PETRÓLEO DE CUSIANA: OPORTUNIDAD ÚNICA

PETRÓLEO DE CUSIANA: OPORTUNIDAD ÚNICA

Los 2.000 millones de barriles de los pozos de Cusiana (Casanare) serán la salvación del país en los próximos años. Los recursos de esa bonanza petrolera, que se sentirá a partir de 1995, constituyen una oportunidad sin precedentes en la historia económica colombiana, porque permiten por lo menos otros 20 años de tranquilidad cambiaria. Es la apreciación del ministro de Hacienda, Rudolf Hommes Rodríguez, quien desde ahora ha llamado la atención para vigilar la buena utilización de lo que producirá Cusiana y recomienda invertir en infraestructura y en pago adelantado de parte de la deuda externa.

16 de mayo 1993 , 12:00 a.m.

En una entrevista para el Grupo Diarios de América, que se publica hoy simultáneamente en nueve de los principales periódicos del continente, el jefe de las finanzas públicas negó que Colombia viva en una economía de guerra.

Hommes aseguró que los costos que asume el país por la violencia son superiores a los supuestos ingresos que genera el tráfico de drogas.

Cusiana: otros 20 años de tranquilidad cambiaria La bonanza petrolera que generarán los pozos de Cusiana a partir de 1995 le permitirá al país tener otros veinte años de tranquilidad cambiaria.

El anuncio fue hecho por el ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, poco antes de que la British Petroleum (BP) declarara la comercialidad de los pozos descubiertos en el Casanare, con 2.000 millones de barriles de crudo.

En un reportaje especial para el Grupo de Diarios de América, Hommes hizo un llamado a todos los colombianos para que estén pendientes de la forma como se utilizarán los recursos que generará el petróleo.

Los últimos estudios realizados por el Gobierno indican que a partir de 1995 el país podría contar con 500 millones de dólares por año y a partir del año 2000 con unos 1.500 millones de dólares.

Con esos excedentes, dijo, se pueden hacer muchas inversiones en infraestructura y aprovechar parte para pagar la deuda externa costosa. En muchos países se argumenta que Colombia vive en una economía de guerra. De ninguna otra manera se explica la relativa estabilidad de sus indicadores como los niveles de inflación y desempleo. Qué piensa de esos comentarios? Las cifras del gasto militar en Colombia, comparadas con el resto de América Latina, Europa, Estados Unidos, Asia y Africa, nos demuestran que el gasto tradicional en seguridad, fuerzas militares y justicia es inferior al promedio internacional.

En los años 70, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú tuvieron un gasto militar promedio de 3,0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras en Colombia era de 1,5. Ahora sí estamos gastando más, pero no como para afirmar que eso produce estímulos a la demanda, como sostienen algunos economistas.

Entre 1990 y 1993 ha habido un crecimiento real de 50 por ciento en el gasto en defensa y seguridad y de 100 por ciento en justicia. Por eso este año gastaremos un poco más del 2,3 por ciento del PIB, tasa que está dentro del nivel internacional.

Teniendo en cuenta esas cifras frente a tantos problemas de orden público, es difícil atribuir la estabilidad y el buen ritmo de crecimiento económico que ha mostrado el país a una supuesta economía de guerra . Por el contrario, creo que Colombia ha subinvertido en defensa, seguridad interna y orden público y esa es una de las razones por las cuales se intensificaron los problemas de violencia en años recientes. En América Latina y algunos países desarrollados existe la creencia de que la estabilidad económica se debe en parte a la entrada de narcodólares. Cuál es su percepción? Aunque parezca inmodesto, creo que tenemos una economía más o menos ejemplar. Y eso no les gusta a los comentaristas internacionales, que buscan en la entrada de esos dólares una explicación facilista.

No tenemos ningún estudio serio sobre el tema y creo que nunca lo podremos tener, porque no es fácil determinar qué parte de las transferencias proviene del tráfico de drogas. Pero si uno mira los últimos estudios sobre flujos de capital no explicados, no podrían ser más de 300 ó 400 millones de dólares por año, y esa cifra incluye la repatriación de capitales de la cuenta de servicios.

