SÍ A LA ALEGRÍA,NO A LA CORRONCHERÍA

SÍ A LA ALEGRÍA,NO A LA CORRONCHERÍA

La noche del viernes en la Costa fue una sola rumba: en Sincelejo, en el marco de las fiestas del 20 de enero, se eligió a la reina popular; Barranquilla se prendió con el Carnaval y Murillo volvió a ser la Calle de la Rumba. Baile y música hubo por doquier y hasta tiempo para pedir por la paz del mundo se dio en el concierto rockero que organizó la alcaldía de Cartagena. Con la animación de la banda San José de Toluviejo y el show de Totó La Momposina, Astrid del Socorro Peralta Tuirán, representante del barrio Santa María, fue elegida Reina Popular de Sincelejo. Y en la Plaza Olaya Herrera se escogió ayer sábado la I Reina Nacional del 20 de enero.

20 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Las fiestas continúan hoy con cabalgata infantil, corrida de toros, festival gastronómico y presentación de Joe Arroyo en el Estadio de Beisbol. Ayer en el Segundo Festival Taurino, donde se recordó la tragedia de hace 10 años, el alcalde, Eric Morris Taboada, se comprometió ante 5.000 aficionados a someter a veredicto popular la realización de las corralejas.

Mientras tanto, en el Patio de Banderas del Centro de Convenciones Cartagena de Indias, más de 3.000 personas oraron por los combatientes del Golfo Pérsico. De rodillas, en acto de recogimiento, el grupo Island Surviver, de San Andrés, abrió el Concierto por la Paz, mientras el presentador pedía a la concurrencia un minuto de silencio por los guerreros.

Cada melodía de Surviver y de los grupos rockeros Casandra, Taxy, K-dillo y Preseo, traducían un mensaje de paz, como forma de contribuir con sus canciones al cese de hostilidades en los países en conflicto.

La concurrencia, mientras bailaba al son de la soca, calipso, reggaee, y rock decía no a la guerra .

Entretanto, miles de barranquilleros, que se apostaron desde tempranas horas de la noche en la Murillo, Calle de la Rumba, desbordaron su alegría y entusiasmo al son de las orquestas de los Hermanos Piña, los Hijos del Sol, Pacho Galán y Alfredo Gutiérrez que estaban amenizando cada uno de los cinco templetes que se ubicaron a lo largo de la vía.

Esta avenida que el año pasado fue el epicentro de la rumba carnestoléndica volvió a ser un río humano que con ron, música y harina se adentró de lleno a las fiestas del Dios Momo. Frases como el que no goce en Carnaval, le hará compañía a Sadam se escucharon por doquier.

Alfredo Gutiérrez y su grupo se robó el show con interpretación de melodías románticas en ritmo vallenato, así como de rock, twist, rap y lambada con ejecución del acordeón con los pies. Al llegar la soberana, Liliana Gerlein, fue la locura. La gente aclamaba a su reina, quien desde hace una semana ordenó: Sí a la alegría, no a la corronchería .

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