esta ocasión, como lo hizo cuando los mundiales de Ciclismo, o como finalmente cumple cuando asume desafíos, saldrá adelante para mostrar la tierrita ante compatriotas y extranjeros. Paipa, con sus paisajes y aguas termo minerales, y Tuta con sus idílicos aposentos, tienen asegurado el encantamiento de los visitantes.

Habrá que estar atentos, dentro de escasos tres meses, para disfrutar la cita ganadera en vivo y en directo y - que bueno!!- dejar de lado la propaganda electoral, las masacres, la crisis económica y las mulas transportando cocaína y enlodando la imagen del país. Para esa época, en cambio, quizás sepamos a quien dar las gracias -y a quien mandar la carta- por la buena fama de la raza normando, así resulten vacas...sagradas. joansanvar

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