La verdad, son más los costos que tiene que asumir el país por los efectos negativos que implican las bombas y la inestabilidad política que genera la violencia del narcotráfico y la guerrilla. Estudios de la Cepal han demostrado que en los años 80 la situación de los trabajadores colombianos mejoró más que para el resto de América Latina. Sin embargo, en los últimos años esos logros se han ido perdiendo. Por qué? A mí me gusta el béisbol y uno juzga a un bateador por el promedio de bateo, no por el bateo en un partido. Creo que el promedio de bateo de nosotros es mejor que cualquier país de América latina. Frente a Chile tuvimos mayor crecimiento, excepto en los últimos años, porque Chile hizo unas reformas estructurales grandes. México tuvo más crecimiento durante el boom de petróleo, pero después cayó.

En los últimos años nosotros hemos tenido reformas y eso tranca un poco el crecimiento. Espero que una vez consolidadas y se empiecen a ver los frutos, volvamos a tener un ritmo de crecimiento de 4, 5 ó 6 por ciento por año. Y en cuanto a salarios, creo que en esta administración han subido más que en el pasado, porque los reajustes han sido superiores a la inflación. Se dice que si no hay una conciliación de las políticas económicas, cualquier intento de integración no podría ir muy lejos. Cree en esa armonización de políticas más allá de los acuerdos bilaterales? En Europa no han logrado una coordinación de políticas y sin embargo el proceso de integración es casi completo. Creo que estamos en una época en que nos toca aprender cómo podemos coordinar políticas y acelerar la integración.

No se trata de imponer al gobierno de un país vecino una política monetaria ni una política cambiaria, ni que ellos no la impongan a nosotros. Lo que pasa es que si los dos manejamos bien las economías, los conflictos van a ser menores. Los problemas surgen cuando hay distorsiones, como puede ser una devaluación de golpe. Ahí sí es necesario buscar fórmulas para disminuir el impacto negativo del ajuste.

Creo que la próxima etapa de negociaciones Colombia-Venezuela-Ecuador buscaría determinar las salvaguardias para cuando la política de uno de los países se salga de un curso normal, prudente. Colombia estaría interesada en entrar a bloques como Mercosur o el Nafta? Nosotros hemos hecho la integración con Venezuela y Ecuador, porque hay muchas cosas complementarias en las tres economías. Pero personalmente buscaría más bien tratados de libre comercio con Brasil, con Mercosur, antes que una integración.

Brasil es un país de un potencial gigantesco para nuestras exportaciones, aunque hay cierto miedo porque allí también tienen la misma industria y podrían ser muy competitivos, por ejemplo, en textiles y confecciones.

Creo que lo que todos debemos tener en mente es ver cómo nos integramos con Estados Unidos, que es lo que nos da la posibilidad de un mercado grande y de un sistema muy vigoroso de crecimiento hacia el futuro. A Colombia le queda fácil entrar al Nafta vía G-3? Cree que hay posibilidades? Creo que el G-3 es un período de entrenamiento para una eventual integración al Nafta. En la medida en que México se ha preparado para el Nafta tiene condiciones de mayor competitividad y el G-3 nos permite medirnos a un rival un poco más grande sin irnos al mercado mayor. Es como pasar de ligas menores a unas intermedias, para después de un período de entrenamiento, pasar a las ligas mayores. Ahora que la deuda parece no ser el problema número uno de América Latina cuál cree que debe ser el papel de organismos como el BID y el Banco Mundial? Creo que son la única fuente de crédito de largo plazo y no los vamos a poder sustituir, porque no tenemos acceso a los mercados de capitales de largo plazo. El caso colombiano, sin embargo, es muy especial, porque probablemente no vamos a requerir tanto de ellos por el boom petrolero que espera el país a partir de 1995.

