ALICIA ROMERO DE ISAZA:

ALICIA ROMERO DE ISAZA:

23 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

La amistad es la más grande de las virtudes. Es la razón de una existencia feliz, es el don para soportar las horas difíciles y compartir las alegrías. Ser amigo es tener un alma gemela y es entender bien al mundo y a la vida. Alicia era la personificación de la amistad. Fue noble, comprensiva, caritativa, excelente esposa y dignísima madre. Alfonso y Alicia son dignos representantes del amor y Connie y Jaime, sus fieles continuadores. Durante 60 años fueron artífices de la fidelidad, la comprensión, el trabajo y el verdadero cariño con ejemplo diario.

Conocí a Alicia cuando éramos niños, en el barrio La Candelaria, de Bogotá. Vi cómo se reía con la vida y cómo cultivaba sus amistades. De sus padres aprendió que ser persona es seguir a Jesucristo en sus mandamientos. Es amar a María Santísima con amor de esposa, de madre y de abuela.

En los momentos más felices, más tristes de mi existencia, Alicia, sus padres y sus hermanos me acompañaron siempre. Por eso, en sus funerales lloré como se llora cuando se quiere mucho, lloré por su falta material y lloré de alegría por saber que está en el cielo gozando como siempre lo hizo en el paraíso terrenal de su finca en La Unión, de la verdadera amistad y unión con Dios, la Virgen Santísima y sus seres más queridos.

Jaime Castellanos Perea.

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