MONTOYA 2000, MÁS RÁPIDO

MONTOYA 2000, MÁS RÁPIDO

Hace un año, en este mismo sitio y ambiente, la pregunta de todo el campeonato Cart y de los colombianos presentes y distantes era una sola: Cómo le irá al chino Montoya en esta categoría?

26 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

En ese momento no se sabía si iba a ser bueno en los óvalos, si el espectro de correr el carro de Zanardi sería un casco de plomo, si Jimmy Vasser y toda su experiencia lo amilanarían, y además, había que responder la pregunta del millón de americanos: Who is Montoya? Ese proceso duró un par de meses mientras triunfó en Long Beach y se convirtió en una respuesta mundial en el curso del campeonato que ganó como novato.

Tan rápido como se metió el pavimento debajo de su auto en este óvalo, Montoya evaporó las dudas y dejó claro que es el mejor piloto que ha aterrizado por estas lados en los últimos años y el único que está listo para despegar hacia la Fórmula 1.

Ahora viene otra incógnita que ya no está en sus manos aclarar, pero que sí le va a exigir meter mucho más muñeca y pedal: el motor Toyota, la pieza clave que cambió Ganassi en su ajedrez, estará en la potencia y duración requeridas? La novela sigue teniendo la misma trama de hace cinco meses, cuando Chip firmó con el motorista japonés para recibir esos motores acompañados de un jugoso cheque que, dicen los contables de Cart, estaba escrito por 45 millones de dólares.

Toyota, urgido de ganar después de 4 años en Cart, necesitaba despejar dos incógnitas. O mejor, eliminar dos pretextos: asociarse con el mejor equipo que le garantizara tener su motor en la mejor plataforma humana y técnica (Ganassi) y mecánica ( el chasís que escogiera el equipo, luego de darse el lujo de evaluar el Lola y el Reynard).

Y por otro lado, asegurar a un piloto ganador y superior: Montoya, que les garantizara que su máquina estará siempre en su máxima expresión.

Hecho ese ajuste, llega la hora de la verdad: cuando los cronómetros corren oficialmente y no al ritmo experimental y voluble de los ensayos privados, donde suelen darse resultados y situaciones que difícilmente se repiten en carreras. Como sucede con tantos deportes e ilusiones, una cosa es lo que se habla en la mesa, las carreras o los partidos que se ganan en el café, y otra lo que dicen los resultados.

Y, a propósito de Montoya, y todo el nuevo tinglado, en qué quedamos? Vistos los primeros ensayos, resolvamos las incógnitas por partes.

El motor Toyota, al menos en este tipo de óvalos cortos, no parece tener la potencia de los Ford. O al menos, aunque haya progresado muchísimo en estos meses, no lo ha hecho tanto como sus rivales.

La máquina es más golosa, con un consumo ligeramente más elevado, lo cual es un castigo en tácticas de carrera y estrategias de pits.

Su vulnerabilidad mecánica parece muy corregida, pero todavía le faltan unos caballos para meter las narices en el marcador. Palabras claras: es un muy buen motor, pero no es superior. Digamos que en sus buenos momentos (super óvalos), será igual a los Ford. En otras partes, todavía necesita más oxígeno, que se espera llegue en el curso del torneo.

De todas maneras, la decisión de haber cambiado de máquina parece ser acertada por parte de Ganassi, pues los motores Honda que usaba están aún más quedados.

El sagaz olfato de Chip sigue la pista correcta, pero es probable que se demore un poco más en llegar a la cabeza.

Viene el cuento del chasís. Ambos ingleses, el Reynard y el Lola, tienen comportamientos muy diferentes, pero equivalentes en tiempos. El Reynard es menos cargado aerodinámicamente lo cual hace que desarrolle una mayor velocidad final. El Lola se agarra mejor, pues sus alas y pontones laterales causan más carga, cosa que será muy notoria en circuitos de curvas, calles (Long Beach es la pista donde Montoya cree que tendrá el carro a punto), pero que lo castiga en tramos de velocidad pura como los óvalos.

El dividendo para Juan Pablo es que el carro en un circuito como Homestead será más ágil y fácil de maniobrar en el tráfico para sobrepasos. Y, también, más seguro.

Pasar de Reynard a Lola, cambió las herramientas del equipo, pero probablemente los resultados no se afecten tan dramáticamente como se creyó al comienzo del año, cuando se decía que cualquier fórmula ganadora debía incluir un chasís Lola.

Total, las cosas parecen tener un rumbo menos tapizado que el se recorrió el año pasado, cuando Juan Pablo manejaba el motor más confiable, el carro más probado y el equipo mejor rodado de la pista.

Al cambiar todo el material, hay que pulir las relaciones técnicas con los nuevos proveedores y, también, revisar toda la información que estaba en los computadores sobre carreras anteriores, que ahora será solo una referencia y no una biblia como sucedía antes.

Hay también dos nuevos estilos de trabajo: uno, el del ingeniero Bill Pappas, cuya estatura lo hace ver como un basquetbolista exiliado en estos garajes de Cart.

Muy experto, tiene menos aprehensiones y hace cambios muy rápidos y radicales en el carro, lo cual le gusta a Juan Pablo, quien los evalúa muy rápidamente y es capaz de explorar muchas posibilidades en una misma práctica. Pappas ya está liberado de una tarea: la tutoría de un piloto novato, misión que el año pasado asumió impecablemente Morris Nunn.

Finalmente, el estilo de Montoya es otro. Relajado, tranquilo, divertido, está ahora otra más cerca del Juancho de siempre que del rígido Mr. Montoya que se vio en algunos pasajes del año pasado.

Aunque la vida le cambió y ya no es dueño ni de su tiempo y muy poco de su entorno y mundo, el Montoya modelo 2000 es un personaje mucho más dúctil y flexible, más apto para el experimento técnico del cual es el eje, dentro del cual tiene toda la libertad de acción: eso es para él regresar a lo que más le gusta. Correr sin cortapisas, sin órdenes limitantes.

Y ahí sí lo vamos a ver manejar más que nunca, lo cual anticipa que será de nuevo el centro del espectáculo de este torneo, sobretodo cuando le toque de atrás para adelante, lo cual, vistas las cosas de este prólogo, va a suceder con mucha mayor frecuencia que el año pasado.

Habrá MonTOYOTA . No lo duden.

* Asistimos al Marlboro Grand Prix de Miami por una gentil invitación de Philip Morris International.

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