PANDORA : RETABLO VIVO DE LA MUJER IMPRESA

PANDORA : RETABLO VIVO DE LA MUJER IMPRESA

No podemos vivir toda una vida inmersos en la serie de ideas que han hecho de la mujer el tema central de tantas obras maestras sin que ese retrato forme parte de uno, sin que la criatura impresa se convierta, tarde o temprano, en uno. Porque la mujer que vive, sueña, ama y se relaciona con el mundo tiene dimensiones precisas. Pero la mujer escrita adquiere, en cambio, una longitud imprevista. De las más antiguas deidades femeninas a las bípedas implumes que pueblan el mundo, las mujeres han sido obsesión, pretexto, modelo, objeto de odio, de culto o de chantaje de los hombres. Pero no fue hasta el siglo XX que la mujer dejó de ser pensada como una de dos especies: o la mártir (y buena ) o la seductora (y perversa ) para empezar a pensarse, ella misma, como grupo. Política, económica, socialmente como parte de una multitud.

26 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Junto con la conquista de los espacios virtuales, una de las utopías del siglo que comienza es explorar cómo somos realmente las mujeres. En qué consiste nuestra especifidad. Las librerías están atestadas de estudios sicológicos, estadísticos, históricos y de novelas que se han dado a la búsqueda desaforada de las mujeres: reales e inventadas, grandes, pequeñas, heroínas disfrazadas, ninguneadas, anónimas. Desde las obras de creación más originales hasta las que confunden la literatura con los manuales de autoayuda y superación. No importa cuánto busquemos: el punto de partida obligado es, y seguirá siendo por algún tiempo, la novela del siglo XX.

Pandora, el espléndido conjunto de historias de Moreno-Durán, es la caja que las contiene todas. Ahí está Molly Bloom, la compleja monologante en un mundo hecho por hombres o Yerma, la que, privada del poder de dar vida a causa de un hombre, se vuelve enemiga de sí misma. La irresistible Odette de Proust que somete a su amante, y con él, a una clase social desde la más voluptuosa vulgaridad; Madame Edwarda y su sabiduría erótica y perversa . El ángel azul y su implícita capacidad de destruir cualquier orden, sobre todo el de la respetabilidad, o la niña Chole, la carnalidad salvaje asociada a todo un continente: América. La mujer que se entrega a la locura como única y tal vez verdadera forma de conocimiento, sea esta la clarividente doble de Clarice Lispector o la añorada Susana San Juan de Rulfo. Y muchas más. Calculadoras, complejas, contradictorias, ingenuas, todas tienen algo fascinante y todas componen el universo imaginario que hasta ahora hemos dado en llamar mujer .

A diferencia de otros libros sobre mujeres, aquí no se trata de hacer teoría feminista ni sucumbir al fundamentalismo ideológico. Este libro es para el lector y la lectora de relatos, sobre todo de novelas. No es, aunque no le vendría mal leerlo, para el lector especializado, para el académico. Sino para todo aquel que desea ver recontada en pequeñas historias la gran historia de la mujer tal como ha sido contada desde sus más brillantes autores.

En un mundo en que los lectores se han vuelto devoradores omnívoros, Pandora es aperitivo y plato fuerte. Puede ser un acercamiento a libros que uno ha leído y ama, pero también una visita a los estereotipos y obsesiones que nos acompañan, aunque no sepamos por qué, en el día a día. Como dice Italo Calvino: uno no puede, nunca, acercarse al protagonista de una obra maestra en estado de absoluta virginidad mental. Nora y su decisión de escapar del yugo matrimonial (nótese que yugo está inevitablemente contenido en conyugal ), Lolita y el poder atávico presente en su naciente sexualidad, son personajes que habitan la calle, la escuela, los anuncios comerciales. Las mujeres que deambulan por las historias que recuenta Moreno-Durán son, o han sido, nuestras vecinas de banca, nuestras madres, nuestras parientes. Quienes nos explican lo que hemos hecho o se adelantan a lo que haremos. Y no es extraño que en Pandora esto ocurra del modo más natural: se trata de un escritor que sabe que la única forma de convencer es escenificar. Volver a contar una historia, transformándola. Por eso, este libro puede leerse como un solo relato, como el expediente vivo de las facetas con que hemos decidido contar el eterno femenino.

Como escritora y como lectora (aquí la a de ambas terminaciones es clave) me entusiasma que el autor de este libro se haya tomado la molestia de indagar en los grandes personajes femeninos, buscando en los escritores y escritoras de genio del siglo que termina. De este modo, los destinatarios del libro que espero sean tan numerosos como diversos podrán comparar las diferencias en el modo de representar aquello que algunos han creído hallar y que otras aún buscan cómo definir.

FOTO: Rosa Beltrán, mexicana, ganadora del premio Planeta con la novela La corte de los ilusos, profesora y editora cultural de Jornada de México.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.