EL PODER... PARA QUÉ

EL PODER... PARA QUÉ

Con ésta frase el inolvidable maestro Darío Echandía, quiso expresar, la dicotomía que existe entre quien gobierna y la voluntad expresada por los electores en las urnas.

24 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

La práctica nos enseña que una cosa es la que se muestra en los procesos electorales y otra bien distinta la que se ejecuta desde el Gobierno. De aquí que siempre vivimos quejándonos de cómo y de qué manera los programas de Gobierno divulgados con mucha vehemencia antes de las elecciones no se cumplen en mínima parte. Y claro esto es lo que ha conducido al grandioso desprestigio de la clase política y a lo difícil que está resultando motivar a las gentes a continuar participando.

Mi partido Liberal gobernó por muchos años en este país, pero no resolvió los grandes problemas nacionales y claro, perdimos el poder. Ahora reconquistarlo requiere ser muy serios y comprometernos de verdad con un programa social. Aunque suene a mal de todos, consuelo de tontos , por el lado conservador, lo que hasta ahora se ha visto pinta a un estruendoso fracaso.

Pero bueno, si el liberalismo se uniese, tendría allanado el camino para ganar la gobernación de Boyacá y las principales alcaldías. Todos los boyacenses se están poniendo de acuerdo en que las sucesivas administraciones conservadoras quebraron las finanzas, llenaron de burocracia el departamento y se dedicaron a cosas muy diferentes a lo que tenemos entendido que representa gobernar.

Mi ciudad de Tunja, votó en repetidas ocasiones por el cambio y hoy, tenemos una ciudad descuadernada debatiéndose en las más aguda crisis fiscal producto del despilfarro en estudios de factibilidad y prefactibilidad proyectando obras faraónicas y tratando de entregar todo, absolutamente todo, mediante concesiones a larguísimos plazos y sin garantizar en empleo local y la inversión anticipada, es decir, entregando la explotación de las actividades más rentables sin ingresar un solo peso al torrente monetario del municipio.

Por eso, estamos invitando a todos los ciudadanos a la tarea de formar un programa de calado social y a iniciar un proceso de planeación con participación masiva de la comunidad. La Ciudad no puede continuar en un aquellarre, en donde no sabemos si el que Gobierna es aquel elegido en las urnas o si es un contubernio de personajes siniestros, que sólo buscan su lucro personal.

*Concejal.

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