QUÉ PASA CON EL ELN

QUÉ PASA CON EL ELN

Los tiempos de la paz a pesar de la intensidad de la guerra están andando rápido. Poco a poco se desarrolla esa masa crítica que es la que acelera la solución negociada del conflicto armado. De ahí la importancia que el Eln asuma los riesgos que conlleva la paz, pues la verdad se puede quedar de ese bus.

26 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Riesgos que hasta el momento por la falta de consenso interno no ha querido tomar. Situación que de hecho ha llevado a esa organización a cometer unas equivocaciones militares que cada vez los alejan más de una posibilidad de tener ese espacio soñado, el de transformar un país a través de un proceso de negociación.

Claro, el Gobierno tiene en parte la culpa de este embrollo. Un proceso que hacía rato debería estar andando, por desidia del Alto Comisionado, por proteger el proceso con las Farc y por qué no por no darle esa victoria al gobierno anterior, ya que el proceso se inició a finales de la administración Samper, ahora anda enredado, pues poca atención se le prestó durante los primeros 16 meses de gobierno.

La confianza que tanto trabajo se ha tomado Víctor G. para lograr con las Farc nunca la trató de construir con el Eln. Y mientras con unos era blando y aceptaba por lo menos con su silencio toda clase de hechos militares contra el Estado y contra los civiles, con los otros fue duro y crítico hasta más no poder.

Pero eso ha cambiado en los últimos meses. Y de verdad me consta que el esfuerzo del Gobierno por lograr abrir ese espacio de negociación ha sido intenso. No han cedido ante las presiones de la comunidad del sur de Bolívar de no permitir un despeje para no cerrar la puerta de la negociación con este grupo. Y han entendido que la capacidad terrorista que aún tienen no se puede desechar.

Pero ahora que el Gobierno está listo a negociar, las fisuras dentro del Eln alimentadas por la desconfianza han impedido una respuesta positiva que abra finalmente el espacio de solución política negociada con ese grupo insurgente.

Lo grave de esta situación es que esa falta de consenso está desembocando en una guerra terrorista contra la población civil los principales afectados por el derribamiento de torres de energía y de los secuestros que, por decirlo suavemente, le está generando grandes odios al Eln y no propiamente en la burguesía. Este tipo de hechos con la degeneración del secuestro de niños los aleja de ese país nacional que, hastiado de la guerra, ha abierto las puertas a un proceso de negociación pero que ante los pocos hechos reales de paz que hasta el momento se han producido poco a poco deja de creer en esa salida.

Al Eln le llegó el momento de tomar decisiones. Así ello implique una ruptura, hecho que hoy parece inevitable. De todas maneras, en las acciones militares hay quienes las realizan para llegar fortalecidos a la mesa y, no me cabe duda, hay quienes lo hacen para sabotear el proceso. Estos últimos difícilmente van a entrar en el proceso de paz. El Eln finalmente tiene una historia de resolver sus problemas internos con demostraciones externas de fuerza.

Por eso, la pregunta es cómo solucionar este embrollo. Difícilmente puede hoy la sociedad o el mismo Gobierno meterse en lo que a todas luces es un problema interno. Ese debate finalmente tienen que darlo es ellos. Y de nuevo regresamos al punto de partida: el de asumir riesgos.

Riesgos que sin duda antes ha tomado. Como el de firmar el Pacto de Viana con el gobierno anterior. O la reunión en Alemania y en Río Verde, cuyos resultados se frustraron no solo por la ineptitud del Gobierno en el manejo de este proceso sino también por la falta de un poder decisorio dentro del Eln.

Por lo menos hoy en día hay una vocería única bastante efectiva y la discusión está centrada en kilómetros de territorio. En lo fundamental ya se avanzó y hay acuerdos.

Pero lo que el Eln tiene que entender es que está sobrejugando su partida. Y que cuando mantiene su política de terror no solo agota la paciencia del Gobierno sino de la sociedad y de la comunidad internacional por igual.

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