LUCHO TAMBIÉN FIRMÓ LA PAZ

LUCHO TAMBIÉN FIRMÓ LA PAZ

La temporada de 1991 será crucial para Lucho Herrera. Los resultados que obtenga dirán si mantiene o no su condición de capo squadra o si va a tener que empezar a compartir con alguien el trono dorado que ha disfrutado sin oposición durante el último decenio. La idea no lo tomó de sorpresa ni lo mortificó. Por el contrario, habló de ello tranquilamente y hasta reconoció que el proceso de empezar a compartir su trono ya se inició.

20 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Eso sucedió al correr con Fabio. Fue algo que me dio más seguridad , dijo el corredor enrolado ahora en el equipo de Manzana Postobón, en el que aterrizó el año pasado y en el cual hay un joven león tan hambriento de fama y recompensas como seguramente lo estaba él hace diez años.

Lucho hasta divagó sobre la fecha en que planea retirarse. Primero dijo que pensaba hacerlo cuando notara que las fuerzas empezaban a flaquearle. Luego fue más específico. Lo hará, quizás, a los 32 años en 1993.

No quiero llevarme a casa todo lo que he aprendido. Me gustaría compartirlo con mis compañeros y con los jóvenes corredores. Pero debo hacerlo antes de retirarme, porque parece más fácil transmitirles toda esa experiencia desde la bicicleta que como entrenador , dijo.

El corredor acababa de terminar un entrenamiento de pretemporada, ese período en que el deportista profesional debe sudar la gota gorda para recuperar la forma que todos pierden en las vacaciones de fin de año, y miraba de reojo a una docena de esposas de otros ciclistas que eran aleccionadas en ese momento por un psicólogo en técnicas para mejorar la relación familiar y de grupo.

Al empezar a trabajar en noviembre pasado movía 64 kilos. En estos días anda por los 60. En marzo deberá llegar a un peso ideal, 57 kilos, aunque cuando corre algunas veces rebaja a 55, algo terrible para un rutero con problemas de recuperación. En una carrera puede perder hasta dos kilos.

En la concentración de Manzana Postobón, en el selecto barrio bogotano de El Chicó, la actividad es febril en esta época. La inmensa casa la convirtieron en un hotel. Allí van a convivir durante una buena parte del año 50 pedalistas (25 son profesionales), cuatro médicos, cinco mecánicos, cuatro masajistas, dos alimentadores y tres directores deportivos, Raúl Meza, Elkin Darío Rendón y José Alfonso El Pollo López.

En el taller hay 100 bicicletas con 200 ruedas. El material amontonado en este sitio vale un dineral. Cada cicla todas son Pignarello de color azul pálido, cuyo peso es de 8.5 kilos cuesta 1 millón 500 mil pesos. Hay además 23 ruedas lenticulares de a millón de pesos cada una. No sorprendió por eso enterarse que a Postobón la campaña va a costarle 2.100 millones de pesos.

Para la prensa deportiva y los aficionados, Lucho siempre ha sido una especie de Esfinge, esa figura de la mitología egipcia, mitad mujer, mitad león, que se suicidó cuando descubrieron su secreto. Su carácter reservado y las dificultades que tiene para expresarse algunas veces le han complicado la vida.

Sus respuestas siguen siendo confusas. Pero se nota a la legua que ha madurado. Ya no se disgusta, dice, con la gente que lo asedia, lo empuja y lo pellizca. Y firmó la paz con los periodistas, hasta con aquellos que algunas veces lo trataron mal.

Eso ante me provocaba resentimiento. Pero descubrí que es uno mismo, y no los demás, quien debe decidir si las cosas se han hecho bien o no. Fue una mala situación en la que tuvimos la culpa ambas partes, la prensa y yo , dijo.

Lucho tiene una risa seca y cascada y los blancos dientes de la prótesis que tiene brillaron cuando se le recordó que sus pocos éxitos en el ciclismo europeo los atribuyeron a un tanque muy chiquito o porque, sencillamente, era ave de corto vuelo , como dijo despectivamente el astro francés Laurent Fignon.

Ahora le hago menos caso a esa clase de comentarios. Me siento bien no prestándoles atención. Al fin y al cabo, año tras año se va acumulando experiencia .

Otros ruteros colombianos, ahora enrolados en varias escuadras europeas, también la acumularon. Todos, al comienzo, se estrellaron contra la muralla, dura como una roca, del superprofesionalismo europeo. Lucho dijo que en esa época, y hablaba de 1982, ellos ni siquiera habían escuchado la palabra profesional.

Como aficionados, la presencia de los colombianos produjo malestar entre los europeos. Los monos se sentían superiores y los miraban como a indiecitos que todavía vivían en chozas. Se creían de mejor raza que nosotros y se sentían mal cuando les ganábamos , dijo.

Pero reconoció que la experiencia europea enriqueció el ciclismo colombiano, en el que se estaban haciendo muchas cosas al revés. Mencionó los métodos de entrenamiento, la alimentación y las tácticas de carrera. Todo eso sirvió para ampliar el abanico de oportunidades.

A pesar de que las últimas temporadas han sido malas para los colombianos, él cree que el pleito Colombia vs. Europa, ciclísticamente hablando, no está saldado. Los colombianos tienen algo que decir y todavía no lo han dicho.

Recordó que al llegar a Europa lo impresionaron las autopistas. Como todos, creyó que iba a correr en esos esplendentes hormigueros de carros rugientes, cuando en realidad les tocó partirse el espinazo en vías secundarias, algunas más estrechas que un embudo.

Si volviera a nacer, dijo, le gustaría manejar un mayor peso, 64 kilos por ejemplo, y ser también un poquito más alto para ser un rutero todo-terreno, no solamente un escalador, como le tocó ser.

Lucho siente que va adquiriendo una forma física impecable que le permitirá luchar a fondo en una temporada que aguarda con optimismo. Manzana Postobón tiene un calendario de 41 pruebas, 23 de ellas en el exterior. Eso obligará al equipo a permanecer casi ocho meses en el extranjero.

En algunas de esas carreras solo intentará aumentar kilometraje en las piernas anualmente calcula que recorre 30.000 kilómetros, en otras luchará por el triunfo. En las de más allá deberá apoyar a otros corredores.

En su mira aparece el Giro de Italia (Mayo 26-Junio 16). A lo mejor, dice, puede ganar otra vez allí el título de montaña, quizás un par de etapas y quedar entre los cinco primeros. También quiere ir al Dauphiné Liberé. A España, su momento de mayor esplendor, salvo orden superior, no irá. Y tendrá que ganarse el cupo para el Tour de Francia (Julio 6-28).

El debut internacional está previsto para la Vuelta a Andalucía o Rutas del Sol (Febrero 5-10). Domésticamente, los luchistas lo verán por primera vez en el Clásico RCN (Marzo 16-25).

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