CÁMARAS DE COMERCIO: S.O.S.

CÁMARAS DE COMERCIO: S.O.S.

Sin ahondar en evidencias arqueológicas, los historiadores reconocen que la primera Cámara de Comercio tuvo su origen en el año 1599 en la ciudad de Marsella. Sus intenciones originales orientaron su desarrollo no solo en el ámbito comercial, sino en el campo social. Con la concepción de asambleas de negociantes elegidos por sus colegas llamadas a servir al comercio y a propender por el desarrollo y mantenimiento de los intereses privados del gremio, nace la primera Cámara de Comercio en Colombia, el día 6 de octubre de 1878, gracias al unido esfuerzo de un grupo de comerciantes capitalinos interesados en conseguir un trato igual para los que ejercían el comercio.

21 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Así aparece ésta prestigiosa institución en Colombia con la idea de la conformación de asociaciones de empresarios que sirvieran de voceros oficiales del sector empresarial. Son entidades gremiales de naturaleza jurídico privada, que cumplen con ciertas funciones administrativas y que se encuentran sometidas al control legal que la misma le señala, liderando el crecimiento y desarrollo de la comunidad.

Atendiendo lo anterior es preciso advertir que de prosperar la propuesta que hace la Contraloría sobre el envío a Bogotá de los excedentes del registro mercantil cancelados por los comerciantes de cada región, y sumarlos a los ingresos corrientes de la nación, sería convertir las Cámaras de Comercio en presa fácil de los depredadores de empresas estatales, quienes después de pirañarlas económicamente y transformarlas en un arco iris político, devolverán sus despojos al igual que han hecho con casi todas las empresas estatales, que después de ser saqueadas, utilizadas y quebradas por la inoperancia del estado y su exposición a la corrupción, se rasgan las vestiduras feriándolas en pública subasta.

Loable sin embargo, la gestión de la Contraloría sobre el manejo de los dineros en las diferentes Cámaras de Comercio del país y en el supuesto de existir irregularidades sancionar a los responsables. Pero por favor no acaben con las Cámaras de Comercio y permítanles continuar cumpliendo su dinámica función social, paradigma de una sociedad desarticulada como la nuestra.

No sobra advertir que esto es un campanazo para que los verdaderos ejecutivos de las Cámaras de Comercio no se duerman en sus laureles y se capaciten para enfrentar estos mezquinos embates que con seguridad van a seguir repitiéndose.

* Contador Público.- Especialista en Gerencia Tributaria.

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