Aunque le veo un papel importante a esos dos bancos, creo que tendrían que cambiar sus estatutos y sus políticas. Tarde o temprano van a tener que financiar a los particulares, porque los Gobiernos de la región se están saliendo de algunas áreas de inversión, como energía eléctrica y carreteras por concesión.

Ahora hay un movimiento ideológico fuerte a nivel de países desarrollados que busca utilizar a estos bancos como vehículos para imponer políticas de conservación del medio ambiente en América Latina. Me parece que es una tendencia peligrosa, porque en algunos casos se podrían quedar sin clientes. Cómo se puede evaluar el programa de privatizaciones en Colombia en términos de cifras y perspectivas? El programa de privatizaciones hasta la fecha es bastante modesto. Sólo se han vendido tres bancos y algunas empresas del Instituto de Fomento Industrial (IFI). Pero las posibilidades son más grandes de lo previsto.

Una cuenta aproximada permite pensar que tenemos un programa de privatizaciones que puede ascender a los 2.000 millones de dólares. Tenemos la hidroeléctrica de Betania y Termocartagena, en el sector eléctrico. Monómeros Colombo-Venezolanos y otras empresas del IFI; siete distribuidoras de combustibles (Terpel), en las cuales tiene inversiones la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), y otros tres grandes bancos que espera privatizar este Gobierno: el de Colombia, el del Estado y el Cafetero. Y para la próxima administración quedarían por privatizar el Banco Popular y el Banco Central Hipotecario. Qué haría el Gobierno con esos recursos? Conformarían un fondo, como el que organizó México para compensar la caída en los precios del petróleo? Lo que hizo México es una buena idea y me gustaría algo similar en Colombia. No obstante, está claro que por lo menos la mitad de los recursos que se obtengan con el programa de privatización tendría una destinación específica. El Fondo de Garantías de Instituciones Financieras tiene que hacer reservas para enfentar eventuales riesgos en el sector bancario; el IFI debe acumular recursos para ampliar sus programas de crédito a nuevas inversiones, y Ecopetrol utilizaría sus recursos en inversiones petroleras. Quedarían unos 1.000 millones de dólares, que se utilizarían para conformar un fondo social. Cómo piensa manejar Colombia el gran potencial petrolífero detectado en los campos de Cusiana? Para qué se usarían esos recursos? Según las cifras oficiales de la British Petroleum (BP), socia de Ecopetrol, hacia el final de esta década estaremos exportando entre 750.000 y 800.000 barriles diarios de crudo. Entre tres y cuatro veces lo que exportamos en este momento.

Esas exportaciones le generarían a Ecopetrol un flujo adicional de recursos sobrante que va a pasar al sector público. Estimamos que podrían ser unos 500 millones de dólares por año en un comienzo, hasta 1.500 millones de dólares por año después del 2000.

Creo que el gobierno de entonces va a tener una oportunidad única en sus manos. Podrá destinar los excedentes a la financiación de proyectos que son indispensables, como carreteras básicas y puentes, sin recurrir a crédito externo.

Lo más ortodoxo que se ha propuesto es prepagar deuda que pueda ser cara y financiar los nuevos proyectos en forma independiente. Yo preferiría un balance de los dos y le pediría a los ciudadanos que estén muy atentos para que el país no se vaya a endeudar más, porque todo el mundo le va a querer prestar plata a Colombia. Si baja la deuda, se pueden liberar intereses para aumentar el gasto social.

Yo le he pedido al Banco de la República que está haciendo esos estudios, que en lugar de hacer escenarios de desastre, en que los gobiernos van a gastar mal la plata, haga un escenario de un gobierno virtuoso, que solamente dedica esos recursos a prioridades de inversión y el sobrante lo destine a prepagar deuda.

El resultado: tendríamos una economía creciendo a mayor ritmo que hasta la fecha y en una situación financiera envidiable. Como he dicho en todos mis viajes internacionales, Colombia no sólo ha tenido una tranquilidad cambiaria durante dos décadas, sino que Cusiana le dará al país otros 20 años de tranquilidad.

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