ATADOS DE PIES Y MANOS

ATADOS DE PIES Y MANOS

Hace poco menos de un año tengo suscripción a su importante periódico. Me gusta, resulta fácil de leer y comprender, es ameno y tiene diversidad en sus temas. Los felicito.

16 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Soy Profesional de treinta años, con doce años de experiencia laboral y en obsolescencia por haber llegado a los 30 (según las empresas). Con la cabeza llena de ideas y sin un peso en el bolsillo, y sin recomendaciones de políticos, por eso sigo sin empleo y sin un peso en el bolsillo (valga la repetición).

Hoy he querido por fin sentarme al frente del computador y escribirles algo de mis sentimientos y preocupaciones (que creo son igual a las de muchos otros colombianos), cosa que he tenido en mente hace mucho, mucho tiempo, pero que no había hecho por que no me gusta quejarme y por que no sé qué tan interesados estén ustedes en éstas, mis preocupaciones. No creo que la suscripción cobije seguro de preocupaciones o algo parecido, pero como nuestro país no tiene buzón de quejas, reclamos y sugerencias me parece apropiado hacerlo por medio de ustedes y por eso reciban mis agradecimientos. Aunque obviamene ustedes tienen todo el derecho de juzgar si estas palabras son de interés público o irán a engrosar la lista de mensajes eliminados .

Si tuviera que ponerle título a este misiva la llamaría De pies y manos atada y amordazada , parece el título de una canción de Shakira, pero no es así; es así como me siento. Al ver día a día como se desmorona nuestro país, un país con más de treinta millones de personas habitándolo, pero sin dolientes. Sin dolientes porque el que no roba mata, y el que no, simplemente observa callado con lágrimas en los ojos con un mutismo tal, que también mata. Como lo hago yo. No hay día en que me siente a ver noticias o a leerlas que no lo haga con los ojos encharcados. La guerrilla, los paramilitares, los militares, los políticos (no digo corruptos porque sería redundante), los sicarios, los secuestradores, los ladrones, los drogadictos, los gamines, los sádicos-sicópatas, los que queremos y no hacemos -o no podemos, o no nos dejan-, los que hacen lo que no quieren, los que hacen lo que quieren (diferente de los que quieren lo que hacen), todos estamos contribuyendo a que este privilegiado país, ecológica y geográficamente hablando, por lástima el más violento del mundo, se caiga a pedacitos. Sufrimos de todos los males habidos y por haber. El Papa tiene mucha razón, el infierno no existe después de la muerte. Ya esta aquí. Aquí donde estamos de pies y manos atados y amordazados, donde las oportunidades son monopolio, donde el empleo es un lujo, donde te mutilan las ideas y te dicen a gritos que Inicies tu propia empresa que hay créditos propymes!!!, incentivos y mil mentiras más. Un sitio donde sin ninguna verguenza aparecen en los periódicos, clasificados como estas perlas : Se necesita profesional con posgrado, inglés fluido, diez años de experiencia, con carro, disponibilidad de tiempo al 200 por ciento y menor de treinta años ; o esta otra: Busco asistente financiera con los conocimientos de Bety y el cuerpo de Patricia . Se ha perdido totalmente el respeto a la dignidad, a las personas, pero si perdimos el respeto a la vida, que es lo único que realmente nos pertenece, qué más se puede perder, la fe quizás? La esperanza de que las cosas van a estar mejor? Cuándo? Cuántas lágrimas más debemos derramar? Cuántos muertos más debemos sembrar? Cuánto más debemos sufrir? Cuánto más debemos perder? Cuántos sacrificios más debemos aportar?.

Quizás estoy viendo demasiadas noticias, leyendo demasiados periódicos, quizás los años de sacrificio en la universidad sin recompensa hoy, o tal vez los dos años de desempleo están empezando a hacer mella en mi alma, quizás las puertas que toco y no se abren me están ennegreciendo el panorama; o puede ser la crisis de los treinta, o la angustia de pensar en el futuro que le espera a mi bebé. Tal vez la mezcla de todas, o quizás simplemente me duele mucho mi país, y el acetaminofen que recetan en las EPS para todos los males no calma este angustioso dolor y no hay droga para superar esta depresión. O sí la hay, pero es que no hay que buscarla con la razón, sino con el corazón: el amor. Y si empiezo yo, la busco y la encuentro, y luego sigues tú, la buscas y la encuentras, y si mañana somos 10, un día seremos 40, 40 millones de colombianos en paz, por fin EN PAZ y NO descanse en paz .

Atentamente Luz M. Zuluaga.

Cali.

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