TRAGO AMARGO PARA LOS 70.000 PANELEROS

TRAGO AMARGO PARA LOS 70.000 PANELEROS

Preocupados se encuentran los 70.000 dueños de trapiches y los 350 mil campesinos que viven de la industria de la panela en el país, debido a la crisis que amenaza al sector.

25 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Luis Carlos Garzón Duarte, de 45 años y dueño de un trapiche en Guepsa (Santander), recuerda que su padre le transmitió el oficio y que a punta de moler caña lo sacó a él y a sus 13 hermanos adelante. Su sueño era, también, heredarles los secretos de hacer panela a sus dos hijos.

Sin embargo, esta seguro de que hacerlo realidad no será fácil porque los precios se han venido a menos y, como los otros dueños de trapiches en el país, cree que el negocio se apaneló , como le dicen al melao cuando se endurece antes de vertirse en los moldes.

Su padre lo levantó a él y a sus 14 hermanos y los vio graduarse de agrónomos, profesores y hasta contó con un ingeniero de petróleos en una historia que empezó en la década del 40 cuando en Guepsa don Ramón cortó las primeras cañas. Luego empezó a trabajar en el trapiche de un hermano de más edad. Cuando eso se utilizaban trapiches movidos por mulas y piedras , recuerda.

Cuarenta años más tarde los Garzón compraron el trapiche de las Lajas que contaba con un motor de ACPM. Después le agregaron un molino más grande, vino la electrificación rural y con ella el motor eléctrico con el que aún trabajan. Luego llegó el cartón que remplazó el empaque de hoja de caña y se eliminó la anilina que antes se le agregaba a la panela para darle el color rojizo.

Pero hoy, 60 años después de que su padre se iniciara en el oficio, sólo queda el aroma dulzón en la piel de los trapicheros y difícilmente Luis Carlos contará con la misma suerte de don Ramón.

El trapichito saca producciones pequeñas, unas 1.500 cajas mensuales (cada caja lleva 40 panelas), pero no toda es propiedad nuestra porque alquilamos la máquina a los vecinos , dice con cierta amargura.

Los precios de la panela se han venido a menos y los Garzón parecen afortunados porque otros trapiches más pequeños a duras penas sobreviven y no cuentan con recursos para repararlos mientras techos y ladrillos se vienen al piso.

La quiebra no sólo está acabando con los trapiches, patrimonio cultural de Colombia. También está dejando sin trabajo a los 350.000 campesinos que se emplean en los trapiches.

En cada trapiche trabajan unas 12 personas entre prenseros, relimpiadores, hornilleros, tolincheros (obrero que bate el melao), bojoteros y la cocinera, pero se contratan otras 6 ó 10 para el corte de la caña y el transporte. Si se acaba el negocio queda mucha gente suelta , dice.

Por todo esto, Luis Carlos hoy despertará con el solo propósito de asistir al Primer Congreso Nacional por la Salvación del Sector Panelero que reunirá, a partir de las 9:00 a.m. en Moniquirá (Boyacá), a los delegados de los trapiches que existen en 236 municipios de Colombia.

El no pierde la esperanza de que el panorama para su sector no siga siendo tan espeso como el melao que hierve en su trapiche.

Los precios siguen bajando Bucaramanga La superproducción y la presencia, cada vez mayor, de panela de azúcar, amargaron el dulce negocio de la panela, el segundo generador de empleo rural en Colombia.

Desde hace dos años el precio de la panela viene cayendo y, luego de alcanzar en 1998 el más alto de su historia (100.000 pesos la carga de 100 kilos), actualmente sólo alcanza los 42.000 pesos y sigue bajando.

El gerente de la Cooperativa de Paneleros en Santander (Coopanelas), Germán Pava Capacho, aseguró que los buenos precios de 1998 incentivaron el cultivo de la caña de azúcar y justo ahora empezó a recogerse la producción de las nuevas hectáreas, lo que generó que, en plena crisis, exista una sobreoferta.

A la crisis según Pava se le suma el contrabando de panela del Ecuador. Está probado que están entrando unas 2.000 toneladas mensuales del Ecuador a precio más bajo que la de acá , dijo.

Los malos precios internacionales del azúcar también están incentivando la aparición de los llamados derretideros de azúcar, en los que convierten el gránulo en panela.

De la producción de panela subsisten unas 46.000 familias en Colombia. El sector genera 350.000 empleos directos y más de un millón de indirectos. Se estima que en el país hay sembradas unas 200.000 hectáreas de caña para panela.

FOTOS: Luis Carlos Garzón, un campesino santandereano, heredó de su padre el oficio de hacer panela.

Edgar Vargas En medio del lodo, los habitantes del Pablón intentaban rescatar lo que quedó de sus enseres.

Edgar Vargas

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