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CONVULSIONES: UNA ESCENA REAL DE LOS VIDEOJUEGOS

CONVULSIONES: UNA ESCENA REAL DE LOS VIDEOJUEGOS

Una niña está a punto de ser rescatada. Ella, que desde hace varias semanas fue secuestrada por un grupo de muertos vivientes, se esconde acurrucada en una esquina del cuarto en donde ha pasado todo su cautiverio. En medio de una destruida ciudad solo el papá va en su búsqueda con munición y drogas para liberarla sana y salva.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de marzo 2000 , 12:00 a. m.

En ese momento, el valiente salvavidas queda tendido en la cama y su madre entra angustiada. Dos horas después, en el hospital, los neurólogos dictaminan un ataque de epilepsia por la prolongada exposición del niño al video juego.

Ya en la realidad, los médicos descubren que aquel pequeño salvavidas en busca de la niña secuestrada no es más que un muchacho de 11 años que pasa más de ocho horas al día tratando de rescatar a la pequeña a través del Silenc hil, uno de los tantos juegos del play station que se venden en el mercado hoy.

Y aunque parezca sacado de un cuento de terror, el temor de que los videojuegos puedan causar convulsiones y desarrollar epilepsia es un hecho confirmado por los especialistas, tanto en Colombia como en el mundo.

De hecho, el pasado 24 de enero un niño en la ciudad de Génova, en Italia, tuvo que ser internado por una sobredosis de video juegos , tal como lo señaló un despacho de la agencia Efe, que informaba sobre las convulsiones del pequeño.

En otra parte del mundo, el sonado caso de uno de los capítulos de la serie Pokemón, en Japón, hace dos años, confirmó que los destellos emitidos por uno de los programas, durante un tiempo continuo, le causó convulsiones a 634 personas, en su mayoría niños, al mismo tiempo.

Colombia también ha registrado casos, tal como lo confirmó el médico Carlos Medina Malo, presidente de la Liga Bogotana contra la Epilepsia, la entidad que en nuestro país maneja los pacientes que adolecen de esta enfermedad.

Aunque Castro prefirió no dar cifras de niños atendidos por esta causa en Colombia, explicó que es totalmente cierta la posibilidad de que las personas convulsionen cuando se exponen durante tiempos prolongados a este tipo de imágenes que son destellantes .

Ahora bien, señala el especialista, el cerebro humano tiene características especiales que lo hacen sensible a los reflejos, de hecho, se sabe que el estímulo lumínico puede causar convulsiones.

Esto no quiere decir que todas las personas que usan videojuegos sufren convulsiones, pero si están expuestas, pues la epilepsia no es una enfermedad sino una condición , tal como lo señala Castro.

Todos nacemos con esa condición, pero existen dos circunstancias que pueden hacer desarrollarla en el ser humano, bien sea niño o adulto , confirma Castro.

La forma más frecuente, que está presente en un 75 por ciento de los casos de pacientes con epilepsia, tiene que ver con personas que por algún tipo de trauma, (heridas, accidentes, balas) quedan con cicatrices en el cerebro.

Y el otro 25 por ciento, que es la menos frecuente, son los niños que nacen con la posibilidad genética de tener epilepsias primarias. Es aquí donde un importante grupo podría desarrollar la epilepsia debido a la exposición de factores como los juegos.

La moda y el vicio Pero más allá de las condiciones genéticas o los factores ambientales, a los especialistas les preocupa el uso indiscriminado de los juegos. El televisor y el computador también pueden desencadenar convulsiones, siempre y cuando exista esa predisposición y un uso irracional de la tecnología.

José es uno de los adictos a este tipo de juegos. Aunque él bordea los 30 años y trabaja como ejecutivo en una empresa, reconoce que está enviciado a las carreras de carros. Un fin de semana, por ejemplo, duró desde las tres de la tarde hasta las tres de la mañana del día siguiente sin parar. Lo único que hizo fue ir dos veces al baño y recibir en la puerta de su apartamento de soltero el mensajero que le llevó una pizza.

Jaime Andrés Laguado, en cambio, a pesar de sus 12 años y de tener todo el tiempo en las tardes para jugar con el play station que compró con los ahorros de su Primera Comunión, prefiere dejarlo sólo para los fines de semana, bajo la supervisión de sus padres.

Poder controlar el tiempo de exposición es el punto importante, asegura la doctora Betty Monroy, Coordinadora del Centro Informático de la Universidad Pedagógica, en Bogotá, que trabaja con grupos de niños para enseñarles el manejo de computadores.

A los maestros, dice la experta, les asusta que los niños jueguen con este tipo de entretenciones. Lo que tenemos que hacer es estar con ellos y explicarles las ventajas y los riesgos de juegos como estos para que el día de mañana no les dé miedo este mundo virtual.

Pero no solamente las familias con capacidad para comprar un juego que está por el orden de los 300.000 pesos (cada disco con los diferentes programas puede conseguirse hasta en cinco mil pesos), son quienes están al frente de esta posibilidad de entretención.

Por mil pesos la hora, en cualquier esquina de un barrio, un niño puede manejar los mismos juegos y exponerse a las mismas circunstancias de convulsionar que un niño en el Japón.

El reto, para los educadores y los propios neurólogos, está en que no apaguen los televisores ni los computadores.

Se trata de que niños, jóvenes y adultos le den un uso racional al juego, no lo manejen con la luz apagada y conozcan los riesgos y los beneficios de entretenerse salvando a una pequeña a través de la realidad virtual de este mundo de imágenes destellantes.

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